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Sin tener apoyo legal
Una Oficina de Apelaciones de la Corona inglesa le habría asegurado que cumple los requisitos para quedar en libertad pronto. Nicolás Guevara pide a autoridades de El Salvador ayuda legal para que su caso lo pueda revisar la Corte Suprema de Belice
Publicada 20 de noviembre 2006, El Diario de
Hoy
Lorena Baires
ayuda@elsalvador.com
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| Trabajo. En su tiempo libre hace cuadros con papel de revistas para vender. Fotos EDH |
A pesar de que las puertas a la libertad están cerradas, Nicolás Antonio Guevara tiene fe en que su vida no se apagará tras las rejas. Fiel creyente cristiano, con la Biblia en mano, asegura que verá pronto el rostro de su madre, que conocerá a sus sobrinas que nacieron hace unos años y que volverá a ver a sus hermanos.
Al hablar del futuro, Gabacho, como es conocido en prisión, es muy optimista. Bromea con lo que hay detrás de los hierros y dice: “Yo nunca me casé, pero espero hacerlo en El Salvador”. Ríe.
Ese el ánimo que predomina en él, cuando no habla del pasado. Guevara ha sabido ganarse la confianza de las autoridades del penal. Tanto, que es encargado de repartir la comida a los oficiales. Lo sacaron de las celdas de máxima prisión y ahora vive con ciertas comodidades... pero en soledad.
No recibe visitas, pero en septiembre llegó una que le sorprendió. El Comité Judicial del Consejo Privado de la Corona (Privy Council), con sede en Reino Unido, es actualmente el tribunal de apelación de más alta instancia para Belice y otros países del Caribe de habla inglesa. En estos momentos, todos los condenados por cualquier delito en Belice tienen derecho a apelar ante él. Un grupo de abogados de esta oficina le visitó.
“Me dijeron que mi caso había llegado hasta Inglaterra, creo que por gestión de la cónsul anterior, y que tenía derecho a un “parole” (libertad condicional), porque en mi juicio no me pude defender adecuadamente”.
Sin embargo, cuando estos profesionales llegaron, Gabacho no contaba con un abogado que llevara su caso y se encargara de movilizar su documentación. Para variar, no pudo explicarles más a los ingleses, porque no domina su idioma.
Prometen apoyo
El viceministerio para los Salvadoreños en el Exterior conoce del caso. La coordinadora de Atención al Migrante, Mayra Villalta, asegura que a Guevara se le visita mensualmente, pero que no se percataron de la visita de los británicos.
“Cuando empezó el proceso, al señor se le contrató una firma de abogados de Inglaterra, pero desconozco porque ya no ha tenido ayuda de ese tipo. Lo más seguro es que estos abogados llegaron sin avisar a la embajada, por eso es que no teníamos conocimiento”, argumenta la funcionaria.
Esto coincide con el argumento del Embajador en Belice, Manuel Vásquez, quien tampoco sabía de la visita.
A pesar de ese hecho, la funcionaria dice que la representación consular en Belice ya inició un proceso para solicitar la libertad de Guevara, argumentando su excelente conducta en los 14 años en prisión.
Gabacho responde: “Si yo me porto bien es porque no he hecho nada, no debo nada. Si hubiera asesinado, hubiera huido. Pero estoy convencido de que en Belice no se busca a quién la hace, sino a alguien que lo pague”.
En cuanto a la asistencia médica que el reo demanda, para que le revisen las heridas provocadas por la supuesta tortura, la funcionaria se comprometió a solicitarla.
De momento, el futuro de este reo salvadoreño es incierto. Sólo espera que en esta ocasión, las autoridades puedan facilitarle las herramientas para su defensa. “Mi mayor anhelo en este momento es volver a mi país”, finaliza.
Un llamado a la PDDH en El Salvador
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Nicolás A. Guevara aparenta la fortaleza de un roble. Pero cuando recuerda que podría pasar encarcelado por el resto de su vida, pareciera derrumbarse.
“Yo no he tenido un proceso de justicia en este país. A mí nadie me ha escuchado, nadie me permitió presentar pruebas”, le dijo a elsalvador.com en un pasillo de la prisión donde está en Belice.
Por esto, Guevara envía una carta a la Procuradora Beatrice de Carrillo, solicitando su asistencia.
La misiva dice así: “Señora Beatrice de Carrillo, Procuradora de Derechos Humanos. Yo soy Nicolás Antonio Guevara, original salvadoreño. El motivo de mi presente carta es para explicarle de que me encuentro en la prisión de Belice... Tengo 14 años de estar sentenciado a vida en prisión, sin tener una ayuda de Derechos Humanos de Belice. Un día yo hablé con Paul Rodríguez, sé que él representa los Derechos Humanos en Belice. Él me dijo que él no puede hacer nada por mí, porque no soy beliceño. Hace como nueve meses vino un grupo de Derechos Humanos de diferentes países, entre ellos uno de El Salvador. Habló conmigo unas pocas palabras y habló con Paul, no sé que hablaban. Tal vez le han dicho a usted muchas mentiras de mí, señora. De la embajada de El Salvador nunca me han ayudado... no conozco al embajador. Perdone que la moleste pidiéndole una ayuda...” |
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