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El
atractivo color y olor de la mandarina y su delicioso
sabor cautivan la vista y el paladar. Conócela
mejor y deléitate con las siguientes recetas.
Por
Glenda Chávez
La mandarina se considera
como el cítrico más afín a la naranja.
Su pequeño tamaño, su sabor más
aromático y la facilidad de quitar su piel hacen
de esta fruta una de las más preciadas.
Al igual que el resto de cítricos, la mandarina
proviene de las zonas tropicales de Asia. Antes de llegar
a Occidente ya era famosa por su dulce sabor en los
mercados de la India.
Su nombre alude al color de los trajes que utilizaban
los mandarines, altos gobernantes de la antigua China,
por tanto se puede afirmar que es una fruta originaria
de China e Indochina, cuyo cultivo se introdujo en Europa
en el siglo XIX.
Su mejor época
Se pueden encontrar en el mercado desde septiembre hasta
principios de marzo. Su período de maduración
es dilatado, dada la gran cantidad de variedades cultivadas.
La mayoría de las variedades tiene forma esférica
ligeramente aplanada; el fruto es de tamaño mediano,
que incide en la calidad del producto, y oscila entre
los 40 milímetros y los 86 o más en las
mandarinas de mayor calidad comercial.
Su color, tanto de la cáscara como de su pulpa,
es anaranjado; en algunas variedades la piel puede tener
un tono naranja rojizo. Su piel, en general, no se adhiere
al fruto y su pulpa se divide en 8 ó 10 gajos
que se separan con facilidad. La pulpa es de sabor dulce,
ligeramente ácido y resulta jugosa y refrescante.
Cómo elegirla y conservarla
Los cítricos, si son jugosos, deben ser pesados,
por lo que debes elegir las que tengan mayor peso respecto
a su tamaño.
Las de mayor calidad tienen la piel blanda, pero no
arrugada y bien adherida a los gajos. El mejor indicativo
de su calidad no es tanto el color de la cáscara,
sino su olor, más dulce e intenso cuanto más
madura está la fruta.
Propiedades nutritivas
El componente mayoritario
es el agua y, respecto a otras frutas de su género,
aporta menos cantidad de azúcares y por tanto
menos calorías. La cantidad de fibra es apreciable
y se encuentra sobre todo en la parte blanca entre la
pulpa y la corteza, por lo que su consumo favorece el
tránsito intestinal.
De su contenido vitamínico sobresale la vitamina
C, en menor cantidad que la naranja, el ácido
fólico y la provitamina A, más abundante
que en cualquier otro cítrico.
También contiene cantidades destacables de ácido
cítrico, potasio y magnesio. En menor proporción
se encuentran ciertas vitaminas del grupo B y minerales
como el calcio.
La provitamina A o betacaroteno se transforma en vitamina
A en el organismo conforme éste lo necesita.
Dicha vitamina es esencial para la visión, el
buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los
huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
La vitamina C interviene en la formación de colágeno,
huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la
absorción del hierro y la resistencia a las infecciones.
Ambas vitaminas son antioxidantes.
El ácido fólico interviene en la producción
de glóbulos rojos y blancos y en la formación
de anticuerpos del sistema inmunológico. El potasio
interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de
la célula.
ESENCIAL
Se le denomina fruta ecológica
porque ayuda a eliminar los metales pesados que absorbemos
con la contaminación ambiental. Aprovecha a consumirla,
es abundante, fresca y además deliciosa.
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