El próximo objetivo

Fábricas de acero en la mira de Chávez

» La acerería Sidor es la cuarta mayor productora de Latinoamérica

Tras el anuncio del gobernante venezolano, Hugo Chávez, de que estatizará la industria del cemento, todas las miradas nacionalizadoras se volcaron ayer hacia la mayor empresa andina del acero: la Sidor, del grupo ítalo-argentino Techint.

Por su parte, el Presidente de México, Felipe Calderón, ante representantes del Consejo Mexicano del Comercio Exterior e inversionistas españoles manifestó que existe "preocupación por la incertidumbre acerca del respeto a los derechos de propiedad, de los derechos patrimoniales" (ver nota aparte).

La Siderúrgica del Orinoco (Sidor) fue privatizada en 1977, dos décadas antes de la asunción de Chávez, y con él su empeño estatizador, que en el último año alcanzó, entre otros sectores estratégicos, al del petróleo, la electricidad, las tierras y la telefonía, tras previas o posteriores indemnizaciones o acuerdos de compraventa.

Desde fines de 2007 y tras un año de negociaciones salariales infructuosas, Sidor registra una aguda crisis laboral con una decena de huelgas, una reprimida recientemente por la fuerza pública, todo lo cual abona a favor del empeño de nacionalizar, según sus afines.

"No sólo se debe nacionalizar el sector cemento, sino también el cabillero (varillas) y el del acero", controlado por la Sidor, reclamó Manuel Muñoz, presidente de la Federación de Trabajadores de la Construcción, una de las instancias de la recién creada Unión Socialista de Trabajadores de la Construcción (USTC).

Marco Tulio Díaz, presidente de la Federación de la Construcción, otro sindicato de la flamante USTC, reclamó lo mismo al tiempo que expresó su apoyo a la nacionalización cementera.

un trofeo de peso

El que Sidor, empresa situada a unos 800 km al sur de Caracas, cierre la ecuación nacionalizadora en el sector, también contó con el apoyo del oficialista Partido Comunista de Venezuela (PCV).

"Llamamos a la Fiscalía y a las autoridades competentes para que investiguen, revisen las condiciones de la privatización" y que la mayor productora de acero de la Comunidad Andina (CAN) "vuelva a poder del Estado", dijo Yul Jabour, dirigente nacional del PCV.

Bajo el título "La plusvalía inoxidable de Sidor", el editor del diario caraqueño El Universal, Clodovaldo Hernández, escribió ayer que se trata de "la corporación soñada por el neoliberal más predador: subsidiada por el Estado, con un monopolio sobre el mercado interno, con el contrato colectivo vencido impunemente y con un pelotón antimotines pagado por el Gobierno para apalear a los revoltosos".

Los obreros de Sidor "son víctimas de la explotación capitalista salvaje, pero con el insólito visto bueno de un Gobierno que ha prometido desterrar el capitalismo", aunque para no enemistarse con su colega argentina, Cristina Fernández, Chávez no la nacionalizará, previó Hernández.

El 60% de las acciones de Sidor está en poder del grupo Techint-Ternium, en tanto que el Estado venezolano tiene un 20% y los trabajadores el quinto restante.

Según el Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero (Ilafa), Sidor es el mayor productor de acero de la CAN y cuarto de América Latina; un tercio de sus exportaciones las dirige a la zona andina, un 20% a América del Norte y un 10% a Centroamérica, entre otros destinos.

El caso Cemex

La privatización de las cementeras afectará a tres empresas extranjeras: la mexicana Cemex, la suiza Holcim y la francesa Lafarge. Chávez dijo que nacionalizará la industria como una medida para evitar el desabasto de su mercado interno, que demanda el producto y no es atendido debido a la exportación a grandes volúmenes.

La mexicana Cemex es una de las tres mayores cementeras del mundo y en Venezuela figura como la mayor fabricante de cemento, hormigón y agregados (arena y grava).

La suiza Holcim cuenta en Venezuela con dos plantas que producen cada año tres millones de toneladas de cemento (25% del mercado nacional), en tanto que la francesa Lafarge, número tres del país, produce otros 1.6 millones de toneladas (17%).

Según Rodrigo Heredia, analista de IXE, "en el caso de que se realice la anunciada nacionalización, el impacto en los resultados de Cemex es muy moderado, ya que ese mercado representa sólo 4.3% del Ebitda (la estimación de los analistas del sector cementero con base en las estimaciones de ingresos antes de impuestos para 2008).

Carlos Hermosillo, analista de Vector Casa de Bolsa, estimó que en las perspectivas de 2008 Venezuela no significaba mucho para Cemex en términos de ingresos; menos de 3% en el año.

"No hay certeza de lo que sucederá, pero podría ser hasta beneficioso si el gobierno venezolano paga a Cemex lo que valen sus activos. Con ese dinero podría bajar su deuda actual entre 5% y 6%, la cuál aumentó debido a la adquisición de Rinker el año pasado", detalló.

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