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Ponle más atención a los
síntomas de alarma que tu piel pueda
estarte enviando. Si la notas marchita,
de seguro necesitas consentirla más.
Por Glenda
Chávez
Cómo
reconocer una piel deshidratada
Son, básicamente, aquéllas
que carecen del nivel de agua óptimo.
Las reconoceremos primero por su aspecto,
que se presenta apagado, sin luminosidad,
y en algunas zonas pequeñas escamas;
a veces se nota tirante y seca, e incluso
las pieles mixtas o grasas pueden presentar
deshidratación o exceso de sebo.
Las pieles secas, por su carencia de lípidos,
también pueden deshidratarse.
¿Por qué se nos deshidrata
la piel?
Numerosos factores de nuestra vida diaria
pueden contribuir a la deshidratación
de la piel.
La contaminación ambiental, el calor
o el frío extremos, la exposición
indiscriminada al sol y al viento, el cloro
de una piscina, el tipo de agua que sale
de los grifos, trabajar en sitios cerrados
sin suficiente humedad, espacios con calefacción
o aire acondicionado excesivos; incluso
la luz artificial o la que proviene de los
ordenadores pueden asfixiarla.
La exposición constante e indiscriminada
a los rayos solares es, básicamente,
la causa número uno para el desarrollo
de la deshidratación, debido a los
rayos ultravioleta de tipo A, B C y a los
infrarrojos.
De éstos, los ultravioleta B son
los que penetran la epidermis y provocan
fotoenvejecimiento prematuro.
Sin embargo, si la exposición al
sol se inicia desde la niñez, en
la piel se verá la presencia de manchas
hipopigmentadas (con falta de color) en
las partes del cuerpo expuestas.
Posteriormente aparecen las líneas
de expresión y en la piel se van
formando manchas circulares que parecen
lunares por su color oscuro, llamadas melanodermias
seniles.
De igual manera, el viento reseca la piel
y puede provocar quemaduras de primer grado.
¿Cómo combatirla?
Una buena limpieza es vital para eliminar
restos de maquillaje, o aunque no nos maquillemos,
para simplemente mantener la higiene diaria.
Es conveniente exfoliar el rostro.
La frecuencia dependerá del tipo
de piel, o bien podemos realizarnos un peeling
para ayudar a la regeneración de
las células.
Hidrata la piel bebiendo mucha agua y con
cremas hidratantes específicas. Durante
el baño procura usar un jabón
neutro, de ser posible sin aroma ni color.
Luego aplica una crema líquida hidratante
que es la de más rápida absorción.
Si es posible busca una que contenga urea,
ingrediente que ayuda a que la hidratante
se adhiera por más tiempo a tu piel.
La puedes encontrar desde un tres, cinco
o hasta el 10% que es el grado de permanencia
e hidratación que dará a tu
piel.
Usa diariamente fotoprotectores solares
como si te vas a exponer directamente al
sol, sobre todo en las zonas que más
se exponen: la cara, el escote, el dorso
de brazos y el dorso de manos. Aplícalo
antes de tu maquillaje, aunque si tus cosméticos
tienen incluido un factor de protección
solar ya no será necesario aplicar
más protección en tu rostro,
pero sí en el resto del cuerpo.
La exposición al sol, sin que éste
nos dañe, no debe superar los 20
minutos diarios.
En caso de que los efectos de la deshidratación
ya sean evidentes en tu piel, lo primero
que debes hacer es consultar a un especialista.
- Fuente:
Dra. Elisa C. Gómez, dermatóloga.
Medicentro La Esperanza, Edificio C #117,
25ª Avenida Norte, entre 23ª y 25ª Calle
Poniente. Teléfonos 2225-2674 y
2226-0819.
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