Los ocho no de tu relación

Si consideras que tu relación amorosa actual es muy buena, ¡ojo con algunas situaciones que nunca debes permitir y (mucho menos) asumir como inevitables!

Por Cecilia Lozano

Nunca está de más recordar que una relación de pareja es algo muy especial y, por lo tanto, debe cuidarse en el día a día. Problemas siempre existen —todos lo sabemos—, pero la clave está en hacer un alto en el camino y en lo posible analizar en qué estamos fallando y ayudarse mutuamente para superarlo.

Mantener la relación cerrada herméticamente a cualquier factor externo es difícil, pero debes evitar a toda costa algunas situaciones que son detractoras de toda buena convivencia.

Los celos

“Era algo increíble. Si estábamos comiendo en algún lugar, yo no podía quedarme con la mirada perdida, porque entonces él me sobresaltaba preguntándome que a quién estaba viendo, cuando en realidad no miraba nada en especial”, nos cuenta Margarita, quien vivió en carne propia la pesadilla de los celos, la que por supuesto terminó hace un par de años.

En algunas ocasiones puede resultar atractivo y hasta simpático cuando uno de los dos experimenta un “poquitín” de celos, pero hasta ahí. El peligro real lo constituyen los celos patológicos, y es cuando la actitud controladora y hasta obsesiva de uno de los dos se vuelve molesta.

Los celos son una clara manifestación de inseguridad y, en este sentido, muchos se vuelven absolutistas en su afán de querer ser todo para el ser amado. Quieren que el mundo de su pareja sea solamente para ellos, en todo ven problemas y se vuelven agresivos cuando el otro está haciendo algo que él o ella no desea, porque quisieran que todo funcionara según
sus deseos.

Es importante aclarar que un amor así no es nada sano, sino todo lo contrario; es egoísta, pues no se ama con un sentido de donación, con la idea de hacer feliz al otro.
Preferir a la familia y amigos

Ante esta situación deben estar conscientes de que cada uno es el número uno en la vida del otro, sin injerencia de familia, amigos o amigas. Es muy frecuente en estos días que algunas parejas no alcancen a subsistir por sí solas y necesiten la ayuda de sus familias e incluso viven en la misma casa con sus padres. Esto no es aconsejable, pero si a pesar de ello lo tienen que hacer, debe existir un acuerdo de respeto con los suegros.

Muchas veces los padres, por el hecho de ayudar a sus hijos, se sienten con todo el derecho para intervenir en sus decisiones.

De alguna manera se les debe hacer conciencia de que ellos son una familia y ustedes otra, y aunque vivan en la misma casa no tiene que haber ningún tipo de injerencia por parte de ellos en sus vidas y que tienen que respetarlos como tal.
Ante esta problemática siempre recuerden el dicho “el casado casa quiere”.

La incomunicación

Hoy en día la falta de comunicación es algo que afecta en gran medida las relaciones de pareja, ya que a veces aunque se pase mucho tiempo juntos no existe un diálogo constante que permita conocer los defectos y virtudes de cada uno.

Es imposible que entre la pareja no surjan problemas de uno u otro tipo, pero que perfectamente podrían tener solución si se tomaran un tiempo para conversar y expresar lo que sienten, lo que les molesta o lo que no les gusta. El poder de la comunicación es grande y es uno de los pilares que sostienen una relación sólida y duradera.

La desvalorización del otro

Nunca permitas que tu relación atraviese por ningún tipo de desvalorización ni que la autoestima de alguno de los dos se vea afectada, ya que la relación se daña seriamente.

Si uno de los dos se siente superior es posible que no pierda oportunidad para ridiculizar o menospreciar al otro y en ocasiones usar frases hirientes como “si éste no sabe cómo hacer eso...” o “parece que nunca vas a aprender”, que lo único que hacen es afectar emocionalmente y disminuir la autoestima.

Estas tres parejas de famosos se ven sometidas a diversas presiones económicas, sociales y lo que representa ser figuras públicas, pero a su manera han sabido mantener la chispa del amor.

El que se siente menos desarrollará la idea de que es incapaz de hacer algo bueno por sí solo, lo que puede generar un daño sicológico grave.

