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Considerada como la epidemia
del tercer milenio, el alzheimer es una afección
degenerativa considerada como la más común
de los desórdenes demenciales del adulto mayor.
Por
CECILIA LOZANO
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Cuando a mi padre
le diagnosticaron alzheimer, mi primera reacción
fue la negación. Me repetía una y otra
vez no, no puede ser.
Como siempre he participado en grupos religiosos y me
siento cerca de Dios, eso me fortaleció muchísimo.
Eso me hizo aceptar su voluntad y hacerme el propósito
de que iba a cuidarlo y a darle una buena calidad de
vida. Le doy gracias a Dios que me lo permitió.
Lo despertaba todas las mañanas, lo bañaba
y muchas veces me mojaba con él en la ducha y
después le ponía crema en todo el cuerpo.
Al principio él buscaba su ropa y se vestía,
pero llegó un momento en que ya no pudo y yo
tenía que hacerlo.
Mientras hacíamos todo esto siempre le hablaba,
le cantaba y hasta bailaba con él para que se
sintiera importante, ya que el hecho de sentirse valiosos
y amados les ayuda mucho. Todo lo que él me proyectaba
me motivaba para seguir cuidándolo y dándole
todo mi amor.
Así vivió doña Lucy el alzheimer
de su padre, a quien cuidó y amó hasta
el día en que dejó este mundo.
Mundo de vivencias
Así como ésta son muchas son las historias
que podemos escuchar cuando hablamos de esta enfermedad,
cuyo nombre le fue dado en honor de su descubridor Alois
Alzheimer, quien a principios del siglo pasado comenzó
a estudiar los cambios que experimentaban las personas
mayores a raíz de ciertas alteraciones de la
memoria.
Esta enfermedad consiste en el deterioro progresivo
de las funciones cognoscitivas y del sistema nervioso
central, que afecta en su mayoría a los adultos
mayores, ya que su principal factor de riesgo es la
edad, además de los factores hereditarios.
Para el caso, algunos estudios muestran que del 6 a
8% de las personas mayores de 65 años presentan
síntomas de la enfermedad. Casi un 30% de la
población de más de 85 años la
padece y hacia los 90 años aproximadamente la
mitad de las personas puede desarrollarla. Esto demuestra
que a medida se tiene más edad hay mayores riesgos
de padecerla.
| Una
mano amiga |
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La
asociación de familiares con Alzheimer
de El Salvador Hogar Gama 3 inició
su labor hace 11 años gracias al llamado
de un grupo de médicos extranjeros para
que aquellas personas con familiares que lo padecieran
se reunieran y conocieran más sobre el
tema.
Su objetivo es informar sobre la enfermedad, para
ello el último sábado de cada mes
realizan un seminario en el que imparten charlas
médicas y de orientación para cuidadores
y familiares. También realizan paseos y
convivios con los pacientes y sus familias para
compartir experiencias.
Si quieres más información sobre
los talleres y la ayuda que puedes obtener a través
de la asociación, puedes llamar al teléfono
2237-0787 o visitarlos en las oficinas ubicadas
en las instalaciones del Hogar de Ancianos Sara
Zaldívar.
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| Un
apoyo más |
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Desde
1994, el Instituto Salvadoreño del Seguro
Social ofrece a través de la Unidad de
Neurología el programa de neurogeriatría,
que atiende a pacientes con algún tipo
de trastorno cognitivo, fallas de memoria y alzheimer.
La Unidad de Demencia y Trastornos de Memoria
funciona en el Consultorio de Especialidades (ubicado
frente a Puertobús) y atiende a los cotizantes
y a los beneficiarios remitidos de las clínicas
periféricas. Los centros de atención
médica de todo el país nos refieren
a pacientes que presentan algún tipo de
falla de memoria o a quienes se les ha diagnosticado
algún tipo de demencia, con el objeto de
hacerles un estudio amplio, un diagnóstico
específico para darles un tratamiento adecuado
a cada caso, dice el doctor Ricardo López
Contreras, jefe del programa.
También realizan pruebas especializadas
a través de la unidad de neurosicología
y brindan apoyo sicológico al paciente
y a los familiares.
El especialista explica que esta enfermedad es
la séptima causa de consulta en el servicio
de neurología y para acceder al programa
basta con consultar cualquier falla de memoria,
fallas cognitivas o desorientación en la
unidad comunal más cercana, para que el
médico haga una evaluación inicial
y determine si necesita ser remitido a tratamiento.
