| |
Vida en la línea Norte
Arizona. Una comitiva constata la difícil
situación de los migrantes en el desierto.
Publicada 9 de mayo 2005 , El Diario de Hoy
Jorge Beltrán/Enviado
especial
ayuda@elsalvador.com
 |
| Solidaridad. El canciller salvadoreño
Francisco Laínez presta su teléfono móvil
a uno de los detenidos en Nogales. Fotos
cortesía cancillería |
Con sus mochilas a la espalda, dos inmigrantes caminan sobre los
rieles del ferrocarril al norte de la línea fronteriza que
divide México y Estados Unidos.
Al ver los helicópteros que vuelan sobre ellos, se agazapan
para tratar de escabullirse.
La escena conmovió al canciller salvadoreño, Francisco
Laínez, y a cuatro diputados salvadoreños que la mañana
de ayer sobrevolaron el área, en el Estado de Arizona, horas
antes de que inauguraran el consulado salvadoreño en la ciudad
de Nogales.
Visto desde arriba, el terreno parece infernal. Es difícil
imaginar lo que sería caminar sobre él, sin agua,
comida ni cobijo. Pero muchos salvadoreños lo viven a diario,
se atreven a transitarlo sorteando infinidad de peligros en procura
del sueño americano.
Es casi como apostarle al suicidio, y eso hizo que los cuatro diputados
coincidieran en llamarles héroes. Menos que eso,
dijeron, se quedaría corto.
Ver el desértico paisaje, los esfuerzos de miembros del grupo
Beta colocando depósitos de agua en sitios estratégicos
y los constantes patrullajes de la Border Patrol hicieron reflexionar
a la delegación sobre el sacrificio con que las remesas llegan
a los hogares salvadoreños.
Pero aún había más que ver. En la oficina de
migración de la ciudad de Nogales, del lado mexicano, un
salvadoreño les narraría de primera mano las desventuras
con las que ha tenido que cargar tras 40 días de haber salido
de suelo salvadoreño.
Aldo César Avilés les relató crudamente su
frustración. La migra estadounidense lo pilló
las tres veces que cruzó la frontera. Aldo les comentó
su preocupación, porque para poder pagar el coyote, su madre
tuvo que hipotecar la casa en tres mil dólares.
Los funcionarios salvadoreños lo encontraron en la oficina
migratoria mexicana, donde esperaba ser retornado a El Salvador.
Su relato les conmovió tanto que hicieron una colecta para
darle unos cuantos dólares, y más de uno le preguntó
por su grado de escolaridad o bien le hicieron promesas.
Burlan controles
Por la estrechez de espacios para cruzar la frontera por el lado
de Texas, las autoridades aseguran que es el lado de Arizona por
donde los ilegales ven más oportunidades de burlar los controles
migratorios. Douglas y Naco son dos de los bordes fronterizos que
son más flanqueados.
Darcy Olmos, jefa de la estación policial de Naco, aseguró
que sólo en su sector de responsabilidad, unos 75 kilómetros
de fronteras, han arrestado a unos 50 mil personas ilegales en los
últimos ocho meses.
Pero tanto Laínez como la viceministra de Salvadoreños
en el Exterior, Margarita Escobar, también acudieron ayer
a entrevistarse con autoridades fronterizas de Estados Unidos y
México por los últimos acontecimientos que se han
suscitado en el sector de Arizona.
En abril, unos 450 cazainmigrantes, que operaron bajo el nombre
de Minuteman Project, estuvieron apostados en Naco y
otros puntos cercanos para evitar que indocumentados entraran a
Estados Unidos por esos sectores.
Pero las informaciones que recibieron de parte de Olmos y otras
autoridades los tranquilizaron. Durante el tiempo que los Minuteman
acamparon en los alrededores, no se registró ningún
incidente, más allá de las meras protestas.
Olmos llevó a la delegación salvadoreña hasta
el lugar en que los cazainmigrantes estuvieron emplazados: el Mojón
número 90. Ya no había ni rastro de los fulanos que,
pistolas en cinto, pretendían usurpar las funciones de la
Border Patrol.
Algunos oficiales explicaron que buena parte de estos paramilitares
está formada por personas ya retiradas, y que contra ellas
no se puede hacer más que vigilar que no hagan algo ilegal.
La ley les da el derecho a protestar, y nosotros no podemos
impedírselos, aseguró la oficial.
No obstante, cuando la delegación se retiraba del lugar,
una camioneta todoterreno con placas de Nuevo México pasó
veloz.
Ahí va un Minuteman, aseguró un oficial,
que asegura que se les conoce por cierto tipo de autos en que estos
inconformes con la migración ilegal viajan a la zona.
La delegación salvadoreña también fue invitada
a visitar el sitio donde los indocumentados son retenidos en la
estación de Naco. Margarita Escobar dijo sentirse alegre
porque, al menos ayer, no había ningún salvadoreño
entre los capturados.
Con los Beta
Al filo del mediodía, Laínez y la comitiva se dirigieron
a Nogales, Sonora, en México. Allí tampoco había
salvadoreños hospedados. Todos los funcionarios
agradecieron a la directora del grupo por el apoyo que prestan a
los inmigrantes.
El nuevo consulado ayudará a velar por los derechos de los
indocumentados que sean detenidos en la zona.
|
|