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Travesía segura
Ir y volver del colegio es toda una aventura para
los niños, asegúrate de que el servicio
de transporte escolar que contrates sea el idóneo.
Por Betty Carranza
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Nadie está a salvo de tener un accidente,
peor aún en el caso de los niños,
que por su propia naturaleza son inquietos, distraídos,
arriesgados y muchas veces no miden el peligro;
por ello, es responsabilidad de los adultos crear
las mejores condiciones para asegurar su integridad.
Cada vez más las mujeres trabajan fuera de
casa y sus horarios les hacen imposible llevar y
traer a sus hijos del colegio y se ven obligados
a contratar el servicio de transporte escolar. Sin
duda, es una mejor opción que mandarlos en
trasporte público, sobre todo cuando se trata
de trayectos largos que implican abordar más
de un bus.
En general, este tipo de servicio es prestado por
personas particulares, y como se puede observar
en los parqueos de los colegios, en su mayoría
son mujeres. Ellas utilizan los vehículos
de su propiedad, por lo que suelen ser muy cuidadosas
tanto con el auto como con sus clientes, de hecho,
a veces se van formando lazos afectivos por el mero
hecho de llevar a los niños desde el kinder
hasta el bachillerato.
En febrero pasado se dio un caso lamentable. La
niña Alejandra Rivas, alumna de primer grado,
bajó del microbús escolar que la trasladaba
del colegio a la casa, una de las cintas de su bolsón
quedó atrapada cuando cerró la puerta
del auto y al iniciar la marcha, el vehículo
la lanzó contra el suelo y murió.
Este triste incidente ha sido todo un jalón
de orejas, tanto para padres de familia como
para las autoridades relacionadas con el transporte
escolar. Hizo evidente que una actividad tan cotidiana
puede enlutar a más de una familia en un
cerrar y abrir de ojos.
Regulaciones
El transporte escolar se considera un servicio
de oferta libre, según el Reglamento
General de Tránsito, es decir, que usuario
y proveedor pactan libremente. Además, se
establecen como requisitos específicos de
los proveedores portar un Permiso de Operación,
un rótulo visible de Transporte Escolar
y no tener concesión de transporte colectivo
público.
Dichos requerimientos parecen poco rigurosos para
una actividad tan específica y delicada como
estar a cargo de la vida e integridad de niños
en edad preescolar y escolar, sobre todo si se toma
en cuenta que de unos dos mil proveedores de transporte
escolar, sólo 368 están registrados
por el Viceministerio de Transporte con su respetiva
tarjeta con chip incorporado.
La ley además establece la obligatoriedad
de los proveedores de contratar un seguro para responder
en caso de daños, pero esto es letra muerta,
debido a un impase en la Asamblea Legislativa que
imposibilita a las autoridades exigirlo.
El Director General de Tránsito, Eduardo
Martell, está consciente de las deficiencias,
por ello pide a los padres de familia ser más
exigentes al contratar el servicio, a fin de que
les exijan por lo menos el Permiso de Operación,
con el cual se aseguran del buen estado del auto.
Pero además el funcionario está claro
que aún falta mucho, por ello plantea la
necesidad de hacer modificaciones a la ley que permitan
evaluar de forma periódica no sólo
el auto, sino también al conductor; que sea
el conductor también el encargado de abrir
y cerrar la puerta a los menores al abordar o descender
el vehículo, sobre todo cuando se trate de
niños pequeños, y que sea obligatorio
que el auto se estacione de forma que el niño
no deba cruzar la calle.
Sí, pero...
Sin duda, el transporte escolar resuelve una necesidad,
aunque a veces a medias. Cuando la niña
estaba en preparatoria, la señora si no la
veía la dejaba y más tarde me estaban
hablando del colegio para que fuera por ella,
afirma José, padre de Camila, de 10 años.
De igual forma Dinora, madre de dos pequeños
de cuatro y siete años, tiene un mal recuerdo.
El año pasado los niños salían
del colegio a las doce del mediodía y llegaban
a las dos de la tarde a casa; tenía que ponerles
doble lonchera para que no pasaran hambre.
Esas son parte de las deficiencias de algunos microbuses,
que hacen rutas muy largas, llevan a niños
de diferentes colegios y éstos viven en zonas
muy distantes. Además, el señor
que lleva a las niñas no es muy cuidadoso,
lleva como 20 niños y algunos se pelean entre
ellos; no los puede controlar, afirma Doris,
madre de Marcela y Paola, de 12 y 9 años
respectivamente.
Lo peor es cuando contratan motoristas que
sólo les importa cubrir la ruta, se pasan
los semáforos en rojo, van corriendo en la
calle y se parquean haciendo doble fila frente al
colegio, sin ayudar a los niños a atravesarse
desde el microbús hasta la puerta del colegio,
reclama Norma, quien ha tenido la suerte de que
su vecino es transportista escolar y tiene especial
cuidado con su pequeño de siete años.
Estos testimonios reflejan en parte deficiencias
en el sector, a pesar que es un servicio por el
cual se paga y de forma anticipada. Los precios
varían de acuerdo a la distancia y la antigüedad
del vehículo. Entre más lejos y más
nuevo el auto, la cuota mensual suele ser más
alta.
Los precios van de los $20 a los $40 por niño,
cuando el servicio incluye ida y regreso. En muchos
casos, los precios se incrementaron este año,
debido al alza de los combustibles.
En otros países hay mayores exigencias.
En Colombia...
* Cada asiento debe tener cinturón de seguridad.
* Cada bus autorizado cuenta con un seguro que indemniza
cuando resultan heridos o muertos producto de un
accidente.
* La unidad de transporte debe llevar una monitora
que ayuda a bajar y subir a los niños, cuida
de que lleven una conducta adecuada y están
entrenadas para brindar primeros auxilios.
En España
* Instituciones educativas públicas tienen
sistema de transporte escolar propio.
* Los conductores no deben tener antecedentes en
el Registro de Conductores e Infractores.
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Para elegir mejor
Tus
hijos valen más que el oro puro, no
los dejes en manos poco cuidadosas; si pagas
por un servicio, tienes derecho a recibir
la calidad pactada.
Pide referencia a otros padres de familia
y a las autoridades del colegio.
Exige la tarjeta de autorización para
brindar el servicio de transporte escolar.
Así te aseguras del estado del automotor.
Asegúrate de que el automóvil
tenga visible su identificación como
transporte escolar.
Antes de llegar a un pacto, infórmate
de las condiciones, características,
precios, horarios, rutas y destinos del microbús.
Si tus hijos son pequeños pide que
vaya otro adulto responsable (además
del conductor) para abrir las puertas y ayudar
a bajar y subir a los niños.
Pide al conductor que se estacione con las
puertas del auto frente a tu casa, de forma
que los niños no tengan que cruzarse
la calle.
Prefiere un proveedor que no tenga una ruta
tan larga o lleve demasiados niños.
Sus bolsones y mochilas también necesitan
espacio.
Pídele al proveedor te extienda un
recibo por tu pago. Te servirá en caso
de incumplimiento.
Escucha a tus hijos con atención. Cualquier
incidente que te cuenten puede servirte de
alerta. Quizá se trate de un conductor
temerario, violento o abusador.
Ten a mano el número del teléfono
celular y fijo del conductor.
Fuente: Ana María de Jovel, gerente
de servicios jurídicos, Centro para
la Defensa del Consumidor.
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