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Según un estudio
realizado por la Asociación Internacional del
Alzheimer (ADI, por sus siglas en inglés) y la
Organización Mundial de la Salud, en el 2005
en nuestro país existieron 27,200 casos contabilizados
y se estipula que se dupliquen en un período
de 20 años.
La doctora Elsy de Bondanza explica que la demencia
tipo alzheimer es un proceso irreversible y que con
el paso de los años va deteriorando la salud,
aunque no porque el mal afecte algún órgano
en especial, como hígado o riñones, sino
porque a medida la afección avanza, todas las
facultades físicas se van alterando y aun más
cuando no existe un cuido adecuado.
Esto es muy importante, ya que una atención
esmerada es básica para que esta enfermedad pueda
controlarse. Si no hay un control médico que
regule además otros males como la diabetes, la
presión arterial, el insomnio (tan frecuente
en los ancianos), además de los cuadros depresivos,
la alimentación y los problemas de incontinencia
urinaria que se agudizan con los años, ésta
puede acelerarse, enfatiza.
Algunas manifestaciones
Es importante poner atención ante cualquier cambio
en el estilo de vida de la persona y algunos de los
síntomas característicos, como son los
cambios de humor, problemas de comunicación,
confusiones u olvidos cuando se realizan tareas cotidianas,
desorientación en el tiempo y espacio, alteraciones
del sueño y descuido en el cuidado personal.
Pueden presentarse de forma gradual y en algunas personas
es posible que se desarrollen más rápido
que en otras. Lo más delicado es cuando se vuelven
más frecuentes.
Fases de la enfermedad
En la etapa temprana, el paciente presenta pequeños
olvidos, pero se mantiene independiente en todos los
sentidos. Al no presentar grandes cambios, puede pasar
inadvertido para quienes están cerca, y transcurrir
unos tres años antes de experimentar la siguiente
fase.
En la etapa moderada comienzan a desubicarse en tiempo
y lugar, incluso en ambientes que le eran muy familiares
como su propia casa. Los indicios de que algo extraño
sucede con ellos son cada vez más notorios, como
confundir a una persona con otra y algunos trastornos
de lenguaje (afasia).
Se les hace difícil identificar y reconocer los
objetos (agnosia), presentan alteraciones para realizar
actividades motoras y pierden la noción de cómo
hacer sus cosas (apraxia). Esta etapa puede durar entre
dos y ocho años hasta llegar a la fase crítica.
En ésta dependen por completo de otros porque
comienza a complicarse más su motricidad, ya
no pueden llevarse la comida a la boca, presentan alteraciones
para tragar, lo que puede generarles desnutrición
y se les vuelve difícil caminar, por lo que pueden
sufrir caídas e infecciones severas.
En teoría, esta etapa puede durar entre dos y
tres años, pero si recibe buena atención
el período de vida se alarga.
No todo es lo que parece
Por otra parte, la especialista enfatiza en que hay
otros trastornos como ciertos derrames cerebrales, el
mal de parkinson, algunos tumores o hematomas cerebrales,
el hipotiroidismo o algún déficit de vitaminas
que también generan alteraciones en la memoria
sin tratarse de alzheimer.
Lamentablemente, ésta no es una enfermedad que
se pueda detectar a través de un examen de sangre
o una resonancia magnética. El diagnóstico
se hace por la historia clínica como primer punto,
los comentarios de la familia y antecedentes de enfermedades
y el consumo de algún tipo de fármacos.
El médico insiste en que al observar fallas en
la memoria o desorientación no se consideren
como achaques de viejo, sino consultar lo antes posible,
a fin de evitar que el mal avance de forma rápida.
Las revisiones neurosicológicas, la química
sanguínea y las pruebas de imágenes como
resonancias magnéticas, electroencefalograma
y otros tipos de estudios más complejos son recomendables.
Los medicamentos que se suministran no curan el padecimiento,
pero ayudan a retrasar y controlar las alteraciones
de personalidad y de conducta, mejoran el estado de
alerta y hacen más lenta la evolución.
A pesar de todo lo difícil que este padecimiento
es y de lo desgastante que se vuelve para quienes cuidan
al enfermo, debe prevalecer una meta en particular:
que la persona siga formando parte de la sociedad y
de una manera digna.
En este año se
celebran los 100 años del primer caso diagnosticado
como alzheimer.
Fuente: Dra. Elsy de
Bondanza, geriatra-internista. Hogar Geriátrico
Santa Lucía, calle Circunvalación #165,
colonia Escalón, teléfono 2263-7047.
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