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MODA

Prodigios del arte en vidrio

Te presentamos a dos diseñadoras que trabajan la fusión del vidrio para crear piezas de bisutería con estilo propio.

Por Walu Hernández y Nancy Moncada

Jul 17, 2017- 16:47

La vitrofusión ha sido una técnica empleada alrededor del mundo para la creación de piezas únicas y variadas en cuanto a su uso. Esta consiste en fundir y superponer uno o más vidrios utilizando un horno a altas temperaturas. Se puede realizar con el aporte de diversos pigmentos de colores y pinturas esmaltadas.

En El Salvador son pocos los artistas y artesanos que recurren a este proceso para la creación de piezas de joyería, sin embargo, es un área que poco a poco reúne más adeptos.

Annglass
Una de las creadoras de este arte es Ana Gladis Alvarenga, ingeniera electricista de profesión, cuya pasión la llevó a fundar su propia línea de joyería en vidrio. Ana cree que haber estado en el lugar y en el momento correcto le abrió las puertas para iniciar su marca Annglass en 2011, cuando empezó a crear piezas en vitrofusión para sus familiares y amigos.

Foto: Roberto Molina

Poco a poco se fue abriendo camino y su conocimiento en el proceso de fundición de vidrio la llevó a trabajar con unos estudiantes, fue con ellos que Ana conoció de KLDSCP, la plataforma del Museo de Arte de El Salvador que apoya a diseñadores y artistas del área de la moda. Tras un primer intento fallido por aplicar, Ana mostró su lado más perseverante y el siguiente año aplicó nuevamente siendo seleccionada para presentar su línea de joyería elaborada con vitrofusion y cuerno de res. Técnicas que continúa ejecutando y perfeccionando.

KLDSCP fue una escuela, asegura Ana, de la cual aprendió un término que cambio su forma de concebir una idea y hacerla realidad: la conceptualización, un paso necesario dentro del proceso creativo para asegurar que su creación es un resultado único con una estética que con el paso del tiempo se convertirá en el sello característico de Annglass.

Para crear, Ana Gladis se deja inspirar por el capricho y naturaleza de sus materiales, en lo que ella llama una “relación orgánica y armónica”, donde la experimentación, la paciencia y una gran dosis de pasión son los elementos fundamentales. Cada pieza es resultado de un delicado proceso manual, lo que le aporta mayor valor, ya que ninguna es producida en serie. Ninguna puede ser similar a otra y esto es gracias a las características naturales de los materiales y la técnica.

Dentro de sus planes a futuro está la exportación de sus piezas al extranjero, algo que espera con calma, pues como todo lo demás, sabe que llegará a su debido tiempo y en el momento indicado para la marca.

La encuentras en Facebook como @annglassindustria.

Bea Falla

Estudió relaciones públicas y le gustaba la fotografía. Por circunstancias familiares dejó su trabajo en la Bolsa de Valores. Para ocuparse, comenzó a ayudarle a su esposo con viñetas para café y bálsamo.

Foto: Roberto Molina

“Yo no puedo estar sin hacer nada”, confesó la diseñadora Bea Falla. Ahí comenzó a experimentar con bolsos. Después hizo un collar y se lo pidieron para el catálogo Decameron. Un día la llamaron del Ministerio de Agricultura. “Llegaron unos alemanes que fueron a la Ruta de Las Flores y me descubrieron”, contó.

Esa visita logró que tres meses después enviara su primera producción de bisutería Alemania.

Con sus manos inquietas, trabajó cuero tejido para vender en el paseo El Carmen. Después sintió curiosidad por el trabajo con cáscara de naranja, “pero es un material con el que hay que tener mucho cuidado porque se arruina”, dice. Ha hecho telar, teñido con añil… “Lo que me falta es el barro”, confiesa.

Pero lo que la atrapó fue el trabajo en vidrio. Comenzó a investigar y se dio cuenta de que nadie lo hacía en El Salvador. Una persona que se capacitó en Argentina le dio un curso básico por tres días y luego Bea empezó a estudiar más sobre las técnicas y hasta comenzó a fabricar sus propias pinturas.

Compró el horno y comenzó a experimentar. Hizo combinaciones de pinturas químicas con naturales. Empezó a hacer mezclas y sacar efectos en el vidrio para crear dibujos. Y además aprendió a trabajar con vidrio de color y sacó una colección hecha de botellas recicladas.

En 2011 entró a Conamype, con su trabajo en café. Ellos la ayudaron con asesorías y ahora es la persona que brinda la clase básica de vidrio a nivel nacional. Sus piezas han estado en ferias en Italia, Israel, Costa Rica y Canadá. Actualmente está en negociaciones para ampliar su distribución a México y Guatemala.

“Lo que me gusta es que cada pieza la voy cambiando y lo que más me gusta es dibujar”, nos cuenta.

Ella trabaja diseños en serie. Corta, pinta, arma y hornea, y siempre está buscando innovaciones y nuevos puntos de venta.

Por lo pronto, quiere hacer una colección de playa referencia a las burbujas y el color azul del mar. “Ha logrado diferentes tonos de azul... es lo que más se vende”, dice la diseñadora y madre. Y es que es difícil resistirse a los aretes y collares que tiene a la venta en diferentes boutiques.

La encuentras en Facebook como Bea-Falla.

Tags Accesorios Arte Moda

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