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Hay 24,000 nicaragüenses tras la legalización
Datos. Las autoridades de Nicaragua calculan que 40,000 de sus ciudadanos viven en territorio cuscatleco. Un censo realizado por Caritas revela que el 62% no ha regularizado su estatus migratorio. Las cancillerías de ambos países firmaron en 2004 un acuerdo para agilizar el proceso. Los nicaragüenses piden al Gobierno concederles “sus papeles”. La mayoría reside en oriente, desde donde envían remesas
Publicada 4 de agosto 2006, El Diario de Hoy
Rosa Pastrán/Iván Olivares
ayuda@elsalvador.com
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Labor. En los últimos años, centenares de nicaragüenses llegaron al país para participar en la zafra con el aval de Migración. Fotos EDH |
A diario, centenares de salvadoreños viajan hacia Estados Unidos en busca del “sueño americano”.
Casi de forma paralela, miles de nicaragüenses llegan a El Salvador en busca de un trabajo que les permita obtener más ingresos económicos que los que ganarían en su tierra.
Maritza L. (nombre ficticio) vive y trabaja en el país de manera ilegal desde hace más de una década debido a que, según narró a elsalvador.com, “la situación en mi país no cambia”.
El obtener la paga en dólares también es un incentivo para el aumento del flujo de nicaragüenses en el país.
En noviembre de 2005, Caritas El Salvador concluyó un censo de la población nicaragüense que reside, sobre todo, en la zona oriental.
El estudio estableció que más de 5 mil “nicas” viven en territorio salvadoreño. De esta cantidad, el 62.35% no cuenta con una residencia legal.
| Los documentos necesarios: |
1-Acta nacimiento
Es el documento con el que se debe contar, o en su defecto con una constancia de nacionalidad autenticada.
En cualquier caso, los papeles deben ser emitidos por las autoridades de los respectivos países. |
2-Antecedentes
Al legajo debe sumarse una constancia de no tener antecedentes penales.
También debe presentarse un documento de identidad personal, pasaporte (vigente o provisional), cédula o tarjeta de seguridad social. |
3-El arraigo
Para demostrar que el inmigrante nicaragüense posee un vínculo familiar con una persona de ciudadanía salvadoreña, se debe presentar una acta de nacimiento, partida de matrimonio o una declaración notarial jurada. |
4-Aspecto laboral
Si se opta por demostrar un arraigo laboral, se tiene que presentar planillas del Seguro Social y de pensiones, o una declaración jurada del patrono que ha contratado al extranjero. Otra opción es una declaración de dos testigos. |
5-Para estudiantes
Sólo basta con tener en mano la constancia de que el inmigrante cursa sus estudios en cualquier centro escolar del país. Además, se puede presentar una certificación de notas. En estos casos, se debe recurrir a Educación. |
6-A tener en cuenta
Los nicaragüenses que quieren acogerse a este acuerdo migratorio deben haber ingresado a El Salvador antes del 31 de diciembre de 2003. Con la vigencia del manual, el plazo para tramitar el beneficio será de un año. |
La cifra podría estar muy por debajo de los números reales si se toma en cuenta que las autoridades de ese país calculan que 40 mil de sus connacionales permanecen en tierras cuscatlecas, tal como lo reveló a este periódico, el presidente de la comisión económica de la Asamblea Nacional, Miguel López Baldizón.
Por su parte, la Dirección General de Migración de El Salvador confirma que en el país 2,474 de estos centroamericanos gozan de residencia.
Asimismo, según sus estadísticas, de enero a junio de este año son 107 mil 479 nicaragüenses los que entraron y 94 mil 279 los que salieron del país. Ese flujo se acrecienta y se mantiene en la medida que las personas salen solo para renovar su permanencia en el país. Para la entidad, esta cifra representa únicamente visitas. Empero, muchas personas adoptan esta estrategia para laborar por temporadas y luego retornar a Nicaragua, según afirma Richard Jones, director de Catholic Relief Services (CRS), organización que financió el censo.
“Algunos ya establecieron residencia y otros están en un flujo permanente; vienen aquí, trabajan tres meses y vuelven a Nicaragua”, comenta.
¿Por qué El Salvador?
El factor económico y la falta de empleo en su nación, es el origen de la migración nicaragüense, de acuerdo con Rosa Flores, representante de Caritas. Ella agrega que además influye la reunificación familiar.
Richard Jones, de CRS (oficina de cooperación de la Iglesia Católica de EE.UU.), expone otras razones, como el salario mínimo que se paga en El Salvador es mayor al del país vecino. “En de Nicaragua están pagando $1.75 por un trabajo diario y aquí en el campo pagan entre $4 ó $6”, ejemplifica.
