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Un mecánico que llevó su
oficio a Los Ángeles, CA.
De éxito. Con 25 años de vivir en Estados Unidos,
el viroleño José Domínguez conoce la recompensa
de un trabajo arduo. En su taller emplea y enseña a otros
cuscatlecos
Publicada 16 de Diciembre 2005 , El Diario de
Hoy
Imelda
Interiano/L.a.
ayuda@elsalvador.com
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Negocio propio. José Domínguez
ya lleva varios años con su negocio ubicado en un
barrio latino de la ciudad norteamericana. Foto
EDH/Archivo
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Con los sueños muy en alto y lleno de esperanza, José
Domínguez tomó el camino hacia Estados Unidos, pensando
en que su vida y la de su familia debían cambiar.
El salvadoreño que en ese entonces tenía 21 años
de dad, salió en busca de un mejor futuro fuera de su país.
“Era 1981, cuando salí, recuerdo que todavía
la guerra en El Salvador era fuerte y nadie estaba seguro”,
recordó el compatriota.
Por ser el mayor de siete hermanos, José tenía un
compromiso grande con su familia y su preocupación mayor
era conseguir un trabajo que sacara a su familia adelante sin limitaciones.
A los 17 años, José aprendió la mecánica
en El Salvador y trabajó en una agencia de ventas de autos
muy reconocida en el país.
Llegó
con muy poco dinero
En El Salvador, trabajó para una empresa automotríz
muy reconocida
- Su historia es como la de mucho que sólo buscan una
oportunidad para superarse.
-Viajó de manera indocumentada y con el firme propósito
de ayudar a los suyos.
-Originario de Zacatecoluca La Paz, lleva ya más de dos
décadas viviendo en Los Ángeles y cada día
llega a su negocio para atender a sus personalmente a su clientela.
- Su mayor satisfacción y agradecimiento a Dios es que
le ha dado la oportunidad de lograr lo que ahora tiene y de
poderle dar trabajo a otros compatriotas. |
Constancia
“Cuando llegué a Los Ángeles, comencé
a trabajar en la industria de la costura, pero el ambiente no me
gustó y encontré trabajo de cobrador en una gasolinera”,
cuenta el connacional.
Su deseo de superación le hizo inscribirse en la escuela
de adultos para aprender inglés, porque sabía que
esa era su primera arma para lograr el sueño americano.
Más tarde vino la idea de poner su propio negocio, pues era
lo que más había deseado, y sabiendo muy bien lo que
había aprendido en su país se le hizo fácil.
“Trabajando en la gasolinera aprendí todo el sistema
de aquí, y fue por eso que me decidí a poner mi propio
taller mecánico”, explicó José.
Aunque recuerda que al principio no le fue bien con el negocio porque
nadie lo conocía, el cuscatleco no se dio por vencido y con
el tiempo formó su propia clientela. Ahora ha empleado a
tres mecánicos más en su taller.
Ejemplo
“Creo que si los salvadoreños emigramos a este país
es para progresar, así que hay que trabajar y echarle ganas
y no perder el tiempo”, recomendó.
José se siente contento pues a estas alturas casi toda su
familia se encuentra viviendo en Los Ángeles, incluyendo
sus padres Rosenda y Alfonso Alvarado, a quienes ayudó a
irse legalmente al país.
“Estoy muy conciente que es importante enseñarle la
cultura salvadoreña a mis dos hijos, Stephanie de 15 años
y José Jr. de 14, por lo que, en la medida de lo posible
los llevo de vacaciones a El Salvador”, dice el mecánico
cuscatleco.
Por lo pronto, José ya tiene programado un viaje al país
para el próximo año, junto a su familia.
“No me olvido ni me olvidaré de mi gente que aún
viven en mi pulgarcito de América”, asegura.
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