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La pasarela en trajes
de baño de la española Guillermina
Baeza, inspirada en las tonalidades de África
y Asia, estuvo cargada de preciosas piezas artesanales
con mucho estilo.
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- El triquini,
aunque no es lo ideal para el bronceado,
es indiscutiblemente la pieza clave del
verano. Sus múltiples versiones
en tonos combinados y formas exóticas
lo vuelven más que un traje de
baño.
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- Prendas
ligeras, con un sentido étnico
muy marcado, se funden con delicadas técnicas
en estampados vibrantes y tonalidades
marrones.
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