País con deuda más alta en los últimos 22 años

En dos años, la administración Funes triplicó el nivel de deuda que tuvo el presidente Cristiani entre 1989 y 1994. La deuda representa el 52% del PIB actualmente. Con Saca llegó al 49% y Flores 40%

Sin haber enfrentado un conflicto armado, la reconstrucción por terremotos o desastres naturales, el gobierno del presidente Mauricio Funes se está endeudando tanto que al cabo de cinco años, el país habrá superado el nivel de endeudamiento que se tuvo en las últimas cuatro administraciones presidenciales.

Según datos del Banco Central de Reserva, en tan solo dos años este Gobierno ha adquirido nueva deuda por más de $2,440.1 millones, un promedio de $1,200 millones por año mientras que los pasados mandatarios se endeudaron entre $135 y $620 millones por año.

Dicho nivel de deuda ya supera el 50% del Producto Interno Bruto (PIB) mientras que los anteriores jefes de Estado mantuvieron el endeudamiento entre el 27% y el 40% con respecto al PIB.

Alfredo Cristiani, a quien le correspondió reestructurar todas las instituciones después del conflicto armado de 12 años, se endeudó $135 millones por año y su deuda al final de su período fue de $675.70 millones según los datos proporcionas por el Ministerio de Hacienda.

Las cifras indican que la deuda en 1989 fue de sólo $2,105.10 millones, pero que al terminar su periodo Cristiani dejó una deuda de $2,780.80 millones. Esa cantidad representaba el 34% del Producto Interno Bruto (PIB).

Luego llegó Armando Calderón Sol, considerado el presidente que ayudó en la reconstrucción del país después del conflicto armado.

La reparación de las principales carreteras del país así como la construcción de nueva infraestructura pública le obligó a solicitar préstamos internacionales que aumentaron la deuda pública. Según los datos fiscales, el ex presidente se endeudó en $726.20 millones en sus cinco años de gestión.

Al final de su gestión el saldo final de la deuda fue $3,507.00, esa cantidad representó con respecto al PIB solamente el 28.1%, de acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda y del Banco Central de Reserva (BCR).

La atracción de inversión extranjera como producto de la reconstrucción del país fue un punto a favor para las finanzas salvadoreñas.

Francisco Flores, quien asumió la presidencia entre 1999 y 2004, se endeudó con $2,897.30 millones más que el resto de presidentes para poder hacer frente a los daños que ocasionaron los dos terremotos de 2001. Hospitales, edificios públicos y carreteras dañados con los terremotos de enero y febrero de ese año necesitaron de financiamiento extra.

En esa oportunidad, el saldo de la deuda llegó a $6,404 millones al final de 2004, pero aún así representaba alrededor del 40.5% del PIB, además debido a la coyuntura el país decayó en su crecimiento económico. Sin embargo era una cantidad "moderada" que no representaba peligro para las finanzas públicas.

El repunte de la deuda del Sector Público No Financiero se incrementó vertiginosamente a partir del 2004, cuando asumió Elías Antonio Saca. Para ese entonces la deuda era de más de $6,400 millones y el ex mandatario le sumó otros $3,457 millones con lo cual la deuda del SPNF se elevó a $9,861. Cuando Saca terminó su período el monto que el país debía a los organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros organismos rozaba ya el 50% del PIB, que según el Fondo Monetario Internacional, es un límite normal de deuda mientras el crecimiento económico se mantenga al alza.

En 2007 la deuda logró mantenerse en 38.7% respecto al PIB, además de que se logró un crecimiento económico arriba del 4%.

Pero lo anterior contrasta con la realidad actual. Los economistas y tanques de pensamiento están preocupados pues en tan solo dos años la administración Funes ya sobrepasó el umbral de la deuda , la cual supera el 52% del PIB, se ha elevado el gasto corriente y el déficit fiscal mientras que el crecimiento económico baja en lugar de subir.

Misma lógica

El economista Claudio de Rosa asegura que si bien es cierto el endeudamiento anterior comprometió la sanidad fiscal del país, lo cierto es que durante la gestión de Funes, "la continuación de ese criterio de administración financiera, agravado por una marcada indisciplina fiscal, ha aumentado la deuda pública en más de $2,440 millones", dijo.

"Todo sugiere que el gobierno de Funes romperá el récord de endeudamiento total y el promedio anual, lo que dejará las finanzas públicas sumidas en una peligrosa situación de insostenibilidad", agregó.

El ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, dijo en diciembre de 2010, cuando presentó un balance fiscal, que fueron los anteriores presidentes los que incrementaron la deuda que hoy mantiene el país.

Pero, para Manuel Enrique Hinds, ex ministro de Hacienda, es una irresponsabilidad decir eso cuando varios de estos presidentes (Cristiani y Calderón Sol) mantuvieron bajo el endeudamiento con relación al PIB a pesar que les tocó enfrentar serias dificultades económicas para traer al país de la guerra a la paz. "La deuda es importante cuando se compara con el PIB y el crecimiento económico", dijo Hinds.

más Gasto corriente

El jueves pasado la Asamblea Legislativa aprobó un nuevo crédito por $100 millones de dólares que se sumará a la larga lista de préstamos que ha contratado el presidente Funes.

Para Hinds y De Rosa la pregunta clave es ¿dónde está todo ese dinero? La única explicación, afirman, es que los préstamos han servido para pagar salarios y subsidios que son considerados gasto corriente y no inversión; o sea el gasto más improductivo que un país puede tener.

El último informe de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), al segundos trimestre de 2011, indica que el gasto corriente fue del 15.4%, las remuneraciones (salarios) crecieron cerca del 7%, los bienes y servicios un 30% y las transferencias corrientes (subsidios) se incrementaron en 38.7%.

La inversión pública, según los analistas, está estancada.

De acuerdo con la unidad de análisis y seguimiento del presupuesto de la Asamblea Legislativa, sólo el año pasado no se ejecutaron $308 millones para inversión pública.

Este año la historia pinta igual, el Hospital de Maternidad sigue sin construirse, las unidades médicas no tienen medicinas y no se ha retomado la construcción de la carretera Diego de Holguín. Conclusión: no existe a la fecha ninguna infraestructura emblemática con la que Funes justifique sus elevados niveles de deuda.

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