 |
Si consideras que tu
relación amorosa actual es muy buena, ¡ojo
con algunas situaciones que nunca debes permitir y (mucho
menos) asumir como inevitables!
Por
Cecilia Lozano
Nunca está de más
recordar que una relación de pareja es algo muy
especial y, por lo tanto, debe cuidarse en el día
a día. Problemas siempre existen todos
lo sabemos, pero la clave está en hacer
un alto en el camino y en lo posible analizar en qué
estamos fallando y ayudarse mutuamente para superarlo.
Mantener la relación cerrada herméticamente
a cualquier factor externo es difícil, pero debes
evitar a toda costa algunas situaciones que son detractoras
de toda buena convivencia.
Los celos
Era algo increíble. Si estábamos
comiendo en algún lugar, yo no podía quedarme
con la mirada perdida, porque entonces él me
sobresaltaba preguntándome que a quién
estaba viendo, cuando en realidad no miraba nada en
especial, nos cuenta Margarita, quien vivió
en carne propia la pesadilla de los celos, la que por
supuesto terminó hace un par de años.
En algunas ocasiones puede resultar atractivo y hasta
simpático cuando uno de los dos experimenta un
poquitín de celos, pero hasta ahí.
El peligro real lo constituyen los celos patológicos,
y es cuando la actitud controladora y hasta obsesiva
de uno de los dos se vuelve molesta.
Los celos son una clara manifestación de inseguridad
y, en este sentido, muchos se vuelven absolutistas en
su afán de querer ser todo para el ser amado.
Quieren que el mundo de su pareja sea solamente para
ellos, en todo ven problemas y se vuelven agresivos
cuando el otro está haciendo algo que él
o ella no desea, porque quisieran que todo funcionara
según
sus deseos.
Es importante aclarar que un amor así no es nada
sano, sino todo lo contrario; es egoísta, pues
no se ama con un sentido de donación, con la
idea de hacer feliz al otro.
Preferir a la familia y amigos
Ante esta situación deben estar conscientes de
que cada uno es el número uno en la vida del
otro, sin injerencia de familia, amigos o amigas. Es
muy frecuente en estos días que algunas parejas
no alcancen a subsistir por sí solas y necesiten
la ayuda de sus familias e incluso viven en la misma
casa con sus padres. Esto no es aconsejable, pero si
a pesar de ello lo tienen que hacer, debe existir un
acuerdo de respeto con los suegros.
Muchas veces los padres, por el hecho de ayudar a sus
hijos, se sienten con todo el derecho para intervenir
en sus decisiones.
De alguna manera se les debe hacer conciencia de que
ellos son una familia y ustedes otra, y aunque vivan
en la misma casa no tiene que haber ningún tipo
de injerencia por parte de ellos en sus vidas y que
tienen que respetarlos como tal.
Ante esta problemática siempre recuerden el dicho
el casado casa quiere.
La incomunicación
Hoy en día la falta de comunicación es
algo que afecta en gran medida las relaciones de pareja,
ya que a veces aunque se pase mucho tiempo juntos no
existe un diálogo constante que permita conocer
los defectos y virtudes de cada uno.
Es imposible que entre la pareja no surjan problemas
de uno u otro tipo, pero que perfectamente podrían
tener solución si se tomaran un tiempo para conversar
y expresar lo que sienten, lo que les molesta o lo que
no les gusta. El poder de la comunicación es
grande y es uno de los pilares que sostienen una relación
sólida y duradera.
La desvalorización del otro
Nunca permitas que tu relación atraviese por
ningún tipo de desvalorización ni que
la autoestima de alguno de los dos se vea afectada,
ya que la relación se daña seriamente.
Si uno de los dos se siente superior es posible que
no pierda oportunidad para ridiculizar o menospreciar
al otro y en ocasiones usar frases hirientes como si
éste no sabe cómo hacer eso... o
parece que nunca vas a aprender, que lo
único que hacen es afectar emocionalmente y disminuir
la autoestima.
 |
| Estas
tres parejas de famosos se ven sometidas a diversas
presiones económicas, sociales y lo que representa
ser figuras públicas, pero a su manera han
sabido mantener la chispa del amor. |
 |
 |
El que se siente menos desarrollará
la idea de que es incapaz de hacer algo bueno por sí
solo, lo que puede generar un daño sicológico
grave.
