Una amistad de oro

Cuatro amigas nos enseñan que la amistad sobrepasa las barreras del tiempo. vivirla, luego de cincuenta años, no es una fantasía, es una historia real. ellas nos cuentan su historia.

Por ROXANA JANDRES

Esta reunión inicia para mí a las nueve de la mañana aunque para mis entrevistadas comenzó allá por 1957, cuando comenzaban a trabajar en el kindergarten Dolores Castellanos, ubicado en la colonia La Rábida. Parece que el destino las convocó a un encuentro que duraría por años.

Doña Isabel Sevilla, Chabelita como le dicen de cariño, fue quien me invitó a su habitual desayuno de los miércoles en un restaurante de Metrocentro. Ahí estaban sus amigas, Elena Waingright, “la Nena”, quien cuenta que su apellido inglés proviene de su abuelo, y Zoila de Valencia, la más conversadora.

Sólo Rosa de Castro, “Rosita” para ellas, faltaba en esta cita, debido a unas vacaciones por Estados Unidos junto a su esposo. Para que la conociera me trajeron su foto, es la más alta y delgada del grupo. “Cuando una no está, la mesa se queda patoja”, dice Nena.

Las cuatro se prepararon en la Escuela Normal para ser maestras de kinder. “Mis compañeros se reían cuando les dije que iba a ser profesora de kinder”, recuerda Nena. —¡Vas a sacar 10 en plastilina! —le decían.

—A mí —dice Chabelita—, mi papá me preguntaba y me preguntaba, porque no lo podía creer. ¿Qué? —me respondía—, usted se va morir de hambre, pero si eso quiere. Al final aceptó mi decisión.

Una decisión acertada que las unió. Cada una llegó a trabajar al kinder en diferente época. Chabelita fue una de las fundadoras de la institución, fue subdirectora por dos años y por 33 la directora.

La primera en llegar fue Nena y luego Rosa y Zoila, que llegaron recién casadas. Su trabajo las juntaba físicamente en las aulas, pero el cariño las reunía afuera, junto con sus esposos, para celebrar los cumpleaños o apoyarse ante algún problema.

Cuando cumplieron sus 36 años de docencia se jubilaron, aunque Rosa se fue antes del kinder a dirigir la Escuela Superior de Turismo, por lo que decidieron reunirse todos los miércoles para desayunar y hacer de ése su día.

Desde 1983 realizan este ritual de amistad, donde no sólo recuerdan sus días de maestras; también hablan de los alumnos que se han encontrado y que las recuerdan con cariño, de los hijos que están lejos, de los nietos y hasta de los bisnietos.

Las de mayor familia son Nena con cuatro hijos, 15 nietos y dos bisnietos; Chabelita con tres hijos, 10 nietos y cuatro bisnietos, y Zoila con cuatro hijos y 12 nietos.

—Cuando los hijos estaban pequeños los andábamos llevando —dice Zoila—. Íbamos al centro a ver las vitrinas arregladitas. Ahora son ellos quienes las llevan de paseo e incluso cuando están en el extranjero siempre tratan de reunirlas.

Cuando pueden se escapan unos días a la playa, a nadar, leer un buen libro, comer y escuchar buena música.
Los sicólogos dicen que los verdaderos amigos generalmente son personas que tienen caracteres diferentes en quienes buscamos algo que nosotros mismos no tenemos.

También los definen como la familia externa, que nos da seguridad, comodidad, intimidad y, sobre todo, aceptación.
Para las cuatro amigas que conocí, su amistad está basada en el respeto, el cariño, la solidaridad y la fidelidad. Es una ley para ellas no hablar ni de política ni de religión porque en eso nunca se van a poner de acuerdo.

Para ellas lo importante es el cariño que las une y dan gracias a Dios por todo lo que les ha permitido ver y disfrutar. De igual forma les agradecí el tiempo que se tomaron para conversar. Bien sé que una mañana no fue suficiente para contar todo sobre más de 50 años de amistad.

Apoyo incondicional
Las amigas se escuchan, se apoyan y sobre todo crecen juntas sobrellevando la vida que les toca.
Las amigas siempre están presentes en nuestra vida. Desde pequeñas en el jardín de niños, como adolescentes y en la etapa de madurez nos acompañan en nuestras preocupaciones y éxitos.
Tener amigas es muy importante para el desarrollo mental y emocional de toda mujer, sobre todo cuando el matrimonio y los hijos absorben toda la atención y tienden a olvidarse de ellas mismas. Las mujeres que se encierran de esa forma suelen caer en depresiones que afectan su vida. Es importante tener siempre a alguien con quien conversar y a quien contarle nuestros problemas y compartir los éxitos.
Una amiga debe considerarse como un personaje insustituible, con el que nos identificamos o nos complementamos.
La vida nos presenta diferentes tipos, las de contacto directo con quienes salimos siempre a tomar un café y a conversar e incluso una lejana, pero que con el tiempo nos hace volver a nuestras raíces.

Fuente: licenciada Maritza de Menjívar, de la Unidad de reclutamiento y selección de personal de la Universidad Tecnológica. Teléfono 2275-8888.

 

 
   
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