El presidente de la república, Elías Antonio Saca, fue el primero en tomar la palabra a la Asamblea Legislativa al solicitar las medidas de restricción migratoria contra José Luis de Jesús Miranda, un portorriqueño que lidera la secta que cuestiona la religión católica. Cuyos adeptos en El Salvador utilizan tatuajes con el signo diabólico del 666. El año pasado quebraron imágenes de la Virgen María y de otros Santos católicos frente a la Catedral Metropolitana.
"Vamos a ordenar que no puedan ingresar más al país este tipo de gente que vienen a instigar, que prácticamente vienen a instaurar una serie de creencias extrañas, anticristianas que son rechazadas, y que son condenadas por todos los que somos verdaderamente cristianos", manifestó el mandatario luego de conocer el dictamen recomendable de los diputados que iba en ese sentido.
Más tarde, Migración dijo que ya están trabajando en el caso y que en las próximas horas se podría ordenar la restricción de ingreso del autodenominado "profeta de Dios", quien ya ha visitado el país, la última de ellas el año pasado.
"Los indicios que tiene el director de Migración le pueden permitir para que en un momento dado se pueda emitir una alerta migratoria y se pueda restringirle la entrada al país", indicó el vice ministro de seguridad, Ástor Escalante.
Para Saca, las actividades de la secta ponen en peligro la cultura religiosa de los salvadoreños.
"Aquí nos estamos enfrentando a grupos que incluso pueden llegar a ser radicales, extremistas y peligrosos. Precisamente se va a regular la presencia de este tipo de extranjeros que practican tradiciones y costumbres totalmente diferentes a nuestras tradiciones cristianas", dijo Saca.
El segundo recomendable emitido el jueves por el Congreso y apuntado hacia la Fiscalía, es que se castigue penalmente a los seguidores en el país de esa agrupación, si con sus acciones contra le fe católica cometen alguna acción delictiva.
La Fiscalía no ha emitido ningún pronunciamiento.