Misionera salvadoreña en África

Doris Situma tiene seis meses de vivir en Nairobi, la capital de Kenia. Ella trabaja con niños y personas con capacidades especiales.

FOTO cortesía de Doris Situma

El sueño de Doris era África, su continente preferido. "Estaba predestinada a terminar aquí, desde hace 14 años que vengo trabajando y rezando para eso", dice esta salvadoreña que lleva seis meses viviendo en Nairobi, la capital de Kenia, y que recientemente se casó con un local bajo los ritos que manda la tradición.

"Llegué en abril de este ano, pero es mi segunda visita, estuve acá en 2010 por primera vez por cuatro meses desarrollando un proyecto llamado 'Sembrando para la eternidad' que tiene como objetivo desarrollar habilidades en niños de la Kibera, el asentamiento informal más grande de África, a través de clases de arte y creatividad y actividades deportivas", relata.

"Hace 14 anos Dios puso una pasión loca por África, así que desde entonces empecé a trabajar para que esto fuera posible: Me gradué de Trabajadora Social en la Universidad Nacional y a dos días después salí para allá. Antes, desarrollé muchos proyectos comunales en El Salvador y para mí fueron la preparación para estar acá, en especial en la Comunidad el Sartén, en Apopa", continúa.

"Trabajamos para ser aceptados por una ONG para patrocinar a niños, actualmente el proyecto tiene 145 niños y niñas con patrocinio y un Centro de desarrollo integral en esta comunidad, todo esto me ayudó a crecer, aprender"

Hasta que en 2007 sus súplicas se hicieron realidad: "Aplico para una beca para ir a Sudáfrica y me la dan. No sabía nada de inglés, pero un amigo me pagó unos meses de estudio y con lo que aprendí me fui a Sudáfrica a un diplomado llamado Transformación de Comunidades. Fueron cuatro meses de mucho aprendizaje. Ahí conocí al que ahora es mi esposo, nos comprometimos en Sudáfrica, tuvimos una relación a distancia por casi 5 años y nos casamos el 21 de abril".

"En Kenia sigo con mi proyecto de Sembrando para la eternidad: doy 7 clases tres días a la semana a niños de 3 a 6 años, también tengo un grupo de sordos y otros con capacidades especiales. A veces no es fácil, ya que algunas de las personas que se comprometieron a ayudar no lo están haciendo, pero Dios es fiel y acá estamos luchando para hacer historia y marcar la diferencia en la vida de estos niños. Este fue mi sueño…", confiesa Doris.

Su casamiento en tierras africanas merece un párrafo especial. "Aquí hay tradiciones muy marcadas: para casarte tienes que pasar ciertos ritos, como que pagan una dote por ti, hacen una danza especial y aun se practica la circuncisión en ambos sexos. Uh, lo tribal, es muy marcado: hay 42 tribus reconocidas y todo se guía dependiendo a cual pertenezcas".

A pesar de su conocimiento de África, hay algunas cosas de Kenia que aún le sorprenden a Doris. "Las distancias son largas y el acceso a transporte público, la gente camina mucho para llegar a sus casas. El boleto en horas picos es carísimo, un dólar, y la pobreza es tremenda. Yo vivo en un lugar donde hay mucha pobreza y no es que no la haya en El Salvador, pero es más marcada acá porque la ves por donde quiera que vayas. Ah, por supuesto que me sorprendió ver monos en las calles sin tener que ir al zoológico. Por el momento no he regresado a El Salvador de visita. Oro para que Dios nos provea los recursos, porque un boleto para mi país desde aquí cuesta unos 3,000 dólares".

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