La odisea de repatriar a los compatriotas muertos

Joven salvadoreño recauda fondos en la zona de Long Island, Estados Unidos, para poder repatriar el cadáver de su madre, que murió a causa de un cáncer terminal.

. FOTO EDH/H. SERMEÑO

Miembros de la comunidad salvadoreña de Long Island enfrentan en estos momentos el gran reto de repatriar el cuerpo de María Eugenia Interiano, quien pereciera de un cáncer terminal el pasado de noviembre, en Brentwood, Nueva York.

Por lo menos 60 alcancías fueron distribuidas en los negocios salvadoreños de la zona, al igual que el consulado, para que las personas de buen corazón colaboren para repatriar los restos de esta compatriota, quien se espera sea sepultada por la familia que le sobrevive en del cantón Volcancillo, La Unión.

El único familiar de María Eugenia en Estados Unidos es su hijo Reynaldo Interiano, de 21 años, quien llegó a este país hace solo cuatro meses, pero ha podido contar con la colaboración de un amigo de la familia, Mártir Alvarenga, y Marta López, quien no hace mucho sufrió una experiencia similar a la de Reynaldo. Asimismo, ha recibido la colaboración de Saúl Linares, un activista comunitario y reconocido altruista de la zona de Long Island.

María Eugenia Interiano, de 47 años, salió de El Salvador hace unos nueve meses y al tratar de pasar la frontera ilegalmente fue detenida por migración, donde estuvo detenida por unos 7 meses.

Fue allí donde se enteró de que padecía esta mortal enfermedad. Inicialmente se lo detectaron en los riñones, después en el pulmón y al final de cuentas se le regó en todo el cuerpo convirtiéndose en una paciente terminal.

Al darse cuenta las autoridades de que la enfermedad de Interiano no tenía cura, por ser terminal, la dejaron en libertad, para que viviera sus últimos meses en Estados Unoidos, como había sido su deseo al emigrar hacia este país.

Al llegar a Long Island pasó consulta en el hospital, donde hicieron lo posible para que viviera sus últimos días con tranquilidad, aunque el pasado miércoles perdió la batalla contra el cáncer.

Para Reynaldo, quien recientemente acaba de encontrar un trabajo, con el que apenas puede pagar el alquiler de su casa, es importante repatriar a su madre. En El Salvador viven otros 3 hijos de Interiano, quienes la esperan para darle sepultura.

Sin embargo, el único problema es que necesitan $5 mil para hacerlo, una cantidad que parece imposible de conseguir.

"Las tarifas de los funerales en Long Island andan en un promedio de $8,000, por lo que la funeraria solo van a velar los restos de María Eugenia por una hora solamente, de 6 p. m. a 7 p. m. el próximo lunes. Luego sería enviada a El Salvador", comenta Reynaldo con la tristeza marcada en su rostro.

Desde el mismo miércoles, Reynaldo se comunicó con las autoridades del consulado salvadoreño en Brentwood para pedir cualquier tipo de ayuda. Por suerte, Mártir Alvarenga, otro connacional también originario de La Unión, se ha ofrecido a colaborar con la movilización y la transportación de Reynaldo y todo lo concerniente al cadáver de su madre.

"Tenemos que apoyarnos entre nosotros mismos en este tipo de situaciones", comentó el compatriota altruista, quien conoció a María Eugenia cuando ella llegó a Brentwood hace tres meses.

"Fui a verla varias veces al hospital cuando estuvo internada y me di cuenta cómo la enfermedad la fue consumiendo", comenta Alvarenga, quien además dice que los servicios hospitalarios de María Eugenia bien pudieron haber costado unos $50 mil.

Otra de las personas que se ha colaborado en la repatriación de los restos de María Eugenia es Marta López, otra salvadoreña originaria de Ilobasco, Cabañas.

"El 18 de marzo pasado mi esposo padeció por problemas de deficiencia renal y me tocó que buscar ayuda para reunir $5,500, que era lo que me cobraban por llevárselo a El Salvador, donde los hijos y sus padres lo esperaban para sepultarlo", comenta la compatriota.

"Y fue gracias a la colaboración de la comunidad salvadoreña local, encabezados por el consulado y Saúl Linares, que en una semana logré juntar el dinero en mas o menos una semana. Por eso, ahora siento la obligación moral de ayudarle a este muchacho a que pueda mandar a su mamá para El Salvador, donde los otros hijos la esperan para darle el último adiós", recordó López.

Por su parte, Saúl Linares, quien tiene más de 10 años de experiencia colaborando en procesos de repatriación de sus compatriotas de regreso a El Salvador, dice que irónicamente es más fácil repatriar a un delincuente que es asesinado en las calles, que a una persona que perece por causas naturales.

"A veces los condados tienen fondos específicos que se utilizan para socorrer a las víctimas de hechos delictivos, aunque los requisitos que se toman en cuenta para desembolsar esta ayuda cambia de condado a condado, o a veces el fondo es limitado y se agota antes de que termine el año fiscal. Lo cierto es que nunca se puede garantizar que cubra todos los gastos", analizó Linares.

El llamado urgente es para que la comunidad salvadoreña en la zona se solidarice con la causa y colaboren con lo que puedan, cada dólar de donación cuenta es el lema con que muchas personas están trabajando en la iniciativa, para lo cual han dado a conocer el numero de una cuenta bancaria; Bank of america # 9459479861 a nombre de Mártir Alvarenga.

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