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Ana Raquel Chanis
El sustento de su imagen es su yo interior
Es una diva. Aparece vestida de blanco de pies a cabeza
y su sola presencia se impone ante un auditorio de mujeres
deseosas de conocer sus secretos para lograr una buena
imagen.
Por
Betty Carranza
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| Licenciada Rocío
Rivera, presidenta de la Fundación Origen
pro ayuda a la mujer. |
A sus 63 años de
vida, Ana Raquel Chanis es una mujer activa, elegante,
de alegría contagiosa, de un ojo crítico
infalible y de frases contundentes, como su favorita
la imagen tiene poder.
Ella es consultora de imagen pública, personal
y corporativa y estuvo en el país en septiembre,
compartiendo sus conocimientos con centenares de
salvadoreñas en el evento Sólo
para mujeres de 30 años... y más.
Para ella, hablar de imagen no es algo frívolo
o superfluo, sino toda una ciencia para la que estudió
una especialización en España y a
la que se ha dedicado los últimos 25 años.
La imagen es percepción, es el vehículo
mediante el cual se adquiere credibilidad, crecimiento
profesional, confianza y éxito, explica.
Según su visión, la imagen personal
es determinante para cómo nos miran los demás,
cómo nos perciben, cómo nos recuerdan,
nos valoran, y eso es básico para conseguir
el trabajo al que se aspira o conquistar al hombre
de sus sueños.
Su premisa básica es que todas las personas
tienen una imagen, estén conscientes y conformes
con ella o no. Incluso un niño de tres años,
sus vecinos tienen una imagen de él: si es
dulce, juguetón, berrinchudo o malcriado.
Pero la imagen va más allá de lo que
se mira. Según Chanis, el sustento
de la imagen es su yo interior, es la esencia que
se verá por fuera.
La imagen personal se fundamenta en el bienestar
integral. Si una mujer está estresada, alterada,
triste, aunque tenga un lindo color de cabello y
esté bien maquillada, su estado anímico
se va a notar, ejemplifica.
De 30 años y más
Si bien el título de la actividad fue elegido
por criterios más publicitarios, esta panameña
de tez trigueña y expresivos ojos grises
asesora por igual a hombres y mujeres de toda edad,
lo que le permite analizar a las mujeres actuales.
He visto niñas de 19 años agobiadas,
mujeres de 30 con la expectativa que la vida afectiva
ha llegado a su límite, mujeres de 40 que
se consideran en el declive de sus vidas y mujeres
de 50 que ya renunciaron a ser mujeres... y eso
es muy lamentable, reflexiona.
Para ella, las mujeres se preocupan demasiado por
todo; están tan ansiosas por tener éxito,
lucir bien y cuánto cuesta verse bien; tener
hijos, no tenerlos, tener marido, no tenerlo o que
las deje, hacer dieta y no tienen voluntad para
hacerla; todo esto hace que no logren un equilibrio
armonioso en su vida como madre, profesional, esposa,
hija, amiga y sobre todo como mujer.
Por ello, tanto en sus charlas como en sus asesorías
personales, Ana Raquel evalúa no sólo
la parte estética, sino que también
profundiza en la sicológica, afectiva y física
de sus clientes. Para ella es tan importante la
alimentación como el tipo de maquillaje,
tener una satisfactoria vida sexual, como el color
de ropa que mejor le siente o sentirse anímicamente
positiva como el corte de cabello.
Eso sí, la imagen se puede cambiar, aunque
para ello se necesite más que una visita
al estilista. Lo principal es conocerse una
misma, ¡pero la mujer no se quiere conocer!
exclama con casi voz en grito en su acento
extranjero y pregunta al auditorio: ¿acaso
hay algo más importante que usted?.
Su método
Ana Raquel predica con el ejemplo; se considera
una mujer disciplinada, organizada, congruente y
consecuente; que se quiere, aprecia, respeta y que
se cuida por dentro y por fuera.
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No hace dietas drásticas,
sólo trata de comer alimentos saludables
y en cantidades adecuadas para ella; hace ejercicios
todos los días de su vida, aun si ha tenido
largas y fatigosas jornadas de trabajo; elige ropa
de colores de otoño ya que son las
que le favorecen como el salmón, el
amarillo oro, algunos tonos tierra y el turquesa
del mar, pero su favorito es sin duda el blanco.
Le parece increíble y desaseado que haya
mujeres que pasen una semana sin lavarse el cabello,
sólo porque no han aprendido a peinárselo
con secadora y siempre recurren al estilista.
Ella es una mujer independiente que ha aprendido
a acicalarse sola, para cuidar su presentación
sin depender de otros.
Cuidarse por dentro implica tanto la salud física
como la espiritual. Es inclaudicable tomar responsabilidad
sobre su cuerpo.
Las mujeres deben hacerse su examen de mamografía
y papanicolau una vez al año, así
como hacerse revisar la dentadura. Pero lo más
importante es buscar la espiritualidad de una forma
especial.
Para lograrlo considera elemental que cada mujer
se dedique un momento en exclusiva para ella. Yo
tomo un tiempo y un espacio para mí, que
no es negociable, en el que no penetra nadie, y
eso no es egoísmo; es que tengo derecho a
eso como ser humano, reflexiona.
