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Adriana Rivera Miranda y su visión de mundo

Su propia perspectiva de la vida es lo que esta artista capta con su cámara. Después de vivir en el exterior durante una década, vuelve a El Salvador para impulsar su arte.

Adriana Rivera Miranda, fotógrafa profesional. / Foto Por Adriana R. Miranda.

Por Claudio Martínez

Jun 28, 2017- 08:30

Después de estudiar fotografía y diseño gráfico durante cinco años en el exterior y trabajar otros cinco en Nueva York en el mundo de la fotografía, Adriana Rivera Miranda ha recorrido un largo camino. Para ella, la fotografía no solo es pasión, es una manera de transmitir mensajes, y estos quedan reflejados en cada uno de sus retratos.

 

De regreso al país, ya instalada, aspira a impulsar más este oficio y aportar al crecimiento de la comunidad de artistas locales.

¿Cuál tu propia definición de fotografía?
La fotografía es un medio que sirve para comunicar un mensaje visualmente, independientemente sea algo personal o mostrar la perspectiva de uno mismo. Al final la fotografía se convierte en tu autorretrato porque expresas tu propia versión de ver el mundo.

Siento que la tecnología y los avances en el mundo fotográfico nos han hecho menos susceptibles al mensaje de la fotografía en sí. Por ejemplo, vemos mil fotos al día y a veces perdemos un mensaje importante que quiere transmitir un fotógrafo por tanto ruido visual que tenemos a nuestro alrededor.

La inspiración de Adriana viene de la vida misma: de las relaciones que se dan entre las personas.

¿Y el arte?
Una persona puede categorizar cualquier cosa como arte, ya que el “arte” siempre será algo subjetivo para el individuo. Realmente cada quien decide lo que es arte en sus ojos, su mente y sus sentimientos. Para mí, el arte es mi forma de expresión y utilizo la fotografía como mi herramienta para comunicar y explorar temas que me interesan.

¿Cuál es tu mayor inspiración?
Mi mayor inspiración ha sido mi familia, pues yo he crecido en una familia muy perseverante. Me refiero a mis familias de ambos lados, materna y paterna. Durante toda mi vida he estado rodeada de familiares que han sido líderes en varios aspectos, especialmente mi bisabuela Irma Guirola de Tinoco. Ella para mí fue una artista nata e increíble, sentí que fue una de las primeras personas con las que me identifiqué desde pequeña y logré tener una conexión muy profunda con ella.

¿Tanto te marcó?
Sí, soy muy dichosa en poder recordar tantas memorias lindas que compartí con ella. Realmente fue y sigue siendo una fuente de inspiración en mi vida artística y personal. Siempre recuerdo cómo unificaba nuestra familia con su arte. Tenía un pequeño teatro en su casa adonde podíamos actuar y ser libres en desarrollar nuestra imaginación. Su cuarto estaba rodeado de espejos; siempre nos poníamos a bailar con ella. Mi bisabuela realmente me ayudó a desarrollar, a comunicarme de una manera en la que yo me sintiera cómoda.

¿Cuál es el concepto detrás de tu fotografía?
Yo uso la fotografía como mi medio para documentar momentos y comunicar la belleza de diferentes tipos de conexiones humanas… documentar diferentes tipos de amor, de personalidades. Es mi herramienta que utilizo para estudiar la sicología humana y sus distintas relaciones únicas. Lo más importante para mí es observar y conectar con las personas que voy a fotografiar para capturar su esencia única.

Las relaciones de pareja vistas bajo el lente de Adriana Rivera Miranda, salvadoreña especializada en fotografía.

¿Qué fue lo que te motivó a ser fotógrafa?
La razón por la cual yo tomo fotos es porque quiero indirectamente o directamente documentar visualmente mi vida personal o la vida de otros. Me he dado cuenta que una línea de consistencia en mi trabajo es mi fascinación en cómo la vida se relaciona en todos aspectos, pero a la misma vez cada aspecto es un mundo independiente a otro. Como todos sabemos, no existe una persona igual, no existe una historia igual y cada una de nuestras relaciones con otros son muy diferentes.

¿Por ejemplo?
Nadie puede decir que existe una familia igual. Para mí, esta dinámica es fascinante, es un verdadero desafío y una bendición poder presenciar y documentar la linda relación entre una familia o una pareja a través de mi fotografía.

¿Cómo descubriste tu pasión por la fotografía?
No tengo un momento exacto porque siempre me encantó expresarme con el arte. Simplemente cuando empecé a tomar fotos en bachillerato supe que podía conectar con las personas de una manera más profunda y creativa. Cada vez que tomo fotos siento que aprendo mucho del tema que estoy explorando. Me gusta contar historias visuales de temas personales, las historias de otros, las tradiciones y la dinámica de familias y parejas.

Cuéntanos más de tu experiencia profesional…
Me gradué de Savannah College of Art and Design y tengo dos licenciaturas, una en fotografía y otra en diseño gráfico. Luego me mudé a la ciudad de Nueva York y estuve trabajando ahí casi cinco años. Desde que me mudé, me empapé en el mundo de la fotografía y empecé desde abajo, asistiendo a varios fotógrafos y me uní a diferentes organizaciones de fotografía para conocer a personas claves en el medio y poder llegar a asistir a mis fotógrafos favoritos.

Mi vida en Nueva York fue para trabajar y en especial para aprender. Vivir en Nueva York, todo un desafío… Recuerdo que una de las cosas que hice para entrar al mundo de fotografía en Nueva York fue escribirle a los 100 fotógrafos que yo más admiraba para poder asistirlos y poder aportar a su estudio, y de los 100 me escribieron tres de regreso. Dos, diciendo gracias, y una fotógrafa muy talentosa me ofreció hacer una revisión a mi portafolio y evaluar el contenido en mi portafolio. Y fue el día que la conocí que me cambió la vida. Ella me abrió muchas puertas y si no fuera por ella no estuviera en el lugar que estoy. Gracias a mi mentora fotógrafa.

¿Quién es tu mentora?
Gabrielle Revere, hoy amiga de mucho cariño. Para los que aún no conocen a Gabrielle Revere, su trabajo es acreditado por unas de las mejores compañías de licenciatura de arte internacionalmente, Art Partner. Su trabajo es provocativo, explora la belleza, la moda y el estilo de vida. Su trabajo incluye modelos icónicos y fotografías íntimas de celebridades.

Y después de Nueva York, ¿qué?
Fueron cinco años en Nueva York en la industria de fotografía de alta moda, comercial y estilo de vida. Absorbí tanto y aprendí tanto de varios fotógrafos que yo siempre he admirado, que fue cuando decidí regresar a El Salvador porque siento que hay mucha oportunidad en el país para impulsar más la fotografía y poder crecer con nuestra comunidad de artistas.

¿Y en El Salvador te dedicas a ser fotógrafa tiempo completo o tienes algún otro trabajo aparte de la fotografía?
Sí, yo me dedico a la fotografía 100%. La mayoría de mis sesiones son en locaciones exteriores, pero si no estoy tomando fotos estoy en mi estudio trabajando junto a mi equipo.

¿Qué le dirías a un fotógrafo salvadoreño que quiere destacar en este arte?
Que explore hasta que descubra qué tipo de fotografía quiere hacer y también que identifique qué es lo que quiere expresar con sus fotos. La fotografía es una herramienta bien poderosa y por eso mismo que la use para comunicar algo positivo. La mejor manera es practicando y tomando muchas fotos, buscar fotógrafos que están haciendo los trabajos que en un futuro quisiera hacer, conocer cómo llegaron a tener esos trabajos y que tipo de experiencia tienen.

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