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Salvadoreño destaca en laboratorio
de la NASA
A pesar de que la guerra obligó a Bernardo López
a emigrar de su natal El Salvador, con mucho esfuerzo logró
convertirse en ingeniero aeroespacial y hoy diseña satélites
espaciales para el Laboratorio de Propulsión de la NASA.
Publicada 18 de Diciembre 2005 , El Diario de
Hoy
EFE/
Los Angeles
ayuda@elsalvador.com
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Cuando la guerra en El Salvador obligó
a Bernardo López a emigrar a los Estados Unidos,
jamás se imaginó que dos decadas despues iba
a diseñar satélites espaciales para el Laboratorio
de Propulsión de la agencia espacial de EEUU, la
NASA. El ingeniero aeroespacial, de 42 años, ha trabajado
desde 1998 en el diseño de 10 satélites espaciales.
Foto EDH/EFE
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El ingeniero aeroespacial, quien nació en la capital salvadoreña
en 1963 y arribó a Estados Unidos a principios de la década
de los ochenta, contó que su fascinación por el espacio
comenzó desde muy pequeño.
Una de las experiencias que quedó registrada en su memoria
el poder haber visto un cometa en 1976.
"Me pareció muy interesante", dijo. "Yo recuerdo
haber leído en el diario que unos científicos de la
NASA estaban observando el cometa en Pasadena (California) y pensé
que me gustaría hacer ese tipo de trabajo; pero creí
que era difícil".
El tiempo pasó y decidió estudiar el bachillerato
en Contaduría en el Instituto Nacional de la provincia de
Santa Ana; pero a fines de los setenta, la escalada de violencia
en el país comenzaba a hacer estragos.
En 1982 estalló la guerra civil en ese país centroamericano
que dejó como saldo más de 75.000 muertos y miles
de desaparecidos al cabo de 12 años.
"El ambiente que se vivía en el Instituto no era propicio
para la existencia. Y mi trabajo en la iglesia, en mi parroquia,
daba indicios que habían riesgos para nosotros", recordó
López.
"Salí de El Salvador escapando de aquel terror, y más
bien como que eso me puso en un camino fuera del riesgo y de las
limitantes que todavía sigue viviendo nuestro pueblo",
comentó a EFE.
Al arribar a Los Angeles ya hablaba inglés; pero mientras
trabajaba como obrero de fábricas se inscribió en
un curso para perfeccionarlo y así poder comenzar a tomar
las clases en Ciencias Físicas y Matemáticas en el
Colegio Comunitario de Los Angeles.
Ahí es donde se dio cuenta que sí podía aspirar
a realizar una carrera en la industria aeroespacial.
"Como alguien dijo: se puede soñar, se vale soñar",
subrayó.
El ingeniero de la NASA, de 42 años y cuya máxima
aspiración en El Salvador era la de estudiar una licenciatura
en economía, ha trabajado desde 1998 en el diseño
de 10 satélites espaciales.
Recientemente participó en un diagnóstico para el
despliegue de las antenas del satélite europeo Mars Explorer,
en órbita en el planeta Marte.
El sistema de comunicación funcionó y uno de los resultados
ha sido la confirmación de agua congelada bajo la superficie
marciana.
Actualmente trabaja en el diseño del satélite Aquarius,
para Argentina, el cual estará listo dentro de dos años
y que será puesto en órbita en 2009 con el fin de
medir los niveles de sal en las aguas del mar.
"Cuando la salinidad es alta la cantidad de evaporación
es menor", explicó. "Y eso es vital para el ciclo
acuífero y los niveles de agua en ríos y lagos".
López indicó que trabajar en el laboratorio de propulsión
de la NASA nunca fue uno de los sueños de su vida, y la razón
por la que ha llegado a dedicarse a esas labores se debe en parte
a una combinación de factores entre los que destaca la pasión
y curiosidad por la física y las matemáticas.
"Yo creo que todos los que luchamos y nos gusta especializarnos
en algo tenemos ese espíritu y valores que hemos adquirido
de alguna manera. Y eso puede ser aplicable ya sea a las artes o
las ciencias", argumentó el ingeniero aeroespacial.
A los jóvenes latinos les aconseja que en cualquier rama
del saber tienen que prepararse y saber que el mundo continúa,
ya que "nosotros estamos de paso".
"Y ojalá que sigamos con el proceso de mejorar el mundo
que las generaciones pasadas nos han dejado", finalizó.
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