Emergencia en cinco municipios

Llega la ayuda. Con más de 5,500 damnificados y 1,500 casas dañadas, las autoridades y las ONG preparan la reconstrucción de este pedazo de Ahuachapán. La remoción de escombros comienza hoy mientras el Gobierno busca apoyo de otros países para la zona

Ayuda Norma Barrientos, de 8 años, del Cantón La Guascota, municipio de San Lorenzo, observa las tiendas de campaña que han sido colocadas para los afectados.foto edh / mauricio cáceres

El Mapa de la Pobreza, guía del programa Red Solidaria para repartir los subsidios de educación y salud de acuerdo con los índices de pobreza de cada municipio, ubica 32 puntos rojos, uno por cada localidad catalogada como de las más pobres. San Lorenzo, en Ahuachapán, había escapado de esa lista. Al menos hasta ahora.

Con una población de 8,326 habitantes, el temblor, un terremoto en toda regla para los vecinos, ha cambiado la fisonomía del lugar. Las últimas cifras de Protección Civil indican 2,500 afectados, más de la cuarta parte de la población, y 902 viviendas dañadas por el sismo de una intensidad entre VI y VII. Unas estadísticas que pueden limitar el desarrollo local y convertir a San Lorenzo en el municipio número 33 de los pobres de pobres.

La localidad tiene uno de cada dos damnificados de la tragedia; el resto, según los datos oficiales, se reparten entre Atiquizaya (1,419) y Turín (1,150).

El Presidente de la República, Elías Antonio Saca, decretó el estado de emergencia en esos tres municipios, además de El Refugio y en la cabecera Ahuachapán, para facilitar la ayuda humanitaria y las tareas de reconstrucción.

"Entramos en comunicación con la comunidad europea y hoy vamos a tener una reunión con AID para definir el proceso", aseveró ayer Raúl Murillo, subdirector de Protección Civil, al hablar de los primeros pasos dados para buscar ayuda fuera de El Salvador.

Por lo pronto, la bodega y refugio en que se ha convertido el Centro Escolar San Lorenzo cuenta con alimentos para diez mil personas, algo así como víveres suficientes para un mes, según el estimado de afectados en los cuatro municipios.

La parte alimentaria está satisfecha por el momento a excepción de algunos problemas en El Refugio donde no estaría llegando en la medida deseada. "Cada uno de los alcaldes va a distribuir los alimentos, frazadas, junto al gobernador y la Fuerza Armada", respondió Murillo.

A partir de hoy comienzan las labores de desescombro para lo cual se utilizarán dos retroescavadoras y un par de camiones que se desplazarán a los cantones de las zonas necesitadas. Con 1,539 viviendas dañadas, unas mil de las cuales tienen la categoría de inhabitables, y 5,501 damnificados, esa porción de Ahuachapán vive una de las tragedias más graves que recuerda. De ello da fe la Iglesia San Lorenzo, construida en 1,957, y cuyas primeras cicatrices aparecieron poco después de las once de la mañana del miércoles, tras el sismo de 4.6 grados de magnitud.

Menos actividad

Los vecinos siguen en vela por las noches. Por segunda, algunos por tercera vez consecutiva. El pronóstico del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) indica que la situación tiende a calmarse conforme pasa el tiempo. No obstante, cada madrugada tiene su momento de angustia. Anoche no fue la excepción con un temblor de tres grados a las cuatro de la mañana. "De los 858 sismos hasta las tres de ayer, 141 han sido sentidos por la población", afirmó Hugo Vásquez, técnico en Sismología del SNET.

La ministra de Gobernación, Silvia Aguilar, se desplazó hasta la zona afectada para sostener un encuentro con los ediles. "Entre las ayudas está la dotación de kits habitacionales, la apertura de lineas de financiamiento y la entrega de subsidios", sentenció la funcionaria.

Salvador Rosales, de Protección Civil, no se atrevió a dar cifras preliminares de cuánto costará la reconstrucción. "Estamos dando el primer paso, la evaluación", apuntó el director del organismo.

Desde la Mesa Permanente para la Gestión de Riesgos en El Salvador se instó a las autoridades a elaborar un plan de reconstrucción donde la gente sea parte del mismo.

La petición de declarar el área "zona de desastre" por la magnitud de los daños se cumplió horas después con el anuncio del presidente.

Las primeras comidas en el albergue, donde viven 23 familias, la llegada de las tiendas de campaña y materiales para la construcción de casas temporales han puesto a los hombres manos a la obra.

Ismael Mirón, de unos 60 años, representa mejor que ningún otro ese cambio. Apenas una hora después del sismo del miércoles permanecía abatido frente a lo que quedaba de su casa, delante de un montón de escombros. Dos días después. Con varas de bambú y ramas, está levantando un sitio para vivir.