Casinos al margen de la ley

Desiguales. En las casas de juego las tragamonedas siguen funcionando, a diferencia de lo que ha ocurrido en las áreas populares, donde hubo decomisos masivos

Sin regulación Las máquinas tragaperras y otra clase de juegos aún funcionan en los casinos a pesar de la prohibición de las autoridades.Fotos EDH /

Pese a las advertencias y acciones del Ejecutivo en el decomiso de máquinas "tragaperras", los casinos, viento en popa, siguen operando con ese tipo de juegos electrónicos y otros prohibidos por la ley.

El Diario de Hoy constató que los casinos Colonial, Siesta y Bingo Marbella, en San Salvador, mantienen sus puertas abiertas y que las máquinas funcionan al ciento por ciento, a diferencia de los negocios en zonas populares donde se han decomisado masivamente.

"Hemos comenzado en los lugares donde vulnera a la gente más desposeída, en parques, plazas donde despojan de su dinero al más humilde. Entonces, vamos a ir gradualmente hasta llegar a los casinos. Si hay máquinas tragamonedas en los casinos son susceptibles a ser decomisadas", expuso el ministro de seguridad René Figueroa el martes 23 de enero. Una semana después, sigue el decomiso de las máquinas tragamonedas, más no se ha llegado a los casinos.

En el recorrido por los casinos se comprobó que a diferencia de las tragaperras que fueron decomisadas a partir del 15 de enero, las máquinas de los casinos —iguales a las de Las Vegas— son más modernas, pero igual son tragamonedas y violan el decreto 930 que entró en vigencia en agosto de 2002 y que obliga a la Fiscalía General de la República a cerrar los juegos de naipe, ruleta y otros.

Tanto en el Colonial como en el Siesta se observó una enorme cantidad de máquinas tragamonedas en las que la apuesta mínima es de 75 centavos de dólar por cada turno.

El juego consiste en obtener un resultado de tres cifras, incluidas figuras o alternativas menores que pueden dar premios desde cinco dólares hasta mayores a los $3,000.

Además de las máquinas, las mesas de apuestas son de las más populares. Sus juegos son los tradicionales ruleta, black jack y poker.

Mientras, en el Bingo Marbella, a pesar de que anteriormente sus administradores sostuvieron que era un bingo virtual, sus máquinas reciben apuestas desde los 10 centavos de dólar.

Con una tecnología superior a las otras máquinas, éstas operan de manera digital. Las apuestas se realizan sobre el monitor que genera imágenes de una tómbola virtual y cientos de pelotitas, que a su vez dan posibilidades aleatorias de obtener un resultado X.

Se comprobó que con un dólar, un individuo puede permanecer hasta 20 minutos bajo la expectativa de tener un "golpe de suerte".

No baja la demanda

El movimiento en los casinos sigue normal. Sus estacionamientos permanecen llenos y sus salas de juego continúan recibiendo a sus visitantes, quienes llegan a jugar desde pocos dólares hasta sumas cuantiosas.

En algunos de ellos se observó familias de jugadores que luego de un breve registro de seguridad, se instalaban frente a uno de los múltiples juegos.

De la misma manera se observan apostadores de toda clase. Desde el más elegante extranjero hasta el más sencillo.

Igual sucede con los jugadores salvadoreños, pintorescos, muchos de ellos cargados de alcohol —que circula gratis— y, en algunos casos, reconocidos empresarios que pasan con el correr de las horas nocturnas, sus minutos de ocio.

Grupo molesto

Es el funcionamiento de los casinos y los decomisos, lo que ha generado el movimiento denominado de "Los Trabajadores y Microempresarios Arrendatarios de Máquinas de Juegos Electrónicos", que ha mostrado su descontento porque, argumentan, el trato de las autoridades no ha sido equitativo.

Los operadores de las tragamonedas dijeron tener un grupo de más de 5,000 agremiados en el país y que los decomisos han afectado a más de 75,000 empleados directos.

"Sentimos que hay una persecución para con nosotros. Nos están tratando como delincuentes y como si este fuera un delito grave al capturar a muchos de los dueños de las máquinas. La gente comienza a captar que somos delincuentes, cuando somos gente honrada que está quedando con deudas", afirmó Francisco De León, uno de los agremiados.

Los dueños de las tragamonedas afirmaron que están dispuestos a hablar con las autoridades para que exista una regulación y los dejen recuperar la inversión que realizaron.

"Estamos dispuestos a que las máquinas tengan productos promocionales como eran en un inicio antes de que nos las vendieran los chinos. Queremos que nos dejen trabajar así como lo están haciendo con los casinos", comentó Pedro Murillo, propietario de seis máquinas en Santa Ana.

Manifestaron que una de las propuestas que tienen es que se exija que el uso de las máquinas sea para mayores de 18 años, se regrese al mecanismo que originalmente traían —ver nota complementaría— y un programa constante de supervisión de las alcaldías.

"Estamos considerando demandar al Estado porque dieron todos los permisos para que ingresaran las máquinas. Esperamos que nos atiendan, para ello, ya pusimos una solicitud de amparo ante la Corte Suprema de Justicia. Queremos que nos dé chance de trabajar", sostuvo de León.

Dentro de sus acciones, dijeron que harán una marcha hoy la Asamblea.

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