Dependencia emocional

“Siempre sucedía y al principio no reparaba en lo que terminaba haciendo. Ella hablaba por los dos ante cualquier situación; además yo había cambiado mucho sin darme cuenta. Cuando íbamos a ver a mi familia no visitaba a nadie como lo hacía antes porque ella nunca quería quedarse sola.

Siempre quería que estuviera a su lado y no se despegaba ni por un momento… Realmente no tenía mucho espacio para compartir con mi familia, incluso después de tanto tiempo sin verlos…”, dice Octavio tras recordar momentos difíciles en su relación.

Por muy enamorada que esté una pareja, cada uno necesita guardar sus propios espacios personales y mantener su individualidad. No debes ni puedes depender emocionalmente del otro, debes aprender a expresar tus decisiones y criterios y no llegar a sentirse obligados a pensar o actuar como el otro quiere.

Las opiniones deben respetarse bajo todo punto de vista y decirse lo que cada uno piensa. Recuerda que son dos cabezas que piensan diferente y que solamente a través del diálogo pueden llegar a un acuerdo.

Infidelidad

Muy común puede ser este punto, porque para muchos la infidelidad es algo que se ha convertido en el pan nuestro de cada día. Para Alonso, un ejecutivo de 39 años, esta etapa ha sido la más difícil de su vida.

“Realmente cuando ella me dijo lo que había sucedido me quedé petrificado y no podía creer lo que mis oídos acababan de escuchar. Me había sido infiel y ahora me lo estaba diciendo… Ese momento y la etapa posterior fueron realmente terribles y cambiaron mi vida por completo.

Ahora puedo decir que mi amor por ella fue más grande y todavía seguimos juntos, pero no puedo negar que algo cambió en nuestra relación; no sé como describirlo, pero algo muy dentro de mí ya no volvió a ser igual”.

Es una situación por demás delicada, tanto que al suceder la relación no se restablece y la desconfianza persiste. No sólo se trata de la infidelidad sexual, sino también las económicas y las emocionales, las cuales también pueden dañar mucho.

Una infidelidad emocional surge cuando se deja de lado la promesa de amarse por uno u otro motivo y la convivencia se vuelve un infierno. Por otra parte, una infidelidad económica la experimentas cuando cada uno invierte su dinero sólo en sus propios gustos sin tomar en cuenta las necesidades de la familia.

Violencia interpersonal

En más de alguna ocasión hemos escuchado a una mujer decir “no, mi esposo nunca me ha puesto una mano encima”, pero ¡cuidado!, debes estar atenta a que no sólo los golpes físicos son sinónimo de violencia.

Los acosos sicológicos también son una clase de violencia, ya que cuando la pareja vive dentro de una agresividad sostenida, las faltas de respeto están a la orden del día.

Nunca debes dar espacio para que surjan las faltas de respeto de ningún tipo, ya que las verbales dan paso a las sicológicas y después a las físicas, lo que desvaloriza a cada individuo y terminan por destruir la relación.

La rutina

Mantén la rutina alejada de sus vidas, ya que ésta es la enemiga del amor e impide seguir acrecentando y fortaleciendo la convivencia. Muchas veces el hombre está fuera de la casa y llega sólo a dormir. Esto puede molestar a su pareja, ya que detecta una clara falta de aprecio para ella o es una evidencia de que tal vez no exista en él la intención de revivir el amor o darle la atención que necesita.

En ocasiones es bueno despertarse juntos, desayunar y tener una miniconversación o un momento de tranquilidad por la mañana, un regalito, una flor, una llamada en el transcurso del día o cualquier cosa que mande a volar la rutina.

De hecho, tratar de mantener vivo el amor siempre debe ser un trabajo de los dos y no sólo quedarse esperando a que él o ella tome la iniciativa.

 

Fuente: licenciada María Teresa de Sánchez, asesora de Familia Unida. Teléfono 2264-2709/ Dr. Carlos Alberto Escalante, sicólogo y asesor matrimonial. Teléfono 2225-8991. IlustraciÓN: José Santos.

 

 
   
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