DIVIERTETE SIN RIESGOS
 

Entérate de los accidentes que podrían suscitarse cuando te expones a un día soleado, así como de qué síntomas presenta cada uno y cómo enfrentarlos.

Por Glenda Chávez

En tus próximas vacaciones debes tomar en cuenta que cualquier tipo de exposición al sol —ya sea en la playa, en la montaña o en el campo— puedes sufrir una serie de “accidentes” para los cuales debes estar preparada.

Recuerda que el sol es la fuente de luz y de calor natural más importante y beneficiosa que existe, si se sabe aprovechar; sin embargo, la exposición indiscriminada puede generar muchos daños en tu cuerpo, lo que podría hacer que tu paseo al aire libre se convierta en todo un suplicio.

La exposición excesiva al sol puede generar los siguientes daños en tu piel:
Síncope por calor es conocido a nivel popular como insolación y se da a nivel del cerebro, debido a la vasodilatación, lo que a su vez genera una caída brusca del estado de conciencia.

Contracciones por calor. A diferencia del anterior, no se afecta el estado de conciencia, pero sí hay abundante pérdida de líquido, tanto que provoca una deshidratación severa y contracciones musculares, mejor conocidos como calambres.

Agotamiento por calor, con el cual se pueden presentar, además de los síntomas de las dos primeras, un debilitamiento generalizado en todo el cuerpo, lo que comúnmente llamamos fatiga.
Choque térmico es la complicación más grave de todas; puede afectar mayormente a niños y personas de edad avanzada.

En los adultos mayores disminuye la capacidad de regular el calor y en los infantes porque esa capacidad reguladora de su cuerpo aún no la tienen bien desarrollada. En consecuencia, la persona que entra en choque térmico puede sufrir convulsiones y hasta la muerte si no es atendida con prontitud.
Cómo proceder

Las medidas de emergencia


1. Retira del calor a quien lo sufre y trasládalo a un ambiente frío para que su cuerpo vuelva a la temperatura normal.

2. Debes propiciarle abundantes bebidas rehidratantes que contengan sales orales. Esto va más allá de sólo ingerir agua. Lo urgente es devolver al cuerpo los electrolitos perdidos por el calor del sol.

3. Busca ayuda médica inmediata, sobre todo si se trata de un caso de choque térmico. Para ello, antes de salir de paseo, infórmate dónde están los servicios médicos y de primeros auxilios más cercanos.

Daños a la piel


Los rayos ultravioleta (A, B y C) pueden desencadenar desde un enrojecimiento (quemaduras de primer grado) hasta pequeñas erupciones con líquido —conocidas como vesículas—y ampollas. Todas estas consecuencias son evitables, según el especialista Carlos Chávez, con el simple hecho de controlar el tiempo de exposición al sol.

El disfrute y la emoción de los chicos impide a veces ver la gravedad de la exposición indiscriminada al sol. No los pierdas de vista y procura un regreso a casa satisfactorio.

“No olvidemos —dice— que el sol es una fuente directa y universal que activa la vitamina D, la cual radica en forma inactiva en nuestra piel; es imprescindible manejar de manera responsable la cantidad de horas de exposición solar, así como aprender el buen uso de los productos elaborados para la protección de la piel”.

Se recomienda tomar el sol entre siete y diez de la mañana y de cuatro a cinco de la tarde, previa aplicación del respectivo bloqueador con un FPS mínimo de 30 para los adultos, y de 40 hacia arriba para los niños.

Una sola aplicación al día no es suficiente, no te expongas por más de veinte minutos seguidos y toma suficientes líquidos. Al final del día recurre a una crema hidratante para manener fresca la piel.

Mira lo que comes


En cualquier lugar fuera de casa te expones a sufrir una intoxicación por alimentos contaminados; la causa generalmente es la mala manipulación de los mismos.

Algunas de las bacterias comunes producen síntomas treinta minutos después de haber ingerido los alimentos; sin embargo, hay otro grupo cuya incubación necesita hasta doce horas para desencadenarlos. Éstos pueden ser cólicos abdominales, náuseas, diarrea y hasta un poco de fiebre.

Para contrarrestarlos lo primero es iniciar la hidratación lo más pronto posible, de preferencia con sueros y nunca —léase bien— ingerir antibióticos, ya que están contraindicados para la mayoría de los casos. Salvo cuando los síntomas persisten por tres o cuatro días, en cuyo caso deberán ser indicados por el médico.

Accidentes inesperados

• En caso de que alguien de tu familia sufra algún tipo de heridas debes actuar con prontitud. Presiona directamente la parte sangrante para detener el flujo sanguíneo; enseguida venda la herida y si es necesario busca ayuda en un cuerpo de socorro.
• Si sufrieras la mordedura de algún animal silvestre, busca inmediatamente ayuda médica. Si se trata de una mordedura de perro, antes de pedir ayuda no te olvides de identificar al canino para que los especialistas puedan iniciar la vigilancia del mismo, con el fin de definir si tiene o no rabia y cuál será el tratamiento a aplicarte.
• Ten especial cuidado al manipular alimentos como el limón, por ejemplo, que podría provocarte quemaduras en la piel.

Ojo con los diabéticos
Las personas diabéticas que decidan exponerse al sol deben tener especial cuidado debido a que la enfermedad debilita en su cuerpo la capacidad sensitiva, lo que no les permitiría identificar si han sido víctimas de alguna herida o laceración.
El especialista recomienda usar sandalias de cuero para garantizar la protección, así como revisar muy bien ambos pies luego de finalizar la exposición al sol con el fin de verificar si no hay daños en los mismos.

Fuente: Dr. Carlos Chávez y González, internista endocrinólogo. Clínica de Especialidades Sierra Nevada, teléfono 2260-1254.

 

 

 

     
   
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