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Sueños que desprenden
Migración. Los connacionales aspiran a mejorar su situación económica, pero saben que el sacrificio radica en alejarse de su hogar. Más de 700 salvadoreños están en el programa de trabajadores temporales que ha otorgado Canadá
Publicada 28 de noviembre 2006, El Diario de
Hoy
Yensy Ortiz/elsalvador.com
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| Nostalgia. En esta ocasión fueron seleccionadas 56 personas para viajar a dos ciudades diferentes en Canadá. Foto/EDH |
Maquilero
" No me da miedo salir de Chinameca para ir a Canadá”
El abrigo por la remera, los pantalones por la calzoneta, ahora el clima gélido será su nuevo ambiente. La costa salvadoreña ahora será un recuerdo, al menos por el tiempo que José Carmen Mármol permanezca en el programa.
A sus 26 años ha trabajado en muchos lugares. Su último empleo lo realizó en el área de calidad de una maquila. Ahora tiene la oportunidad que siempre ha deseado: emigrar.
“No me da miedo salir de Chinameca para ir a Canadá”, explica mientras se le dibuja una sonrisa.
Su natal San Francisco Chinameca, en La Paz, se ha quedado pequeña para sus aspiraciones.
“Quiero quedarme a vivir allá (Lethbridge)”, sueña. Con él suman ya 23 residentes de ese municipio los que se han trasladado a Canadá para trabajar en la industria de la carne. La parroquia de la ciudad ha sido la facilitadora y la que ha elegido a los viajeros.
No deja a nadie, aún está soltero. Sólo le preocupa que sus padres vayan a estar bien. “Mi familia es muy grande pero yo sólo vivo con mis papás. Sé que voy a estar lejos pero lo hago por el bien de ellos”.
Técnico
“En El Salvador ya no existen las oportunidades de crecer”
“Señores, ya no sigan llorando; vean al frente. Van a estar un año fuera de su país y no van a ver a sus familias. Tienen que aprender a ser fuertes”, se escucha el grito del representante de Maple Leaf Pork, empresa que recibirá a parte de los 40 trabajadores seleccionados.
Las palabras calan fuerte sobre los emigrantes y la llamada para formar parte de la fila en el área de migración se da justo en el momento que un dedo presiona el disparador de una cámara digital. “Adiós mamá”, dice Edgar Ramos a su madre Carolina de Ramos. La instantánea en el aeropuerto será la última foto que ella podrá tomar a su hijo.
“En El Salvador ya no existen las oportunidades de crecer”, dice de Ramos. Su hijo sacó un técnico en ingeniería y hasta el momento no había logrado un trabajo que lograra satisfacer sus expectativas.
Ramos tiene sólo 23 años y su familia le augura un buen futuro. “Espero que con el tiempo logre ahorrar y comprarse una buena casa... y quien sabe tal vez logra hacer su vida en Canadá”, agrega y calla. Vuelve a tomar la cámara y vuelve a repasar la imagen. La última imagen hasta dentro de un año.
Concerje
“Quiero vivir con mi familia”
Con su pequeño hijo Brian tomado de la mano y con sus labios acariciando a los de su esposa, Alexander Orellana se prepara para abordar el avión que lo llevará a Lethbridge, Canadá, donde trabajará en una empresa de embutidos.
Su esposa no lo deja, lo abraza y lo toma del brazo, Orellana no la quiere mirar a los ojos, aunque sabe que no la volverá a ver en un año, tiempo justo que dura su contrato.
La esperanza del connacional se centra en hacer un buen trabajo. Desempeñarse en con diligencia en su puesto y así lograr que su estadía se prolongue, no a dos o a tres años; sino que logre establecer un lugar donde pueda desarrollarse y con el tiempo sacar a su familia de la casa en que la deja en Soyapango y llevarlos a vivir con él.
En el país se desempeñaba en el área de mantenimiento y ahora tiene que velar no sólo por su buen rendimiento, sino por el de sus compañeros. El ministerio de Trabajo lo ha seleccionado para que sea jefe de cuadrilla y lleve el seguimiento de algunos de sus compañeros.
Tiene dos herramientas a su favor, el conocimiento básico del inglés y las capacitaciones a las que estuvo sometido antes de irse.
Por el momento sabe que tiene que partirse la espalda, que pasará horas parado y desarticulando el cuerpo de algunos animales, pero el sueño de estar junto a su familia en poco tiempo lo tendrá caminando.
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