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Mano de obra y fútbol salvadoreño
en Arkansas
Fiebre. Varios ejecutivos de Walt Mart optaron por vivir en esta
ciudad, lo cual provocó una buena oportunidad para construir
casas. Había trabajo para rato
Publicada 2 de diciembre 2006, El Diario de Hoy
Francisco Ayala/arkansas
ayuda@elsalvador.com
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Entrenador. Marcos Lemus, dirige al equipo
San Francisco. Dice que viene la época de sufrir porque
la nieve no permite jugar. Foto EDH
/ Francisco Ayala
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Se acabó. Llegó el invierno y terminó el fútbol.
La final última en el Noroeste de Arkansas se jugó
en un frío profundo en la ciudad de Springdale, el 18 de
noviembre. El ganador juvenil fue El Llano, un equipo de salvadoreños.
Semanas antes otro equipo de connacionales, San Francisco, se coronó
campeón de la liga de la vecina ciudad de Rogers, en un espectacular
atardecer de otoño. Venció al Santa Ana FC.
Y pocas semanas antes, otro equipo salvadoreño, el Milán,
fue campeón de otra ciudad de la zona, Fayetteville, la sede
de la Universidad más grande del estado.
El fútbol está reflejando la nueva composición
demográfica de la comunidad hispana del Noroeste de Arkansas:
el crecimiento de la población centroamericana, en especial
la cuscatleca.
“Antes la mayoría de equipos eran mexicanos”,
dijo Carlos Chicas, dirigente de la liga de Fayetteville. Chicas
es guatemalteco de padre salvadoreño.
El fundador de la liga de la ciudad de Rogers es el santaneco César
Aguilar, actual director del centro comunitario de la ciudad. Aguilar
dice que el primer equipo salvadoreño del Noroeste de Arkansas
fue el Danubio, que surgió en 1987, antes de la creación
de la primera liga municipal de la región.
“En 1997 la liga de Rogers tenía 24 equipos, de ellos,
8 eran salvadoreños”, dice.
Arkansas nunca había sido destino de centroamericanos. Los
guatemaltecos prefieren Chicago, los hondureños buscan Nueva
Orleáns, los nicaragüenses la Florida y los salvadoreños
a Los Ángeles, Washington, o Hempstead, Nueva York.
Hay trabajo
Hace una década sólo habían unos pocos miles
de latinos en el noroeste del estado, casi todos mexicanos. A fin
de cuentas, Arkansas es uno de los estados menos ricos y en la cercana
ciudad de Zinc está la sede de los Caballeros del Ku Klux
Klan.
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Alberto Rodríguez. Equipo Santa, 23
años en Arkansas. Foto EDH /
Francisco Ayala |
Entonces ¿por qué ahora florecen los restaurantes
mexicanos, los mercaditos hondureños y especialmente los
salvadoreños?
En el centro comercial de Springdale hay dos restaurantes salvadoreños,
uno frente a otro, a pocas cuadras de la Panadería Ban Ban,
salvadoreña, y no lejos de tres tiendas salvadoreñas.
Hay restaurantes salvadoreños en las carreteras, a la par
de tiendas de ropa del norte de México.
En Rogers se cree que el 30% de la población actual es de
origen hispano.
“Llegamos porque trabajo hay”, dice Alberto Rodríguez,
del Santa Ana FC y vicepresidente de la liga.
El trabajo lo ofrece la compañía de alimentos Tyson,
que en esta comarca tiene algunas de las plantas procesadoras de
pollo más grandes del planeta. También lo ofrece,
y por miles, la compañía Wal-Mart.
Un torneo bajo cero grados
n La migración salvadoreña ha cambiado los torneos
de fútbol en Arkansas, quienes entre sus estrategias comparten
jugadores en diversos equipos.
Así, algunos futbolistas que participaron en la final de
Rogers también jugaron la final de Springdale. “Los
equipos llegaron a la final porque los jugadores clave eran los
mismos”, dice Carlos Chicas.
En la final del torneo de Springdale los jugadores temblaban de
frío, los espectadores se cubrían con tres capas de
abrigo, y había música en altoparlantes durante cada
uno de los 90 minutos. A veces era música mexicana del grupo
Maná, a veces música salvadoreña de Jhosse
Lora.
Los jugadores de El Llano son diferentes al salvadoreño corriente.
Eran altos y, con frecuencia, rubios. Era la familia entera de los
dos directores técnicos, los hermanos José y Carlos
Ramírez, de Santa Ana. José es alto, Carlos es de
estatura mediana, son rubios. Ellos dirigen a Juvenil El Llano desde
2004 y en dos años han ganado dos título. Son aclamados. |
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