El maquilishuat, el árbol nacional, en extinción

Buscan que el maquilishuat no se extinga

Algunas alcaldías, como la capitalina, busca que el árbol nacional, el maquilishuat, no llegue a extinguirse de la vista de los habitantes

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Se dice que una gota cayendo continuamente sobre un mismo punto llega a cavar la roca más dura.

Así debería ser cada salvadoreño cuando de rescatar nuestros valores, nuestra tradiciones y hasta nuestro árbol nacional se trate.

En un artículo de esta servidora, publicado el 12 de mayo, se observa una siembra de maravillosos árboles en distintas regiones del mundo, algo que podríamos replicar con nuestro maquilishuat.

La oportunidad se presenta con el inicio de la campaña de reforestación de San Salvador, por iniciativa de la Alcaldía, anunciada el 16 de mayo en la página 35 de este periódico, y que terminará el 31 de octubre.

Si de terreno se trata, la parte de la carretera que va desde la Ceiba de Guadalupe hasta la gasolinera Texaco, a la entrada de Santa Tecla, La Libertad, es un buen lugar para hacerlo.

En ese tramo hay una linda variedad de árboles, entre ellos unos cuatro o cinco maquilishuat, que cuando florecen, tímidamente, nos muestran sus lindas flores. Sin embargo, varios espacios más podrían cubrirse al sembrar nuestro árbol nacional, para que nos regale la belleza de su floración, haga más agradable el camino y contribuya a hacer más soportables las constantes carreras de buses y microbuses y el contaminante humo de camiones y vehículos sin mantenimiento.

Para lograrlo, se necesita no de una simple ciudadana, sino de alguna institución, de una persona que tenga la suficiente influencia para mandarlos a sembrar, alguna alcaldía, ya sea la de San Salvador, la de Antiguo Cuscatlán o la Santa Tecla.

Si yo fuera Óscar Ortiz, alcalde de Santa Tecla, me anotaría otro gol, pues muchos disfrutamos el paseo El Carmen por las noches de viernes y sábado, oyendo distintas bandas musicales, cenando en las mesas que están en las aceras de los diversos restaurantes, de un agradable bar o, simplemente, paseando y admirando las distintas casas remozadas, que llaman nuestra atención.

La alcaldesa Milagro Navas nos ha demostrado que querer es poder, teniendo la magnífica ceiba que luce frondosa y limpia de matapalos y malas hierbas, a la entrada de Antiguo Cuscatlán, la cual adornada para diciembre y luce tan esplendorosa como la del parque.

Sitios donde cultivarlo

Hemos visto que la alcaldía de San Salvador se ha decantado por bellas y variadas palmeras, pero no estaría de más tener en cuenta al maquilishuat. Un estupendo lugar para ello sería el parque Bicentenario.

Siempre que se pasa por la avenida Jerusalén se puede admirar lo bien cuidados que están los senderos para caminar, andar en bicicleta o simplemente pasear con la familia.

Un domingo de marzo, en el que llegué a conocer el interior de dicho parque, compré un folleto sobre la gran variedad de aves que viven en dicho lugar: son 117. Sin embargo, durante la hora y media en la que estuve paseando por los senderos interiores, no observé ninguna.

En el parque solo se veían esqueléticos árboles sin follaje y senderos rodeados de maleza y chiriviscos.

Grandes instituciones o empresas, como Coca Cola, Claro, Pizza Hut, Adoc, Roble, la embajada de Japón y muchas otras podrían adoptar una manzana del parque para su mantenimiento, igual como se cuida un cafetal, reforestando con la gran variedad de árboles que tenemos, con nuestro maquilishuat, jacarandas, flor de fuego, llama del bosque, etc.

Sería como reunir una cantidad de tesoros que nos regala naturaleza, lo cual propiciaría el regreso de algunas variedades de pájaros. Sería precioso y un regalo para todos los salvadoreños.

El daño ecológico que se le ha hecho al país es enorme, pero con una acción así le devolveríamos a nuestro terruño su belleza, contribuyendo a la protección del medio ambiente, tan destruido por el necesario desarrollo de la vida moderna, que ha alterado el equilibrio de la naturaleza.

Hoy en día vemos en algunas colonias hasta dos o tres ardillas caminando por los tendidos eléctricos. Mucho vimos la foto de una chiltota que ha hecho su nido en los cables de alto voltaje por falta de ramas de árboles, publicada el 2 de junio en la página 21 de este periódico.

Lo que corresponde es ser constantes. La perseverancia muchas veces triunfa. Ese fue el caso de Eliza R. Scidmare, quien regresó del Japón en 1909 siendo fotógrafa y escritora. Quien fue la primera mujer en el directorio de la famosa revista National Geographic escribió numerosos artículos solicitando la siembra de cerezos en Washington. Su petición no fue atendida de inmediato. Pero en 1912 logró su sueño, gracias a su amiga y aliada Helen Taft, esposa del entonces presidente de los Estados Unidos. No hay que perder la esperanza acerca de los maquilishuat, pues hay muchos redondeles y calles en los que aún pueden florecer.

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