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El 70% de los diagnósticos en general tiene que
ver con una enfermedad agravada por el estrés
laboral. Esto no es raro, pues los trabajadores pasan
en su empleo la tercera parte de su vida.
POR
Nancy Moncada
Relajamiento es la última
palabra que se te vendría a la cabeza. Vives
sometida a la presión del trabajo y ya tu cuerpo
y tu mente no soportan el peso.
El trabajo siempre genera estrés, explica el
doctor Mario Flores Pineda. A veces es mayor,
a veces menor. Todos lo tenemos, pero el 25 por ciento
de la fuerza laboral no lo sobrelleva, no lo tolera;
tiene una reacción desadaptativa.
Y es que el estrés es la respuesta que alguien
da cuando está bajo presión. Todos estamos
expuestos a circunstancias que requieren respuesta,
pero no todos lo tomamos igual.
Si nos adaptamos, entonces enfrentamos el eu estrés;
pero si nuestra respuesta no se adapta caemos en el
distrés.
Hay que comprender este mal, porque más de un
tercio de nuestras vidas lo pasamos en el trabajo y
no podemos ni debemos vivir en constante
tensión.
Cómo se presenta
El estrés se manifiesta con dolor de cabeza,
espalda o cuello, insomnio, nerviosismo, problemas de
alimentación y desesperación. El 80% de
la consulta médica y el 70% de los diagnósticos
están relacionados con males agravados por el
estrés. Y es que la tensión desencadena,
agrava o produce la pobre respuesta al tratamiento de
la hipertensión arterial, migraña, gastritis,
cefalea tensional, cervicalgia (dolor de cuello), artritis,
alergias, diabetes y colon irritable. También
hay síntomas emocionales como ansiedad, desesperación,
insomnio, baja autoestima y alta movilidad laboral.
Un organismo sometido al estrés produce adrenalina,
sustancia que provoca aumento de la glucosa en la sangre,
de la frecuencia cardíaca (palpitaciones), de
la tensión arterial y muscular. Si ese aumento
de energía se mantiene lleva a la fatiga, al
desgaste.
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El
exceso de trabajo y la falta de sueño pueden
provocar deficiencias en tu labor.
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Cuando llegas a ese estado
se produce el síndrome de Burnout
o quemado. Como estás cansada, comienzas a bajar
la producción, a maltratar a tus compañeros
o a los clientes.
El estrés laboral también se evidencia
en las consultas médicas frecuentes, llegadas
tarde, ausentismo, error o miedo en la toma de decisiones
y baja productividad, tanto cualitativa como cuantitativa,
que es lo que más resienten las empresas.
El estrés es contagioso; en el entorno laboral
produce ambiente hostil, desafiante, agresivo, de desconfianza
y poca colaboración e interacción entre
compañeros. Para las empresas, el estrés
laboral es más costoso que los accidentes de
trabajo, ya que causa baja productividad, ausentismo
y costes médicos.
Generadores de estrés
Podemos detallar varios: inestabilidad laboral, exceso
de trabajo cuantivativo (te dan más tareas) y
cualitativo (tienes que desempeñar un trabajo
para el que no estás preparada), grado de satisfacción
con el puesto, desestimulación (no te sientes
motivada), sentimiento de trato injusto, malas relaciones
con el jefe, no tienes otra fuente de satisfacción
(no hay familia ni amigos cerca), cambios en la empresa,
ambigüedad (tu puesto no está bien definido,
no sabes cuál es tu tarea), conflicto de papeles
(va contra tu moral o tus creencias) y poca carga laboral.
Otro factor que causa estrés es el trabajo por
producción o por metas.
Te protegen del estrés
Sentirse motivado, la capacidad de satisfacción,
tener apoyo social (familia y amigos), autonomía
y libertad para la toma de decisiones, capacidad para
hacer el trabajo (uno lo tolera mejor si está
bien preparada), aclarar las tareas del puesto y resolver
la ambigüedad te ayudarán a enfrentar la
carga diaria.
A veces se busca un aumento de sueldo, pero, como dice
el médico Flores Pineda, el salario no es lo
único que necesitamos para sentirnos satisfechos.
Por ello hay que releer las palabras de Sigmund Freud:
Salud es la capacidad de amar, trabajar y reír.
Workaholics
Son aquéllos que pasan más que cualquier
otro en el trabajo, trabajan incansablemente, asumen
obligaciones de los demás, aman su
trabajo, les procura una gran satisfacción
y es el centro sobre el cual gira su vida.
No toman vacaciones, parecen personas felices y
bien adaptadas; el trabajo es lo que le da sentido
a sus vidas.
El problema con estas personas es que provocan estrés
en los demás, porque los jefes esperan que
todos trabajen a su ritmo. Como el trabajo es tan
importante, no tienen otra cosa que les interese.
Y puede que sea porque no tienen vida familiar o
ésta no es satisfactoria.
Los adictos, en un momento, presentan fatiga laboral
y bajan la productividad. Son personas inseguras
e insatisfechas, con baja autoestima. Necesitan
que los demás reconozcan sus logros. |
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Plan
de acción
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Evitar elementos generadores
de estrés es una responsabilidad individual
e institucional. Lee las acciones para sobrellevar
la carga laboral.
Individuales: realiza actividades de relajación
y meditación, modifica tu conducta para ver
lo que genera el estrés, mejora tu vinculación
social, busca motivaciones fuera del empleo.
Define prioridades, establece metas reales, organiza
tu tiempo laboral y desacelera actividades.
Dale al trabajo su importancia sin dejar la vida
en el empleo. Realiza actividades físicas.
Capacítate, actualízate.
Lleva una dieta saludable y controla las adicciones.
Toma tus vacaciones. Disfruta tu tiempo libre y,
por último, utiliza el sentido común
para ver si el problema es que el trabajo no es
para ti.
Debes estar motivada para hacer tu trabajo. Si estás
satisfecha y te sientes cómoda tendrás
un buen desempeño. Cuando ya no toleras la
presión, trasladas ese malestar a cada campo
de tu vida y lo manifiestas con tu familia, tus
hijos o tus compañeros.
Institucionales: son tareas del empleador mejorar
el ambiente, física y socialmente. Controlar
el clima emocional, fomentar que el trabajador tenga
apoyo social, definir o redefinir las funciones
del empleado, eliminar la sobrecarga o poca carga
laboral, identificar factores que desequilibran
empleados. Debe procurar la motivación de
los empleados al reconocer el esfuerzo y motivar
la producción, no a través de amenazas,
sino de incentivos.
También se debe identificar y dar tratamiento
a quienes no se adaptan al estrés y tomar
en cuenta el elemento salud mental en la oficina,
no sólo centrarse en el ambiente físico.
Según explica el doctor Flores Pineda, el
Código de Trabajo vela por el ambiente laboral,
más que todo el ambiente físico, para
que sea higiénico y seguro, pero lo
del estrés casi nunca se toma en cuenta,
aunque en las reglas de seguridad industrial e higiene
se considera lo de la salud mental. |
Fuente: Dr. Mario Flores
Pineda, departamento Salud Mental, Unidad Médica
15 de Septiembre, Instituto Salvadoreño
de Seguridad Social, Santa Anita.
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