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Nostalgia cuscatleca en el exterior
Los sentimientos de muchos compatriotas se desbordaron la noche
de fin de año.
Publicada 1 de enero 2006, El Diario de Hoy
Imelda
Interiano
Los Ángeles
ayuda@elsalvador.com
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Salvador Centeno, originario de Santa Ana,
trata de comunicarse con sus padres en El Salvador minutos
antes de que den las doce. Foto EDH/Imelda
Interiano
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La nostalgia invadió a decenas de salvadoreños al
recordar cómo celebraban en su país junto a su familia,
amigos y los fuegos artificiales en la época.
Gran parte de los connacionales hicieron sus llamadas minutos antes
de que den las doce de la noche para enviar, en la distancia, los
mejores deseos a sus seres queridos.
El oír el bullicio de los suyos aunque sea a la distancia
a través del teléfono los complace grandemente, pero
también soltaron el llanto por la impotencia de no dar ese
abrazo a los que más aman.
La noche empieza normal, con música bailable y comida típica,
y las tradicionales melodías "El año viejo"
y "faltan cinco pa las doce" y es entonces que llega la
melancolía.
Omar Benítez, originario del Sauce, La Unión, lo sabe,
y es que para él es muy difícil dejar a sus dos hijos
en estas fechas e irse a ver a su familia y amigos en El Salvador.
Otros añoran la pólvora con la que celebraban, la
comida, los juegos, las misas en el pueblo y las reuniones con los
amigos antes de que den las doce.
"El amor por mi patria y el abrazo que siempre iba a darle
a mi mamá antes de la media noche, es lo que más extraño",
dijo el deportista y campeón en Remo Fredy Sandoval.
El compatriota que ha ganado campeonatos de remo, lleva dos años
viviendo en Los Ángeles y aún dijo estar en el proceso
de adaptación.
Salvador Centeno, quien lleva más de dos décadas en
la ciudad angelina dijo, " ya es menos la nostalgia que siento
porque yo puedo ir a ver aunque sea una vez al año a mis
padres, aunque siempre se siente tristeza".
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