Montaña rusa de emociones
TRASTORNO BIPOLAR
 


Se trata de una enfermedad Siquiátrica que afecta el funcionamiento Social, emocional y laboral de quien la padece. Es poSible Sobrevivir a ella con diagnóStico y tratamiento adecuadoS.

Por Laura Molina
Fotos EDH/Juan Carlos Quinteros

1%
de la población mundial tiene
riesgo de ser bipolar.

“Se caracteriza porque la persona vive entre episodios de profunda
depresión y de extrema
alegría”.

920
consultas de este tipo tuvo el Hospital Siquiátrico en el 2005.

“El trastrono bipolar es una enfermedad mental muy difícil de
sobrellevar por el paciente y su familia”.

106
casos de trastorno bipolar atendió el Seguro Social el año pasado.

“Si el paciente sigue las recomendaciones y toma el medicamento va a tener una vida prácticamente normal”.

Una gran nube de prejucios y estigmas cubre la realidad de las enfermedades mentales. Muchos no consultan sus problemas por el temor a ser discriminados y algunos hasta esconden a su familiar afectado.

El caso del trastorno bipolar no es la excepción, pero cuando los síntomas que produce son insostenibles la gente no tiene más opción que pedir ayuda.

En el Hospital Nacional Siquiátrico se registraron 920 consultas por este motivo el año pasado. Para la doctora Marisol Domínguez, el trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales más difíciles de sobrellevar por el paciente y su familia, así como para obtener buenos resultados con
el tratamiento.

“Presentan los dos extremos del estado de ánimo”, dice. Además la mayoría de personas afectadas pasa mucho tiempo sin obtener un diagnóstico acertado debido a que la enfermedad puede confundirse fácilmente con otros problemas como la depresión.

Diego, por ejemplo, fue diagnosticado con trastorno bipolar hace tres años, pero él mismo admite que los síntomas comenzaron
en su niñez. En su infancia y adolescencia se caracterizó por ser problemático en la
escuela y con su familia, por ser agresivo y por tener una energía inagotable. En suma,
era considerado el “loco de la familia”. Fue tratado por sicólogos que le diagnosticaron
déficit de atención e hiperactividad.

Es decir, no tuvo el pronóstico correcto sino hasta mucho tiempo después. El trastorno maníaco depresivo, como también se le conoce, se caracteriza porque la persona vive entre episodios depresivos y de euforia: en un momento puede estar profundamente triste y en otro, actuar de
manera extravagente.

En muchos casos este comportamiento se puede adjudicar al carácter de la persona y no asociarlo con una enfermedad. Sin embargo, este descuido puede ocasionar que el individuo nunca logre desarrollarse o, en el peor de los casos, se suicide.

Se desconoce la causa exacta del trastorno bipolar, pero la teoría más consolidada es que se trata de un desbalance de los neurotransmisores encargados de modular el estado de ánimo, explica el siquiatra José María Sifontes. Por otro lado, sí se sabe que es un problema heredado. La doctora Domíngue explica que el 65% de las personas bipolares tiene antecedentes familiares.

En la familia de Diego no hay nadie que haya sido diagnosticado con trastorno bipolar, pero al conocer mejor la enfermedad él mismo pudo relacionar los síntomas característicos con la particular personalidad de un tío que en su tiempo fue considerado el “loco
de la familia” y que se suicidó.

Además de que muchos casos no son tratados a tiempo no existe un tratamiento que pueda curarlo definitivamente. Es, por tanto, una enfermedad crónica que la Organización Mundial de la Salud considera una de las más discapacitantes.

David vence a Goliat Por fortuna, no todas las personas con trastorno maníaco depresivo terminan suicidándose. Pese a que no se cura y a que es una enfermedad crónica, existen tratamientos muy efectivos.

“Si el paciente sigue las recomendaciones y toma el medicamento va a tener una vida prácticamente normal”, asegura Sifontes. El trastorno bipolar “no implica problemas de inteligencia; muchos pacientes son brillantes.

Hay bipolares de todas las profesiones y tienen éxito en lo que hacen”, agrega. Diego, a pesar de no haber tenido un diagnóstico temprano, es profesional y trabaja desde hace cinco años en la misma empresa. Es decir, se puede sobrevivir con este trastorno. La enfermedad se confronta por diferentes vías y para cada persona la fórmula es diferente.

Paralela al tratamiento farmacológico es necesaria la asesoría constante del siquiatra, quien observa el comportamiento y el desarrollo del padecimiento y da consejería al paciente y a su familia. Por supuesto, también determina las dosis y el tipo de medicamento adecuado.

“Lidiar solo con esto es muy difícil”, dice Diego. Por ello la participación de la familia es crucial; apoyar a la persona en todos los aspectos es determinante para mejorar su salud. Los grupos de autoayuda también son una herramienta terapéutica para los pacientes bipolares.

Gran parte de las personas bipolares desarrolla dependencia al alcohol y otras drogas.
“El alcohol ha sido mi escape, mi desahogo”, reconoce Diego, lo cual vuelve su lucha más difícil.

Datos característicos

En algunas personas la enfermedad puede ser tan destructiva que las lleva a tener alucinaciones.

En ocasiones es difícil diferenciar el trastorno bipolar de otros problemas siquiátricos, sobre todo porque existen muchos tipos de bipolaridad. El doctor José María Sifontes dice que se han detectado al menos diez.

