intimidan a vigilantes del centro penal de Izalco

» A las amenazas se suma la presunta infiltración de mareros entre los custodios

Los vigilantes de la penitenciaría de Izalco padecen a cada momento las amenazas a muerte por parte de los reclusos, sobre todo, de los pandilleros de la 18. Algunas de esas advertencias ya se cumplieron.

Entre agosto y septiembre del año pasado, tres vigilantes fueron asesinados a balazos, mientras que uno más perdió la vida al ser arrollado por un automóvil, hecho que en los compañeros del fallecido ha dejado la sospecha de que se haya tratado de un atentado.

La preocupación de un grupo de custodios está basada también en la presunción de que dos custodios de esa penitenciaría, quienes recién desertaron, eran integrantes activos de la Dieciocho, quienes habrían burlado los controles de selección de personal de la Dirección General de Centros Penales (DGCP).

Las fuentes consultadas sostienen que uno de los infiltrados sería Oscar Armando H.S., alias El Ratón, y otro apodado El Mapache.

El primero desertó hace cinco meses aproximadamente, pocos días antes de que el primer custodio, José Orlando Henríquez, fuera acribillado en una zona rural del municipio de Panchimalco.

En tanto, El Mapache sólo recibió el aguinaldo, en diciembre anterior, y ya no se presentó a su trabajo.

Los reclusos - agregan las fuentes - vociferan los nombres de los custodios que "pronto estarán con una tajada de limón en la boca". Y lo peor, aducen, es que a sabiendas de las amenazas, institucionalmente poco se hace para evitar que los pandilleros se cobren más vidas.

Eso fue lo que le ocurrió a Raúl Ercilio Flores, asesinado en noviembre en Zacatecoluca, y a Ciro Sergio Alvarenga, acribillado a balazos el 6 de diciembre pasado en Apopa, donde vivía.

Ante esto, Gilbert Cáceres, el director de la DGCP, expresó que, por naturaleza de la misión, los custodios penitenciarios realizan un trabajo de mucho riesgo, al igual que los policías y fiscales.

Agregó que las amenazas de reclusos a personal de la DGCP son frecuentes e invitó a los amenazados a presentar informes de esos hechos y de la posible infiltración de mareros en el cuerpo de custodios penitenciarios ante la inspectoría institucional.

En la prisión de Izalco, una de las últimas que fue construida, están recluidos aproximadamente unos 700 pandilleros de la 18, de acuerdo con estimaciones oficiales.