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Todo el romance, la felicidad y el encanto del matrimonio
pueden irse por la borda por culpa de los celos enfermizos.
Por Betty Carranza
Los
celos no son sinónimo de amor. Mariana, de 37
años y con cinco de casada empezó a desconfiar
de su esposo, luego de que él recibiera un par
de llamadas al celular fuera de horas de oficina. Eso
fue suficiente para que ella contratara los servicios
de una compañía de investigadores privados.
Luego de tres meses de seguirlo, no reportaron nada
anormal en la conducta de su esposo, pero Mariana no
creyó. Asumió que como los investigadores
eran hombres le ocultaban sus infidelidades. La insistencia
en culparlo los llevó a la separación.
Esas emocionantes y desgarradoras escenas de celos en
las telenovelas son verdaderas pesadillas en la vida
real.
La siquiatra Claudina de Campos define los celos como
un fenómeno de desconfianza y de inseguridad
en la relación.
Pueden surgir por distintos motivos, pero en esencia
nacen de una necesidad no satisfecha, como es el sentirse
amado y respetado por el otro; esto a su vez genera
miedo a perder algo valioso, explica María Teresa
de Sánchez, asesora de familia.
Este sentimiento de temor es hasta cierto punto normal,
sobre todo cuando surge por un motivo real, como cuando
él llega tarde sin avisar o hace cambios repentinos
en su rutina, disminuye sus muestras de afecto o muestra
excesiva confianza con otra mujer.
La diferencia entre unos celos normales
y los patológicos está en la reacción.
En el primer caso se asumirá una actitud abierta
al diálogo, valorando el amor que ambos se tienen
y, en definitiva, estos celos no quitan el sueño.
En el caso de mujeres que celan a su marido por todo
se trata de celos enfermizos y quien los padece empieza
a hacer una investigación con extremados detalles
y segura de que va a encontrar algo, afirma De
Campos.
Revisan la ropa esperando encontrar alguna mancha o
aroma extraño, la billetera, el celular, el auto,
etc. Tienden a imaginarse situaciones donde su pareja
les está traicionando y todos estos detalles
vienen a formar parte de su novela imaginaria
que, en todo caso, les ocasiona mucho sufrimiento.
Fuera de control
La reacción del celoso patológico se sale
de control. Ya no deciden con la cabeza sino con
los sentimientos, explica De Sánchez. Contratan
investigadores privados, ellas mismas persiguen a su
cónyuge, los llaman por teléfono para
controlarlos y pasan horas planeando sus estrategias
para encontrarlo con las manos en la masa.
Todo esto afecta otras áreas de su vida; en el
trabajo disminuyen su capacidad productiva y en el hogar
se vuelven irritables, hostiles, agresivos, demandantes,
exigentes e intolerables.
Ese estado de ánimo genera conflictos con su
pareja, la comunicación suele subirse de tono
y se llega a los insultos e incluso puede dar pie a
la violencia intrafamiliar.
En todo caso, la persona que cela no está dispuesta
a escuchar los argumentos de su pareja. Las personas
posesivas y egoístas son más propensas
a caer en este problema, porque quieren acaparar de
tal manera al ser amado que coartan su libertad,
explica De Sánchez.
Iguales pero diferentes
Los celos pueden atacar a hombres y a mujeres, aunque
según la experiencia de Claudina de Campos se
da más frecuentemente en las mujeres, en una
proporción de seis a dos.
Cada uno lo vive de forma distinta. La mujer siente
que están invadiendo su territorio; se deprime
y llora, aunque no abandona a la primera, sino que lucha
por la relación, piensa en sus hijos, en cómo
la economía hogareña se ve afectada; tiende
a dramatizar, persigue al esposo y está dispuesta
a hacerle pasar ridículos.
En cambio, el hombre lo vive como una afrenta, una humillación
muy personal. Llega a cuestionarse su hombría,
trastoca su ego, no piensa ni en sus hijos ni en la
economía, puede que persiga a la mujer, pero
de forma discreta y puede reaccionar muy violento, incluso
como para cometer un crimen.
Tabla de salvación
Cuando los celos son normales e infundados y la relación
de pareja es estable y transparente, la comunicación
será ingrediente esencial para aclarar malos
entendidos y superar cualquier crisis; pero si se trata
de una víctima de celos enfermizos la única
forma de superarlos es con ayuda profesional.
En los casos de celos que han llegado a un nivel crítico,
por causas reales o no, la pareja siempre deberá
pasar por un proceso de perdón, que les permita
sanar las heridas; si hubo una traición habrá
que perdonarla, y si no, de todas formas habrá
que perdonar la desconfianza y las ofensas cometidas.
¿Eres víctima
de los celos?
1. Si él recibe una llamada de alguien que
no conoces, ¿de inmediato intentas saber de quién
se trata?
A. Nunca
B. A veces
C. Siempre
2. ¿Crees que una verdadera amistad es imposible
entre un hombre y una mujer?
A. Nunca
B. A veces
C. Siempre
3. ¿Has pensado alguna vez que no eres lo
suficientemente buena para él?
A. Nunca
B. A veces
C. Siempre
4. ¿Revisas la ropa (olor y manchas) y la
billetera de él?
A. Nunca
B. A veces
C. Siempre
5. ¿Has pensado en seguirlo o revisar sus
facturas de teléfono para ver los números
a los que ha llamado?
A. No
B. Alguna vez
C. Ya lo he hecho
6. ¿Te molesta que sea afectuoso con otra
mujer?
A. No
B. Poco
C. Bastante
7. ¿Confías en él?
A. No
B. Poco
C. Nada
Anota cero por cada A, un punto por cada B y dos puntos
por cada C. Al final haz la sumatoria.
Puntaje
De 0 a 2 puntos: no eres celosa.
De 3 a 5 puntos: eres celosa sólo cuando la situación
lo amerita.
De 6 a 9 puntos: eres bastante insegura, por eso celas
a tu hombre.
De 10 a 14 puntos: ¡Alerta! Eres víctima
de los celos enfermizos.
Fuentes: Dra. Claudina
Padilla de Campos, sicoterapeuta, 73ª Avenida Norte
#336, edificio Itsmania #34, colonia Escalón,
teléfono 2298-2038 / Dra. María Teresa
de Sánchez, asesora de familia, Familia Unida,
3ª Calle Poniente #39, colonia Escalón, teléfonos
2264-7713 y 2264-2709.
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