Según datos del Ministerio de Trabajo de Nicaragua, una empleada doméstica gana 1,264 córdobas ($73.5), mientras que en el agro se ganan 897 córdobas al mes ($52.1). Estas dos son las actividades que más desempeñan los nicaragüenses en el oriente.
Esto, resume Jones, significa mayor poder adquisitivo cuando el inmigrante vuelve a su país. Otro factor: venir a El Salvador es más factible y menos riesgoso que recorrer miles de kilómetros hasta EE.UU.
Pese a las oportunidades que encuentran, los inmigrantes “nicas” por su misma condición de ilegales sufren violaciones a sus derechos humanos y laborales.
Asimismo, aunque resulte difícil de creer, también existe discriminación hacia esta comunidad (ver historia de inmigrante).
En agosto de 2004, los cancilleres de ambos países rubricaron un memorando de entendimiento en el cual se comprometieron a facilitar los trámites para que todos los nicaragüenses y salvadoreños que tuvieran un estado migratorio irregular legalizarán su situación. Para optar al beneficio, deberían haber ingresado al país antes del 31 de diciembre de 2003. Para realizar el trámite se concedería un plazo de un año. Sin embargo, hasta la fecha el proceso está estancado.
El director de Migración, Rafael Álvarez, asegura que existe voluntad de parte de El Salvador, pero que el poco avance en Nicaragua ha impedido culminar el acuerdo.
“El paso lógico era hacer el manual de procedimientos para dar línea, pero eso no se ha podido desarrollar”, reconoció.
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Tarea. La Dirección de Migración implementó patrullas fronterizas para controlar a inmigrantes ilegales en oriente. Fotos EDH |
A pesar del atraso, Álvarez afirma que el Gobierno no se ha quedado de brazos cruzados y cita como ejemplo la apertura de una sucursal en La Unión. Además, detalla que la institución ha legalizado a 545 “nicas”.
“El esfuerzo de comunicar esto le compete a la embajada de Nicaragua”, dice, tras lo cual subraya que los nicaragüenses que cumplen los requisitos pueden solicitar la residencia temporal. “No estamos en una cacería de brujas pero sí estamos haciendo llamados para que las personas lleguen a normalizar su situación. Tenemos nuestras puertas abiertas”
Rafael Álvarez
Director de Migración
“¿Cómo El Salvador va a reclamar por sus ciudadanos, si no se protegen los derechos de los que vienen. Miramos hacia el Norte y no vemos que el mismo fenómeno ocurre aquí ”
Richard Jones
Director de CRS
“Vivimos con el temor que nos saquen”
Maritza L. (nombre ficticio) lleva más de 12 años viviendo en El Salvador sin haber legalizado su estado migratorio.
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Anónima. Maritza espera el día en que pueda dar la cara. Fotos EDH |
La difícil situación económica en su natal Chinandega la llevó a tomar la decisión de dejar a sus tres hijos y seguir a su esposo hasta San Miguel.
Antes de venir al país trabajó como secretaria en un banco. Después de 5 años perdió el empleo. Según relata, varias empresas se fueron a la quiebra a inicios de los noventa, en la transición del gobierno de los sandinistas al de la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro.
No se arrepiente de la decisión, sin embargo, ser indocumentada le ha traído muchos sinsabores. Maritza experimentó en carne propia las injusticias que sufre cualquier inmigrante ilegal.
“He trabajado en varias partes, pero sin derechos, sin seguro social, sin vacaciones, es decir, los beneficios que tiene todo empleado salvadoreño”, comentó, al señalar que se le cerraron muchas puertas.
La nicaragüense intentó “arreglar papeles” hace una década, pero fue víctima de un engaño.
“Una vez me aboqué a un abogado, le entregamos una cantidad de dinero y jamás lo volvimos a ver”, recordó.
Y agrega que “mi esposo fue una vez a migración a pedir más tiempo y lo único que ganó es que le dijeran que tenía que salir de inmediato”.
Los hijos de Maritza también han sufrido discriminación en sus centros escolares. “A veces a mis hijos por ser de allá les han dicho que no pueden decir nada”, cuenta.
“Todos los días me encomiendo a Dios porque vivimos con el temor a que un día nos van a sacar”, así resume su vivencia diaria, al tiempo que le pide al Gobierno salvadoreño su legalización para trabajar tranquila.
“Gracias a Este país estamos vivos. Mis hijos no se quieren ir”
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