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Albergue atenderá a migrantes mutilados
Ayuda. La senadora de California Martha Escutia donó $6 mil al centro. Ahí se rehabilitará a indocumentados
Publicada 28 de noviembre 2006, El Diario de
Hoy
Juan de Dios García/chiapas
ayuda@elsalvador.com
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| Víctimas. Cientos de inmigrantes resultan mutilados en su trayecto hacia Estados Unidos. |
En emotiva ceremonia, la coordinadora del albergue Jesús el Buen Pastor, Olga Sánchez y los embajadores de Canadá, Gaertan Lavertu y el de Australia, Neil Mules inauguraron oficialmente las instalaciones de este centro de atención para migrantes.
El diplomático canadiense, elogió el esfuerzo y dedicación de la coordinadora del albergue, “por el amor, bondad y humanismo con que trabaja en bien de los indocumentados, en especial de aquellos que han perdido sus extremidades en su viaje a Estados Unidos”, dijo.
Lavertu, señaló que la construcción es un hecho “elocuente” del trabajo de los migrantes que con sus manos construyeron más que una obra arquitectónica, ya que no sólo edificaron muros y techos sino también esperanza.
Desde hace muchos años, las diferentes odiseas que sufren los indocumentados provocaron que algunas personas, entre ellas Sánchez, se comprometieran a ofrecer un espacio seguro, donde pudieran ser curados y rehabilitados.
El diplomático agregó que el fondo Canadá, aportó unos cien mil pesos mexicanos, lo cual ayudó a la construcción de este albergue, por la honorabilidad y credibilidad de Sánchez quien ha puesto su mejor empeño para ayudar a los necesitados.
“Este es uno de los proyectos que patrocinamos para ayudar a México y Centroamérica, en salud, desarrollo y derechos humanos. Esperamos que el albergue sirva de entorno seguro para que la gente se recupere y que esos hombres, mujeres y niños que tuvieron accidentes dramáticos en su búsqueda por una vida mejor, regresen a casa”, dijo el funcionario.
Aportes
Durante el mismo evento, la senadora por el estado de California, Estados Unidos, Martha Escutia hizo una donación de seis mil dólares para apoyar la construcción de la etapa final de este albergue. En este lugar, en poco tiempo se pondrá a funcionar los talleres de corte y confección, sastrería y carpintería, entre otros, con el propósito de reinsertar a los indocumentados que perdieron sus extremidades, a la vida productiva.
La senadora norteamericana, dijo que leyó la historia de ese albergue, en un libro titulado “La jornada de Enrique” mismo que la impresionó y motivo a conocer el lugar.
“Yo sabía que tenía que venir a Tapachula, sobretodo a participar en este albergue”, expresó.
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