resumen noticias
Además en

Cristina López, la mirada más dulce de los Juegos

La marchista se sobrepuso a un drama familiar y logró hoy una medalla de oro histórica para el deporte de El Salvador.

EFE Domingo, 22 de Julio de 2007

En el último kilómetro de la caminata, la gente coreó el nombre de Cristina López, pero ella oyó el de su hija Mónica, enferma de cáncer, y eso le dio fuerzas para acelerar el paso y ganar la primera medalla de oro de El Salvador en la historia de los Juegos Panamericanos.

"Se llama Mónica, tiene tres años y le encontraron un tumor canceroso en la pierna derecha, ella me dio toda la fuerza del mundo en ese final", dijo a EFE Cristina poco después de ganar la prueba de 20 kilómetros con tiempo de 1h 38.59.

Cristina, una delgada joven de 24 años de edad con cara de niña, quizás ha sido la deportista que compitió en peores condiciones mentales en Río de Janeiro; en estos días no dejó de pensar en su niña y tuvo que soportar la soledad; ahora que ganó sólo espera acelerar el regreso para ponerle la medalla de oro.

"Creo en Dios, está conmigo y tengo mucha fe", dijo la caminante originaria de San Salvador, vencedora en una guerra de estrategias en la que hoy mostró la personalidad más fuerte.

Con más de 30 grados de temperatura y elevada humedad, Cristina lideró el grupo desde el kilómetro cuatro; siempre tuvo tres o más rivales detrás de sus talones, pero estaba preocupada sólo en su propio andar.

"Tuve una lesión en febrero en el nervio ciático, pero he podido entrenarme bien en los últimos tres meses; hoy mi mente estuvo fuerte y gané", explicó la deportista que el mes próximo participará en los Campeonatos Mundiales de Osaka y luego se dedicará a prepararse para los Juegos Olímpicos.

El Salvador estuvo a punto de posponer quizás por unos años más la conquista de su primera medalla de oro en unos Juegos Panamericanos porque hace un tiempo Cristina no quiso saber nada del deporte, hizo un maletín y se fue a vivir a Estados Unidos.

No le fue bien y entonces regresó, volvió a entrenarse y ahora vive en armonía en San Salvador. "No siempre hay que buscar las cosas fuera", dice.

Con un peinado descuidado que exagera su cara de niña, Cristina se asustó hoy cuando le dieron un teléfono móvil y al otro lado estaba el presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca.

"Me felicitó y me prometió más ayuda económica; con eso podré entrenarme mejor", explicó la campeona, convertida de buenas a primera en la noticia del domingo de su país.

Habla poco, pero hay mucha dulzura en su mirada. Quizás sea la de la confianza, no en ganar los Juegos Olímpicos, sino en conquistar su medalla mejor, la salud de Mónica.

"Voy unos días al Mundial, pero el resto del año voy a estar todo el tiempo al lado de ella", dice en voz baja pero sin un dejo de tristeza. EFE