Dependencia emocional
Siempre sucedía y al principio no reparaba
en lo que terminaba haciendo. Ella hablaba por los dos
ante cualquier situación; además yo había
cambiado mucho sin darme cuenta. Cuando íbamos
a ver a mi familia no visitaba a nadie como lo hacía
antes porque ella nunca quería quedarse sola.
Siempre quería que estuviera a su lado y no se
despegaba ni por un momento
Realmente no tenía
mucho espacio para compartir con mi familia, incluso
después de tanto tiempo sin verlos
,
dice Octavio tras recordar momentos difíciles
en su relación.
Por muy enamorada que esté una pareja, cada uno
necesita guardar sus propios espacios personales y mantener
su individualidad. No debes ni puedes depender emocionalmente
del otro, debes aprender a expresar tus decisiones y
criterios y no llegar a sentirse obligados a pensar
o actuar como el otro quiere.
Las opiniones deben respetarse bajo todo punto de vista
y decirse lo que cada uno piensa. Recuerda que son dos
cabezas que piensan diferente y que solamente a través
del diálogo pueden llegar a un acuerdo.
Infidelidad
Muy común puede ser
este punto, porque para muchos la infidelidad es algo
que se ha convertido en el pan nuestro de cada día.
Para Alonso, un ejecutivo de 39 años, esta etapa
ha sido la más difícil de su vida.
Realmente cuando ella me dijo lo que había
sucedido me quedé petrificado y no podía
creer lo que mis oídos acababan de escuchar.
Me había sido infiel y ahora me lo estaba diciendo
Ese momento y la etapa posterior fueron realmente terribles
y cambiaron mi vida por completo.
Ahora puedo decir que mi amor por ella fue más
grande y todavía seguimos juntos, pero no puedo
negar que algo cambió en nuestra relación;
no sé como describirlo, pero algo muy dentro
de mí ya no volvió a ser igual.
Es una situación por demás delicada, tanto
que al suceder la relación no se restablece y
la desconfianza persiste. No sólo se trata de
la infidelidad sexual, sino también las económicas
y las emocionales, las cuales también pueden
dañar mucho.
Una infidelidad emocional surge cuando se deja de lado
la promesa de amarse por uno u otro motivo y la convivencia
se vuelve un infierno. Por otra parte, una infidelidad
económica la experimentas cuando cada uno invierte
su dinero sólo en sus propios gustos sin tomar
en cuenta las necesidades de la familia.
Violencia interpersonal
En más de alguna ocasión hemos escuchado
a una mujer decir no, mi esposo nunca me ha puesto
una mano encima, pero ¡cuidado!, debes estar
atenta a que no sólo los golpes físicos
son sinónimo de violencia.
Los acosos sicológicos también son una
clase de violencia, ya que cuando la pareja vive dentro
de una agresividad sostenida, las faltas de respeto
están a la orden del día.
Nunca debes dar espacio para que surjan las faltas de
respeto de ningún tipo, ya que las verbales dan
paso a las sicológicas y después a las
físicas, lo que desvaloriza a cada individuo
y terminan por destruir la relación.
La rutina
Mantén la rutina alejada de sus vidas, ya que
ésta es la enemiga del amor e impide seguir acrecentando
y fortaleciendo la convivencia. Muchas veces el hombre
está fuera de la casa y llega sólo a dormir.
Esto puede molestar a su pareja, ya que detecta una
clara falta de aprecio para ella o es una evidencia
de que tal vez no exista en él la intención
de revivir el amor o darle la atención que necesita.
En ocasiones es bueno despertarse juntos, desayunar
y tener una miniconversación o un momento de
tranquilidad por la mañana, un regalito, una
flor, una llamada en el transcurso del día o
cualquier cosa que mande a volar la rutina.
De hecho, tratar de mantener vivo el amor siempre debe
ser un trabajo de los dos y no sólo quedarse
esperando a que él o ella tome la iniciativa.
Fuente: licenciada María Teresa de Sánchez,
asesora de Familia Unida. Teléfono 2264-2709/
Dr. Carlos Alberto Escalante, sicólogo y asesor
matrimonial. Teléfono 2225-8991. IlustraciÓN:
José Santos.
|
 |