Los aeropuertos se modernizan, El Salvador se queda atrás

Terminales de Panamá, Costa Rica, Bogotá y Medellín son algunos que se están renovando

Los pasillos del Aeropuerto Internacional de El Salvador serían renovados, según las proyecciones de CEPA. foto edh / archivo

Todos los aeropuertos de la región están modernizándose, menos el de El Salvador.

En un breve recorrido por algunos de ellos, es fácil reconocer que el país se está quedando atrás de las tendencias vanguardistas y la atracción del turismo, mientras que en el resto de vecinos, lo que impera es la creatividad para atraer las más importantes aerolíneas del mundo y generar un mayor flujo de pasajeros.

Eso, a pesar de que la imagen del aeropuerto es la primera impresión que se lleva el turista del país en el que aterriza y en El Salvador.

En menos de seis meses, el Aeropuerto de Panamá (Tocumen) ya abrió nuevos negocios ubicados a lo largo de la salas de espera. Además, ya comenzó con la remodelación de las casetas de migración, para agilizarle el trámite a los pasajeros y aún tiene pendiente otras dos licitaciones para remodelar otras áreas de la terminal aérea.

Incluso ha abierto un nuevo bar-restaurante en el que los turistas pueden tomarse un trago o comer algún bocadillo mientras esperan su vuelo.

Según un informe oficial de 2012, por esa terminal aérea pasaron 6.3 millones de pasajeros el año pasado.

En el aeropuerto Juan Santamaría, de Costa Rica, ya comenzaron los trabajos de ampliación de la rampa remota para agilizar la entrada y salida de los aviones.

Las autoridades invertirán $15.2 millones en este proyecto, según informó el periódico económico El Financiero.

Además, ya están en funcionamiento los "pasillos estériles", que separa al flujo de pasajeros que llegan al aeropuerto con los que están en las salas de abordaje.

No por nada se han vuelto los dos principales "hubs" desde donde se hacen cientos de conexiones con el resto del mundo.

En Bogotá, Colombia, las autoridades han hecho una completa remodelación de todo el aeropuerto, que sigue ampliándose a medida que sube la demanda.

El aeropuerto fue demolido completamente el año pasado y ahora todavía afinan la construcción de algunas terminales y pistas de llegada.

Aunque los trabajos de reconstrucción todavía ocasionan algunos inconvenientes a los pasajeros, la atención y el servicio de los colombianos hace olvidarlos pues hay constante señalización e información personalizada sobre los horarios de vuelos.

Otra historia

En cambio en El Salvador, las autoridades han dejado para su último año de gestión un plan de remodelación que fue constantemente exigido por las principales aerolíneas que operan en él.

Taca (ahora Avianca) fue uno de los que más insistió en que el Aeropuerto necesitaba urgente una expansión y modernización.

Pero es hasta ahora que la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA) está en proceso de titularizar $70 millones con los que pretende financiar todas las remodelaciones que la terminal pide a gritos desde hace años.

Según la página web de la autónoma, están en proceso de licitación la rehabilitación del pavimento asfáltico de la principal pista de aterrizaje del aeropuerto, canaletas de drenaje de aguas lluvias y otras obras.

Además, el presidente de la institución, Alberto Arene, anunció recientemente que entre los proyectos está la ampliación de los pasillos de espera donde están situadas las tiendas libres.

Según las estadísticas oficiales, de enero a octubre de 2012 habían pasado por el aeropuerto 1.7 millones de pasajeros.

Además se registraron 18 mil llegadas de aeronaves que permanecieron en la plataforma de la terminal.

Y aunque la cantidad de vuelos que arribaron al país no es nada despreciable, sí es mínima en comparación a los flujos de pasajeros que reciben el resto. Sólo Panamá recibió a casi siete millones de pasajeros el año pasado.

En El Salvador, por ejemplo, operan principalmente seis aerolíneas de pasajeros (Avianca, Copa Airlines, Delta, Iberia, Continental Airlines y Aeroméxico), pero en el resto de aeropuertos, las aerolíneas son mucho más.

Si hay que viajar a Europa o Asia, hay que hacer conexión con Panamá porque es ésta la principal terminal a la que llegan importantes aerolíneas como KLM o Cathay Pacific Airways.

La diferencia entre aeropuertos se nota, incluso, por horarios.

Por las noches, mientras las salas de espera siguen repletas en los aeropuertos de Costa Rica, Panamá y Colombia, en El Salvador y el comercio se extiende hasta las nueve o diez de la noche, en El Salvador, debido a la poca demanda, las tiendas libres están cerradas y los pasillos lucen desolados.

El vuelo de bajo costo operado por Spirit Airlines llega a la una de la madrugada al aeropuerto, el único en ese horario. A esos turistas los recibe un aeropuerto desolado y una carretera sin iluminación que eleva la imagen de inseguridad que ya se ha ganado el país con el tema de la delincuencia común y las pandillas.

Por las mañanas ocurre todo lo contrario. Los vuelos se concentran en horarios diurnos y las instalaciones no dan abasto para atender a los turistas y a miles de visitantes, potenciales cliente de otros negocios. La Dirección General de Migración excede su capacidad y la espera se vuelve más tediosa.

El vicepresidente de la Cámara Salvadoreña de Turismo, Rafael Leret, dice que el Aeropuerto debió haberse remodelado hace diez años pues las deficiencias en cosas tan elementales como el aire acondicionado, los baños y otras áreas siguen igual.

Sin embargo, confía en que con la titularización que aguarda Cepa, por fin se dé inicio a una serie de ampliaciones que ya eran necesarias. "Es imperante que se adecuen las instalaciones".

Carga

Si en el área de pasajeros hace falta remodelación y ampliación, en el área de carga también.

Avianca, la principal aerolínea en el país, no ha visto un crecimiento en el servicio de carga en el país, primero porque la demanda de exportación por esta vía es mínima y segundo, porque las instalaciones se han quedado cortas, según dijo el vicepresidente de carga de la compañía aérea, Víctor Mejía.

En el aeropuerto El Dorado, de Bogotá sucede todo lo contrario. Éste tiene más capacidad de la que requiere, porque sus autoridades prevén que el comercio aumente en esta área, según refirió Mejía.

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