
Compatriotas recaudan fondos para estudiantes de Chalatenango
La sorpresa de la tarde fue la rifa de varios cartones de huevos de gallina india, producidos en la Finca Portillo, propiedad de un compatriota
Carne asada, chirmol, sopa de frijoles de seda con hueso de cerdo, casamiento y tortillas fueron, entre otras exquisiteces salvadoreñas, el gancho para que una treintena de compatriotas se acercaran recientemente a colaborar en Toronto para ayudar a un grupo de estudiantes de escasos recursos que vive en la zona de Arcatao y Nueva Trinidad, en Chalatenango.
El evento denominado "Un asado por Arcatao", fue organizado por un grupo de salvadoreños que conoce el "Proyecto de Desarrollo Humano Popular", el que es impulsado por una coordinación entre madres, padres, educadores y directivos comunitarios, apoyados por la Parroquia San Bartolomé en dicha localidad.
El proyecto busca formar a jóvenes de escasos recursos económicos en las profesiones más necesitadas de la comunidad, y este año está apoyando para que 36 estudiantes realicen sus estudios profesionales en la Universidad de El Salvador y en la UCA.
Al "Asado", que es una actividad típica de esta época de verano en países como Canadá, llegaron salvadoreños de diferentes estratos económicos, tendencias políticas y ocupaciones laborales, todos unidos bajo un único objetivo: Apoyar un proyecto que está enfocado en formar adecuadamente a la juventud salvadoreña.
Blanca Elizabeth Álvarez, una trabajadora social que labora en un conocido centro comunitario en Toronto y quien durante varios años de la guerra civil salvadoreña se desempeñó como educadora popular en la referida zona del norte del país, fue una de las promotoras de la actividad.
"Los jóvenes de esas comunidades tienen un enorme potencial para El Salvador, pero necesitan ayuda, necesitan apoyo para poderse formar profesionalmente, y nosotros desde aquí podemos proporcionarles un poco de esa ayuda", explicó.
El Cónsul General de El Salvador en Toronto, Oscar Toledo, también se refirió a la obligación moral que tienen los salvadoreños en el exterior de apoyar especialmente a la juventud en El Salvador, quienes están viviendo en el tipo de país que esta generación de adultos les ha dejado como herencia.
Los asistentes participaron en concursos de yoyos y de capiruchos, así como también en la rifa de diversos regales, siendo los mas codiciados varios cartones de huevos de gallina india ("huevos de amor" como se conocen en diversos lugares en El Salvador), producidos en la Finca Portillo, localizada a unos 100 kilómetros al oeste de Toronto y propiedad de un compatriota.
Durante el evento también se tuvo contacto vía videoconferencia con jóvenes beneficiados con el programa educativo, quienes respondieron inquietudes y explicaron detalladamente en qué consiste el proyecto educacional.
La noche se cerró con una recaudación total de mil cien dólares, y diversos ofrecimientos de más ayuda para los jóvenes estudiantes de Chalatenango.

