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Los inmigrantes indocumentados se expanden
por Estados Unidos
Idaho, EEUU (AP) _ Hace tres años, una pequeña oficina
de servicios financieros abrió sus puertas en Nampa, Idaho,
con sólo un puñado de empleados y orientado a la clientela
de habla hispana.
Publicada 4 de Diciembre 2005 , El Diario de
Hoy
Por
Rebeca Boone/AP
ayuda@elsalvador.com
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Ni las bardas ni más
agentes migratorios detienen a los inmigrantes.
Foto: EDH
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Pero junto con la población hispana de Idaho, el negocio
está floreciendo: El Centro inauguró una segunda oficina
en Caldwell y tiene planes de expandirse pronto a Denver y Chicago,
dijo el gerente David Cahoon.
"Apuntamos a zonas de hipercrecimiento. En Denver hay un numeroso
mercado latino, al igual que en Chicago'', precisó Cahoon.
``En Idaho la población hispana está creciendo. Es
vasta y realmente no tenemos mucha competencia''.
La mayoría de los inmigrantes de habla hispana en Estados
Unidos _tanto legales como ilegales_ proviene de México.
Estadísticas de varias agencias indican que el número
de inmigrantes ilegales en el país está aumentando,
y la firma Bear Stearns en Nueva York calcula que de 12 a 15 millones
de empleos en la nación están en manos de inmigrantes
indocumentados.
Un 95% de los clientes de Cahoon sólo habla español,
dijo, y por lo menos 15 veces por semana rechaza a un solicitante
de préstamo hipotecario por carecer de identificación
emitida por Estados Unidos.
Aun mientras los empresarios como Cahoon se esfuerzan por hallar
los medios de beneficiarse con el dinero de los inmigrantes, las
autoridades del gobierno en los estados donde se están concentrando
los cruces fronterizos ilegales luchan por lidiar con la población
de indocumentados.
En vez de quedarse en los estados fronterizos, dijo William Frey,
un demógrafo en el Instituto Brookings, los nuevos inmigrantes
se dirigen a los suburbios de Tenesí, Misisipí, las
Dakotas, Ohio y Pensilvania.
Los inmigrantes ilegales no se están dispersando al azar.
Van detrás de los empleos'', dijo Gordon Hanson, profesor
de economía en la Universidad de California en San Diego.
``Fíjense dónde es más intenso el crecimiento
de la población de inmigrantes ilegales: en zonas con poblaciones
en crecimiento, donde hay más restaurantes, almacenes, construcciones
y comercios.
Y en zonas donde la manufactura y mano de obra estadounidense está
envejeciendo o desapareciendo''.
Un ejemplo es Carolina del Norte, donde el número de inmigrantes
ilegales trepó de 26.000 en 1990 a 206.000 una década
después. Muchos de esos trabajadores indocumentados se orientaron
a empleos en la industria textil, dijo Frey.
Mike Hubbard, vicepresidente del Consejo Nacional de Organizaciones
Textiles, ha visto cambiar su industria y su ciudad de Gastonia,
en Carolina del Norte, debido al influjo de inmigrantes.
"Las compañías están tratando arduamente
de asegurarse de tener debidamente documentada a la gente que contratan,
pero a veces uno descubre que los documentos son falsos'', dijo
Hubbard.
``Muchos trabajadores inmigrantes se están apoderando de
los empleos textiles''.
De niño en Carolina del Norte, Hubbard rara vez oía
hablar en español, según afirmó. Ahora muchos
gerentes de la industria textil están aprendiendo el idioma
para poder comunicarse con los empleados, y los negocios están
traduciendo las instrucciones de los materiales de seguridad. Los
vecindarios del estado también han cambiado, aseguró.
"Ahora hay almacenes hispanos en cada esquina, y los alimentos
están mejorando mucho'', afirmó. ``Ha habido cambios.
