Estados Unidos

Poeta y capoeirista salvadoreño, en el Washington Post

Carlos Parada Ayala es un poeta salvadoreño consagrado y con frecuencia participa en lecturas poéticas de la costa Este de Estados Unidos. También es apasionado por la capoeira, arte marcial afrobrasileño.

"¡Dios mío! ¡Mi foto está en el Washington Post hoy!" Esa fue la primera reacción de Carlos Parada Ayala, un poeta salvadoreño radicado en Washington DC., al verse retratado con la cabeza, las manos y apenas los dedos de un pie en el suelo, en plena "queda de rins" -en portugués- que "caída sobre el costado" o sobre los riñones, un movimiento característico de la capoeira.

La imagen, captada por el fotógrafo Macy Freeman, ilustra un artículo sobre la práctica de este arte marcial -que combina acrobacia, danza y música- creado por los esclavos africanos traídos a América en el siglo XVI, que se está haciendo popular en la capital de Estados Unidos.

El reportaje comienza narrando el combate que sostuvo James Muwonge, como parte de la celebración de su cumpleaños, -una tradición de los capoeiristas-, al tiempo que sus compañeros de práctica le cantaban "Feliz cumpleaños" en portugués. Muwonge, de acuerdo con el artículo, es parte de los alumnos de Capoeira DC, fundado por Rendford Powell y el segundo de la organización sin fines de lucro basada en Seattle "Capoeira Malês".

"Es un combate simbólico, el cumpleañero tiene que jugar o combatir con el resto de la clase", explicó Parada Ayala. Él tiene 57 años de edad y cuatro y medio de practicar capoeira.

Lo hizo por salud. Llegó un momento en que comenzó a sentirse muy mal por el sobrepeso y alto nivel de colesterol. Recordó que la capoeira siempre había llamado su atención desde que conoció Brasil a los 19 años, cuando empezó a viajar con frecuencia a visitar a su amplia familia por parte de su padre -Carlos Alberto Parada, un ingeniero agrónomo que emigró en los años 60 a Brasil, donde se casó en segundas y terceras nupcias.

"Tenía que ser un deporte que pudiera practicar con un grupo, ya que solo no iba a tener la disciplina para hacerlo", confesó. Ahora lo practica de tres a cuatro veces por semana.

El salvadoreño está comprometido con el enfoque comunitario de Capoeira DC y durante tres años ha formado parte de la Junta Directiva de la organización, como presidente. "Espero seguir haciéndolo hasta que el cuerpo me lo permita, incluso si es a los 80 años", exclamó.

La capoeira tiene una historia con muchos matices relacionados con la esclavitud, la presión económica, la inmigración europea y asiática en Brasil. Su práctica fue prohibida a finales del siglo XIX, pero se desarrolló de forma clandestina. Sus practicantes eran -y algunos siguen siendo- llamados por apodos particulares y no fue hasta los años 30 que se crearon centros autorizados donde se permitía su enseñanza.

El artículo del Washington Post, titulado "Capoeira encuentra un punto de apoyo en D.C.)

Vena literaria

Pero la capoeira no es la única pasión de Carlos Parada Ayala, quien es, ante todo, un escritor. Ostenta una licenciatura en Literatura española, latinoamericana y brasileña del Amherst College, Massachusetts y es un autor consagrado. Recibió el premio Commission on the Arts Larry Neal Poetry en 2005; es coeditor de la antología "Al pie de la Casa Blanca: poetas hispanos de Washington DC", publicado por la Academia Norteamericana de la Lengua Española en Nueva York, 2010 y en conjunto con el poeta argentino Luis Alberto Ambroggio coeditó una antología para celebrar 400 años de la poesía hispánica en Estados Unidos.

Además es miembro de Alta hora de la noche, un colectivo de poetas salvadoreños y ParaEsoLaPalabra, un grupo de artistas y activistas culturales.

Recientemente publicó su primer libro individualmente: "La luz de la tormenta/The light of the storm", un compendio de 50 poemas tanto en español como inglés, publicado por Zozobra Publising Books. Se trata de un poemario construido en los 10 años más recientes.

La publicación, que cuenta con ilustraciones del artista salvadoreño-canadiense Óscar Camilo de las Flores incluye un poema dedicado a la capoeira, ya que una vez tuvo que emplearla en defensa personal, cuando alguien intentó jugarle una broma pesada, pero él realmente se sintió agredido. Se titula "Arte marcial": "Aprende, de una vez por todas,/que de algo me sirvió la esclavitud.", cierra el poema.