A diferencia de algunos trastornos físicos, el maníaco depresivo depende incluso de las particularidades individuales de cada quien.

Puede suceder que las fases de euforia sean más intensas que las depresivas o viceversa; en otros casos el paso de un estado a otro puede ser muy rápido o lento.

Además se cree que esta enfermedad suele afectar a personas de clase media o alta, afirma la siquiatra Marisol Domínguez. En términos epidemiológicos, las mujeres están más levemente afectadas, pero en general aqueja a ambos sexos.

Los síntomas se manifiestan antes de los 50 años y las crisis, ya sea depresivas o maníacas ocurren con un intervalo de tres y nueve años entre sí, aunque esto puede variar de una persona a otra. Si no se cumple el tratamiento, cada vez es más difícil salir de ellas y esto empeora con la edad.

Los medicamentos disminuyen los síntomas en casi todos los casos. Para algunas personas, además de los moduladores del afecto, será necesario el uso de antisicóticos y en las más graves, una terapia que estimula el cerebro con energía (electroconvulsiva). La población general tiene un 1% de riesgo de padecer trastorno bipolar, pero si hay antecedentes familiares aumenta a un 19%.

FASE MANIATICA


Euforia que se manifiesta con una alegría extrema. La persona bromea en exceso, hace chistes, parece incansable y con optimismo ilimitado.
- Habla mucho, pero las ideas no tienen
coherencia. Es difícil mantener una conversación normal con el bipolar en crisis maníaca.

- Se cree poderoso, invencible e
inmortal. No cree tener limitación alguna hasta el punto que toma riesgos innecesarios, como meterse en negocios infructuosos.
- Tiene conductaS anormales, como
regalar sus bienes o el dinero.

- La promiScuidad es una característica
de esta fase. Esto puede ser peligroso porque entablan relaciones sexuales con cualquier persona o se desnudan en la vía pública. Suele ser uno de los motivos de alerta más importante.

- Son personas indiscretas y rápidamente invaden el espacio del interlocutor.
Cambia de tema con facilidad y se distrae.
- Muestran Hiperactividad y rompen
las reglas sociales.
- No tienen conciencia de su
enfermedad, por lo que en la mayoría
de los casos es la familia quien los lleva al hospital.
- La crisis puede durar varios
meSeS sin la medicación. Si la conducta de la persona bipolar amenaza su integridad física, lo mejor es ingresarla en un hospital.



Autoestima elevada, se piensa rey o un ser excepcional. En algunos casos puede caer en lo alucinatorio hasta creerse
profeta o enviado de Dios.
FASE DEPRESIVA


Aunque suele ser la fase maníaca la que
llama más la atención, la depreSión es
más peligrosa porque incrementa el riesgo
de Suicidio.
- Esta fase con respecto a la maníaca es como darle vuelta a la moneda;
como si se tratase de otra persona.
- Sentimientos de desesperanza y
pesimismo.
- El abandono personal es aracterístico,
así como la apatía a todo lo que
antes solía interesarle.
- Deseos de morir, baja autoestima.
- Pérdida de peso y desgano al realizar
actividades básicas como bañarse, comer,
- Culpabilidad y agotamiento.
- Dificultad para concentrarSe y
anSiedad.
- En algún momento puede mostrarse irritable
Sin motivo alguno.
- Dependencia al alcoHol y drogas.


Hay melancolía extrema y tristeza profunda.
Fuentes: Doctora Marisol Domínguez, hospital nacional siquiátrico y Doctor josé María Sifontes, Hospital Siquiátrico del seguro social.

 

 

Las mujeres y el desorden bipolar
En general se sabe que la enfermedad afecta por igual a hombres y mujeres, pero algunas investigaciones han demostrado que ellas tienden a experimentar más períodos de depresión, por lo que suelen encajar más con el desorden bipolar tipo II.

En este sentido, pocas veces desarrollan episodios severos de manía. Además tienen más riesgo de tener ciclos rápidos; es decir, pasar de una fase a otra en corto tiempo, incluso tener cuatro o más episodios en un año. Se cree que esta conducta depende de las hormonas sexuales y de la actividad de la glándula tiroides.

Por otro lado, las medicinas estabilizadoras del afecto han estado ligadas a los problemas reproductivos de las mujeres, específicamente con el síndrome de ovario poliquístico, lo que las pone en riesgo de infertilidad y otros problemas.

Con respecto al embarazo, antes de planificarlo la mujer debe consultar con su médico debido a las consecuencias que podrían producir las medicinas. En algunos casos la gravidez puede estabilizar el desorden bipolar, pero en otros puede hacer lo contrario.

En cualquier etapa de su vida, las mujeres bipolares deben mantener al tanto a su ginecólogo sobre su medicación y evolución de la enfermedad, para que éste conozca los riesgos particulares de su paciente.

Tomado DE: http://www.webmd.com/Content/articie/102/106797.htm

Si desea más información puede acudir a las reuniones de la asociación de familiares y amigos de personas con esquizofrenia y otros desórdenes mentales.

Teléfonos 2260-0719 y 2289-3949
Para consultar en el Hospital Nacional
Siquiátrico, puede llamar al 2291-0054.
Si desea comunicarse con el Hospital
Siquiátrico del Seguro Social, llame al
2222-8959.

 

 

 
     
   
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