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Bush busca unidad para inmigración
Apertura. El tema de la inmigración ofrece para el presidente
de EE.UU. una oportunidad para lograr estabilidad para su partido
Publicada 2 de diciembre 2006, El Diario de Hoy
The New York Times
Rick Klein/The Boston Globe
ayuda@elsalvador.com
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Barda. A pesar de decir que estaba en contra
del muro, Bush firmó una ley para su construcción.
Foto EDH / Reuters
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NUEVA YORK. La Casa Blanca se está acercando a los principales
demócratas en el Congreso para tratar el tema de la renovación
migratoria con la esperanza de formar una coalición bipartidista
que apoye un programa de “trabajadores huéspedes”
y proporcione una forma en la que muchos inmigrantes indocumentados
puedan alcanzar un estatus legalizado, dijeron legisladores y funcionarios
gubernamentales.
El presidente Bush ha expresado su deseo de trabajar este tema con
los demócratas en reuniones privadas con legisladores y en
declaraciones públicas, en tanto busca imprimir un tono nuevo
a la relación con los demócratas que tendrán
el control del Congreso los dos últimos años de su
presidencia.
El interés del Presidente en el tema está teniendo
una cálida acogida entre los miembros de ambos partidos en
el Congreso, en particular en el Senado, donde la iniciativa de
ley que refleja las prioridades del Presidente fue aprobada este
año y que se estancó en las negociaciones con la Cámara
de Representantes.
El senador Edward M. Kennedy, un demócrata de Massachusetts
que presidirá el subcomité que supervisa los temas
sobre inmigración, ya se reunió con los principales
republicanos para empezar a elaborar una nueva iniciativa de ley
a principios del año entrante. “La dinámica
es correcta”, dijo Kennedy, quien trabajó estrechamente
con McCain y otros en la iniciativa de ley sobre inmigración
que aprobó el Senado a principios de este año. “Con
un Congreso nuevo, tenemos una oportunidad de que se apruebe nuestro
plan de asegurar nuestras fronteras”.
A consulta
Kennedy y los otros legisladores están planeando una reunión
más amplia esta semana con cerca de 12 de los principales
senadores de ambos partidos. Esperan que el Congreso tenga una votación
final en relación a la iniciativa de ley sobre inmigración
para mediados de 2007, de acuerdo con asesores en el Congreso.
Aun cuando no se ha presentado ninguna propuesta específica,
es probable que la iniciativa de ley aprobada este año por
el Senado sea un punto de partida, dijeron asesores.
El hecho de que el Congreso no aprobara una ley integral sobre inmigración
fue una decepción amarga para Bush, quien hizo del tema su
principal prioridad interna en 2006. El presidente lo hizo el tema
de un discurso televisado en mayo, tras de que enormes manifestaciones
encabezadas por inmigrantes constituyeron una declaración
de la creciente influencia de los inmigrantes en la política
nacional.
La iniciativa de ley del Senado equiparaba disposiciones nuevas
para hacer cumplir la ley en la frontera con un programa ampliado
de trabajadores huéspedes para empleo temporal y una forma
para obtener la legalización que permitiría que alrededor
de 80 por ciento de los inmigrantes indocumentados que están
ahora en el país fueran por fin ciudadanos si pagaban multas
e impuestos atrasados, aprendían inglés y contaban
con historiales de trabajo estable.
No obstante, los conservadores en la Cámara de Representantes
obstaculizaron la posibilidad de hacer cualquier cosa más
allá de sellar la frontera. El mes pasado, Bush firmó
la medida que requiere la construcción de 700 millas de barda
a lo largo de la frontera mexicana. La ley no dice nada sobre los
12 millones de inmigrantes indocumentados que están ahora
en Estados Unidos. Es claro que el Congreso recién elegido
estará a favor del programa de trabajadores huéspedes.
Varios de los prominentes defensores de un enfoque sólo de
hacer cumplir la ley sobre inmigración perdieron su contienda
por la reelección y serán reemplazados por legisladores
más abiertos a una medida integral.
En una señal de la posición cambiante del Partido
Republicano sobre el tema, el Comité Nacional Republicano
ahora estará presidido por el senador Mel Martínez
de Florida, un inmigrante cubano que apoya fuertemente la iniciativa
integral de ley aprobada por el Senado.
“Ahora están fuera del camino algunos de los grandes
obstáculos y se podrán hacer las reformas este año”,
dijo Michele Waslin, director de investigación sobre política
de inmigración del Consejo Nacional de La Raza, un grupo
a favor de los derechos civiles de los latinos.
Aguas mansas
Los resultados de las elecciones también apaciguaron temores
entre demócratas y republicanos en el sentido de que el electorado
castigaría legisladores que apoyaran una iniciativa que proporcionara
a los inmigrantes indocumentados una forma de obtener el estatus
legalizado.
Las encuestas de salida indicaron que al parecer el Partido Republicano
pagó un precio en las elecciones por su énfasis en
tomar medidas enérgicas contra la inmigración ilegal.
Mientras Bush recibió 44 por ciento del voto latino hace
dos años, los candidatos del Partido Republicano para el
Congreso ganaron el apoyo de sólo 29 por ciento.
Los defensores de una renovación integral tienen cierta urgencia
después de las elecciones. Ya que se acercan rápidamente
las elecciones presidenciales del 2008, el Congreso tiene una oportunidad
limitada para lograr cualquier cosa que sea tan inestable como la
ley de inmigración.
Para Bush, el tema de la inmigración ofrece una oportunidad
para lograr una importante prioridad legislativa a pesar del hecho
de que su partido perdió el control del Congreso. Su posición
sobre el tema ha estado más cerca de la de los líderes
demócratas que de la de los republicanos.
“Hay un tema en el que creo que podemos encontrar puntos en
común con los demócratas”, dijo Bush en su primera
conferencia de prensa postelectoral.
Sin embargo, algunos de los principales demócratas son escépticos
respecto al compromiso de Bush para trabajar en forma bipartidista.
El líder demócrata del Senado Harry Reid señaló
que Bush había indicado que se opondría a una barda
a lo largo de la frontera mexicana a menos que fuera parte de un
paquete fronterizo de cambios, y no obstante firmó una ley
por la cual se autoriza un muro en la frontera.
También podría ser difícil arreglar las presiones
al interior del Partido Demócrata. Los demócratas
ganaron el control del Congreso con una tanda de contendientes moderados
a conservadores para los que flexibilizar las leyes sobre inmigración
del país no es un tema de a alta prioridad.
El representante Tom Tancredo, un republicano de Colorado que lidera
un grupo de línea dura en cuanto al tema de la inmigración
en la Cámara, dijo que se sintió con los ánimos
por el suelo los días posteriores a las elecciones y que
está listo para reconocer que una ley integral es prácticamente
imparable.
Sin embargo, observar los primeros signos de falta de unidad entre
los demócratas, dijo, le da esperanza de que los conservadores
puedan unirse para derrotar cualquier cosa que perciban como “amnistía”
para los indocumentados, a pesar del poder formidable de una Casa
Blanca que trabaje conjuntamente con los líderes en el Congreso.
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