Este tiempo dedicado a sí misma es para hacer
lo que le plazca, como ver su programa favorito,
reflexionar sobre sí misma, conversar de
lo que quiera con la persona que quiera, escuchar
un bolero y cantarlo si así lo desea o simplemente
ver el cielo y saber que hay Alguien superior que
me cuida y me guarda, asegura.
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Vida
de superación
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Ana
Raquel es hija de padre panameño y madre
italiana. Se casó muy joven, a los 18
años, y tuvo sus hijos pronto. Diez años
después se divorció y se hizo
cargo de sus tres hijos, de nueve, siete y dos
años de edad, quienes se convirtieron
en su mayor inspiración para salir adelante.
Estudió administración de empresas
y como tal trabajó como administradora
de una cadena de almacenes, desde donde se fue
introduciendo en el área de la presentación
personal asesorando a las novias cómo
lucir para sus bodas, tanto en Panamá
como en otros países de Latinoamérica.
A sus 31 años llegó a ser directora
del Centro de Convenciones de Panamá,
pero su inquietud por superarse la llevó
a estudiar sicología.
Más tarde descubre lo que considera la
clave para sobrevivir, es decir, adentrarse
en su yo interior como su fortaleza para sacar
adelante a sus hijos. Esto mismo la llevó
a estudiar una ingeniería en imagen pública
y corporativa en España. Desde hace 25
años se dedica exclusivamente a ello,
a asesorar personas y empresas sobre su imagen
personal y corporativa.
Entre sus clientes se encuentran hombres y mujeres
de negocios, abogados, políticos, partidos
políticos, empresas como bancos, aerolíneas
y clubes benéficos, tanto en Panamá
como en el extranjero; además de pronunciar
conferencias sobre imagen personal y pública. |
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Consejos
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Como mínimo, lea un libro al mes.
Si tiene algo que corregir, acéptelo,
y haga lo necesario sin postergarlo.
Si hace algo para cambiar, no lo haga
por un hombre o por alguien más, sino
por usted misma.
Diga no cuando sea necesario y deje de
culpar a otros por lo que hace o deja de hacer.
No tema al cambio. Si tiene dos años
con el mismo peinado, tanto usted como los demás
están aburridos de su imagen.
Metabolice los sentimientos, borre los
rencores que le hacen daño.
Exija y disfrute de su propio tiempo
y espacio a solas.
Piense como joven, no como vieja. La
mujer de 17 años aún está
en usted. |
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Ha escrito algunos
manuales y libros sobre imagen personal, pública
y corporativa; pero su última creación
es precisamente su autobiografía titulada
Como el agua de la tinaja.
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Toda
verdad
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Las mujeres
nos quejamos de que no tenemos tiempo. ¿Cómo
hacer para dedicar ese tiempo exclusivo para
ellas?
No
acepto esa excusa. La mujer cuando quiere hacer
algo saca el tiempo de donde no existe, y la
fuerza de donde no la hay. Tenemos toda la fuerza,
la energía, la pasión, las ganas
del mundo; lo que no sabemos es cómo
las vamos a canalizar para nosotras, la canalizamos
para los demás. Por eso trato de que
la energía de hombres y mujeres vaya
un poquito hacia ellos mismos y todos los demás
se van a beneficiar.
¿Por qué?
Porque si usted se siente bien está en
mayor capacidad de resolverle los problemas
a sus hijos y a todo el mundo; va a trabajar
sonriente.
¿Qué hace para cambiar la imagen
de una persona?
Tengo que entrar en la esencia de la persona
y respetarla. En esa esencia hubo familia, amigos,
traiciones, alegría, sueños que
no se cumplieron; experiencias, novios, lágrimas,
enfermedades, separaciones. Todo eso incide,
no se ha ido, es un banco de datos en el disco
duro. Si yo no tengo eso, no puedo manejar el
tema y lo que no me dicen, yo lo adivino.
¿Cómo lo logra?
Llega a ser muy fácil, porque el
individuo no esconde las cosas; cree que las
esconde, pero no es así. Mi trabajo no
es fácil. Le digo a la gente la verdad
con sutileza y elegancia para resolver el problema
que se quiere superar. Después hay que
ver cómo es la nariz, el ancho de la
cara, el grueso de labios, el color de cabello,
la humedad de la piel, qué está
comiendo, si hace ejercicios, si tiene alegría
de vivir; eso sí una mujer puede tener
toda la alegría de vivir y si se equivoca
en el color de la sombra envía un mensaje
adverso. |
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Sus
fraces
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No soy cosmetóloga
ni asesora de modas, pero todo eso lo domino.
El estrés es necesario, nos da
esa vitamina que nos hace lucir enérgicas,
y la energía es belleza y vitalidad.
No creo en las dietas, pero sí
en en la voluntad de cuidarse.
La fuerza espiritual es algo maravilloso,
pero sólo usamos el 10 por ciento. |
Fotos: César Avilés,
locación Hotel Real Intercontinental.
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