Quizás los salarios habrían subido más rápidamente
sin la inmigración, pero tampoco lo puedo asegurar''.
En Colorado, donde Cahoon espera abrir su próxima oficina,
la oficina de Aplicación de la Ley de Inmigración
y Aduanas calcula que el número de inmigrantes ilegales saltó
de 31.000 en 1990 a 144.000 en el 2000. Los funcionarios electos
apelan al gobierno federal en busca de los medios de lidiar con
el influjo.
Lindy Eichenbaum Lent, una portavoz del alcalde de Denver John Hickenlooper,
dijo que la cuestión ha cobrado más prominencia en
todo el estado.
Como los inmigrantes ilegales son generalmente más pobres
que el resto de la población, tienden a poner mayor presión
sobre el sistema de cuidado de la salud para indigentes y otros
servicios sociales, precisó Frey.
"Miramos con gran atención a Washington y la legislación
propuesta de programas para trabajadores invitados que podrían
financiar los servicios que ya estamos suministrando'', dijo la
vocera.
``Nuestros recursos se están resintiendo por varios factores,
de los cuales la inmigración es sólo uno''.
Los trabajadores indocumentados se han vuelto parte de la economía
local, dijo.
"Están contribuyendo a generar ingresos y pagan impuestos.
La legislación podría integrar al sistema este mundo
subterráneo'', agregó.
Algunos gobiernos municipales han tomado la iniciativa propia de
integrar más mexicanos a la economía regular.
Tanto Yakima como Seattle (Washington) _junto con otras 360 ciudades
en la nación_ aceptan ahora las tarjetas de identificación
emitidas por consulados mexicanos como identificación válida
para obtener tarjetas de bibliotecas, ayuda en los centros comunitarios
de salud y otros servicios.
Las tarjetas suelen ser utilizadas por los inmigrantes indocumentados
que no tienen derecho a conseguir tarjetas del Seguro Social. Aproximadamente
1.800.000 de esas tarjetas están en uso en Estados Unidos.
En Nampa, los negocios como El Centro han considerado la posibilidad
de aceptar las tarjetas de identificación para emitir préstamos,
dijo Cahoon, pero están esperando que lo hagan primero los
grandes prestamistas.
Eso se debe a que los préstamos extendidos a extranjeros
ilegales en base a formas alternativas de identificación
todavía no son vendibles en el mercado secundario, explicó.
Muchas de las ventajas económicas ofrecidas por los inmigrantes
indocumentados se ven contrarrestadas por los costos sociales, observó
Hanson. Los ilegales tienden a ser más pobres que los demás
y es menos probable que estén asegurados, a la vez que tienen
familias más numerosas, indicó. Todo eso impone presiones
sobre los costos del cuidado de la salud para indigentes y sobre
las escuelas públicas.
"La educación pública es de lejos el mayor gasto'',
afirmó Hanson.
Los estados generalmente financian las escuelas sobre la base de
los alumnos inscritos, y las escuelas no rastrean a los estudiantes
por su situación de ciudadanía, dijo Allison Westfall,
del Departamento de Educación de Idaho.
Sea como fuere, el número de estudiantes que hablan otros
idiomas está creciendo. En 1997, el estado gastó 1,5
millón de dólares para ayudar a unos 11.000 alumnos
a aprender inglés, dijo, en comparación con 4,8 millones
para casi 21.000 estudiantes en el 2005.
Pero en definitiva, opina Cahoon, todo impacto negativo de la inmigración
_ilegal y legal_ podría verse compensado por las oportunidades
comerciales que ofrecen los inmigrantes.
"Ahora mismo lo vemos como si realmente no tuviésemos
mucha competencia, y ni siquiera estamos tanteando todo el mercado,
ya que es enorme'', dijo Cahoon. ``En el futuro, podrían
surgir otras compañías aquí y allí.
Cada vez más gente de negocios se da cuenta de que para sobrevivir
necesita hacer esto''.
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