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Unidos aun en la distancia
Esposos. Él vive en Virginia, ella en
San Vicente. Ignoran cuando podrán estar juntos
Publicada 27 de mayo 2005 , El Diario de Hoy
Francisco Sánchez/Virginia
elsalvador.com
ayuda@elsalvador.com
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Trabajo delicado. El compatriota se ocupa de la instalación
de sofisticados sistemas de seguridad en EE.UU.
Foto EDH / Francisco Sánchez
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Esperó 10 años para obtener la residencia y ahora
afronta otra espera para poder vivir junto a su esposa.
La historia de Armando Alvarado es la de muchos otros compatriotas
que sueñan con tener una vida estable en suelo estadounidense,
pero los requerimientos exigidos por Inmigración se vuelven
un obstáculo difícil de vencer.
Armando llegó a los Estados Unidos a principios de los 90,
con sus papeles de residente en mano, que obtuvo por medio del esfuerzo
y sacrificio de su madre doña Julia. Antes del viaje debió
esperar 10 largos años.
Vine por primera ocasión a estudiar, pero no me sentí
cómodo por lo que decidí regresar a mi país.
En vista de la situación que todos sabemos que enfrenta El
Salvador (la guerra), regresé para quedarme en el año
de 1996, recuerda Armando.
Como a muchos otros inmigrantes residentes en los Estados Unidos,
los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas terminan
por afectar su vida.
Después de cinco años de trabajar en una aerolínea
privada, le informan que por la difícil situación
vivida deben recortar personal y él se halla
entre los afectados.
No hay mal que por bien no venga, exclama Armando como
para tratar de explicar lo ocurrido, ya que al poco tiempo de quedar
cesante logra otro empleo y mucho mejor que el que tenía.
A raíz de ese despido logré conseguir un empleo
que me ofrece hoy la oportunidad de desempeñarme como Asistente
Técnico en la compañía Integrated Access Control
Services, empresa dedicada a la instalación de sofisticados
equipos de seguridad, comenta.
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Bendición. Imagen de la ceremonia realizada en el
país. Foto EDH / Francisco Sánchez
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Me siento muy afortunado porque comencé en la compañía
como ayudante y en menos de un año he logrado aprender mucho,
aunque reconozco que en este negocio nunca se deja de aprender,
dice.
Aunque ha logrado conseguir lo que para muchos constituye el sueño
americano una hermosa casa, un buen empleo, su estatus legal
y dominar el inglés, ahora afronta la amarga espera de estar
junto a su esposa, Claudia, con quien se casó hace 14 días.
El fresco olor de una boda en San Vicente
El pasado 14 de mayo Armando contrajo matrimonio con Claudia Hernández,
una simpática y joven viroleña a quien
conoció en sus frecuentes viajes a El Salvador.
Tenemos la dicha que estamos esperando un bebé, pero
no podemos estar juntos porque tengo que trabajar aquí en
los Estados Unidos y ella no puede viajar, dice el joven.
Armando, trabaja en Virginia, en el área de Tyson Corner.
Según el abogado José Lagos, la espera (para
que estén juntos) puede ser corta si Armando aplica por su
ciudadanía.
Lagos habla de una Petición Familiar, un recurso
por medio del cual los residentes o ciudadanos solicitan a un familiar
cercano, en este caso a su esposa. El proceso podría tardar
hasta cinco años.
Lo mas difícil es que no puedo estar con mi esposa
durante el embarazo, añade Armando.
A ella la embajada de los Estados Unidos en El Salvador le negó
la visa de turista.
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