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Montserrat Vásquez

Modelo, artista, emprendedora y sobre todo mamá

La llegada de sus dos hijos hizo activar la imaginación de esta salvadoreña para crear un pequeño negocio de juguetes hechos a mano.

Montserrat Vásquez

Por Claudio Martínez

May 06, 2017- 13:46

Hay cosas que se llevan en la sangre. Evidentemente, en el caso de Montserrat Vásquez Prous se trató del gusto por las artes, la pintura y el dibujo, una herencia que viene de su abuela materna, Haydeé Rossell de Prous, y su madre Montserrat Prous de Vásquez. Además de modelo, esta salvadoreña madre de dos hijos -Ánika, de 4 años, y Santiago, de 2 años y medio- está dando sus primeros pasos como emprendedora a través de Beary Happy Toys, un pequeño negocio que se dedica a diseñar y crear accesorios, murales y juguetes hechos a mano para el cuarto de los niños o eventos como piñatas, bautizos y comuniones.

Además de los benditos genes, mucho tuvo que ver una decisión personal: una vez graduada del colegio se fue a vivir un tiempo a Barcelona, donde estaban sus abuelos maternos. “En 1998 ahí me metí a clases de pintura y escultura, aparte de aprender visualmente del día a día en un país tan exquisito como ése. Al regresar empecé a estudiar diseño gráfico y seguí aquí en clases de escultura y de pintura. Al mismo tiempo, también ese año hice mi primera experiencia como modelo: fue haciendo fotografías para empresas de ropa”, cuenta Montserrat.

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Ser modelo nunca estuvo en sus planes, pero se dio así. Su look y su naturalidad para desenvolverse ante las cámaras hicieron el resto: “La verdad no pensaba en eso, pero se fue dando y con el tiempo, poco a poco, fui entrando más en éste ambiente de la moda, y me encanta”. Así llegaron extensas jornadas de pasarelas y sesiones de fotografías en un mundo que también la atrapó y que aún hoy, en menor medida, sigue perteneciendo.

Dos razones
Ser madre le cambió la vida, no solo en la parte social sino también en la laboral. “Beary Happy Toys surgió por mi necesidad de trabajar en algo que me apasiona sin tener que dejar a mis hijos que están pequeños”, admite Montse. Y aclara: “Ya antes había puesto una pequeña empresa parecida desde mi casa y con una amiga nos asociamos. Entre las dos logramos algo lindo, pero llegó a su fin esa etapa. Luego tuve a Ánika y Santiago y yo tenía esa necesidad de hacer algo. Y ahora ya con la linda experiencia de ser mamá, pensé en las cosas que a mí me gustaría tener para mi facilidad y organización de mi casa ya con dos chiquititos”.

Fue así que una noche, en el comedor de su casa, y mientras los niños dormían, empezó a idear las bases de lo que hoy es su negocio: “Me entusiasmé y poco a poco fui haciendo cositas en mi casa con mi máquina de coser, papel y lápices para dibujar las ideas. Fue difícil porque Santiago aún era un bebé y como todos es muy demandante de tiempo con mamá”.

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Aún hoy, con los niños un poco más grandes, sigue siendo un gran desafío lograr un equilibrio: “Vivir esta etapa de mama de dos chiquitos y ser emprendedora es difícil porque no dejo de ser mamá en ningún momento del día. Pero es muy lindo vivir esto con ellos a mi lado, son mi inspiración. Espero darles un buen ejemplo de vida. Uno tiene que dejar a un lado muchas cosas, al menos por un tiempo, en lo que nos acoplamos al nuevo ritmo de vida”.

Montserrat se define como una mamá emocional: “Cansada, pero que sigue adelante, una mamá preocupada, pero llena de esperanza. Abrumada, pero nunca me doy por vencida. Asombrosa, aunque dudando serlo muchas veces. Me considero una mamá fuerte, muy sensible, llena de amor y entrega hacia mis hijos. Como cualquier persona me define más lo que hago, que lo que yo diga o piense”.

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