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Aprender el rol social de estudiante no es un proceso
fácil, sobre todo cuando se deja de dormir y
jugar cuando se quiere. Entonces empieza una protesta
de llanto y capricho.
Por
Roxana Jandres
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Para un niño iniciar
la vida escolar se torna más o menos difícil,
ya que entra a un mundo de independencia y responsabilidades,
las que puede aceptar o rechazar sino se le presta la
atención adecuada.
El llanto en los primeros días de estudio es
muy normal, aún cuando lo hayas preparado.
El problema surge cuando pasadas una o dos semanas el
llanto continúa o tienes que llevarlo casi a
rastras.
Tal vez no se trate de un problema serio, pero sí
tienes que investigar que factores familiares o escolares
impiden la adaptación normal de tu pequeño.
¿Cuál es el problema?
Hay que identificar de qué forma se está
revelando el niño para no asistir a clases. El
hecho de que un niño se levante constantemente
en clase, que no preste atención a su maestra
o no siga indicaciones es parte del proceso de adaptación.
Pero si todos los días le duele el estómago,
se siente mal y llora desde que sale de su casa debes
investigar la causa.
A veces los padres no se percatan de los sentimientos
de sus hijos y muchas veces el temor escolar se desarrolla
porque se sienten solos y desprotegidos en un mundo
nuevo.
Ésto sucede especialmente cuando son hijos únicos
y en su hogar gozan de toda la atención, de todos
los juguetes y libros, y cuando llegan al kinder descubren
que hay competencia y tienen que aprender
a convivir y compartir con otros niños, ésta
es una experiencia que asimilan poco a poco.
Pero aparte de los sentimientos de los hijos está
también la actitud y la emoción de los
padres.
Aquellos que son sobreprotectores pueden interferir
en el proceso, lo afectan más cuando sienten
pena ante el llanto del niño y lo recogen antes
de su hora de salida.
También puede ser que el problema no sea precisamente
el entorno familiar, sino algo dentro de su clase que
anda mal, ya sea con su maestra o sus compañeritos.
Para el niño, la bienvenida, la atención
y el apoyo de su maestra es fundamental.
¿Qué hacer?
Debes fomentar poco a poco la independencia, ayudando
a que resuelvan solos, a través del juego, sus
problemas antes y durante su vida escolar y a que tomen
decisiones para crearles seguridad.
También es buena idea dejarlos jugar con sus
amiguitos, que visiten a los abuelos o a un pariente
de confianza donde puedan dejarlos solos un rato, pues
el niño que sólo pasa con mamá
es quien suele tener más problemas.
Además, es importante acercarse a las maestras
y hablar de los problemas que el niño presenta
para buscar una forma de motivación.
Por ningún motivo es conveniente retirarlo del
colegio, ya que puedes despertar en él una conducta
de manipulación. Antes de tomar cualquier decisión
acude a un especialista para que te dé la orientación
adecuada.
Fuente: Licenciada Clara
Isabel Imery, sicóloga de Magic Moments, avenida
Las Dalias #5-A, colonia San Francisco. Teléfono
2298-4347.
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