La molestia de sudar en exceso

Resulta siempre incómodo, pero es una función vital de nuestro cuerpo. El problema se da cuando sudar se vuelve excesivo y nos impide realizar nuestra vida con normalidad.

Por Roxana Jandres

El sudor es un líquido claro, de gran fluidez comparable con la del agua, que desarrolla dos funciones básicas.

La principal es que regula la temperatura del cuerpo, evitando que se recaliente, y la segunda, pero no menos importante, es que a través de este líquido desechamos algunas sustancias tóxicas del organismo.

En términos médicos, sudar en exceso se denomina hiperhidrosis y se produce por diversas causas, pero la más frecuente es por hiperactividad constitucional de las glándulas sudoríparas, alteración genética que las vuelve más sensibles a ciertos estímulos, principalmente a las emociones y puede afectar todo el cuerpo o ciertas áreas.

Cada individuo tiene entre dos y tres millones de glándulas sudoríparas en diferentes partes del cuerpo y cuando éstas se exponen a estímulos como altas temperaturas podemos llegar a recoger hasta tres litros de sudor en una hora.

Pero cuando las glándulas están alteradas genéticamente, basta con sentir miedo, nervios, ansiedad o dolor para comenzar a sudar excesivamente en zonas como las palmas de las manos, las plantas de los pies y las axilas.
Incluso la producción de sudor aumenta al ingerir alimentos que contengan cafeína, que estén muy condimentados, picantes, ácidos o calientes. Asimismo hábitos como fumar hacen trabajar más las glándulas.

Sudar depende de las actividades que se realizan. Por lo general, el hombre tiende a ser más activo; la mujer, por su parte, experimenta cambios en el embarazo, en el climaterio y en la menopausia, por lo que sudan en mayor cantidad. Esto se conoce como hiperhidrosis secundaria, que a diferencia de la genética se da por un período corto y después el cuerpo vuelve a su funcionamiento normal.

Serias complicaciones

El problema de padecer hiperhidrosis es que suele provocar inicialmente una baja autoestima en las personas que lo sufren, sobre todo en los adolescentes, quienes evitan dar la mano o un abrazo por temor a pasar una vergüenza, y pueden volverse inseguros e introvertidos.

Aparte de los daños sicológicos, la hiperhidrosis puede causar complicaciones en la piel, conocidas como dermatitis secundarias. Entre ellas está el intertrigo o irritación en los pliegues de la ingle y axilas o causar infecciones oportunistas por hongos como la candidiasis entre los dedos.

Puede darse también una piodermia, infección causada por bacterias; foliculitis o inflamación de los poros e infecciones por hongos.

Control y tratamiento

Sudar no es una enfermedad, no es contagioso ni mortal, es una alteración que puede controlarse de varias formas. Si las emociones fuertes son el problema debes practicar yoga o técnicas de relajación mental que te ayuden a disminuir el estrés.

Es importante mejorar la higiene y usar productos adecuados. Los jabones de baño deben ser suaves y utiliza dermolimpiadores para hacer un lavado más frecuente de las áreas problemáticas.

Prefiere la ropa fabricada con telas naturales, que sean frescas y permitan el secado más rápido, no telas sintéticas que aumenten el calor.

Soluciones químicas y quirúrgicas

El extremo de sudar es gotear el suelo o escurrir la camisa. Ante tal gravedad del problema, si las medidas higiénicas no ayudan existen otras soluciones. Una de ellas es la aplicación de sustancias secantes en las áreas afectadas, como lociones o compresas que contengan cloruro de aluminio y que ayuden a obstruir el conducto que expulsa el sudor. Sólo debes tener cuidado de lavar y secar bien la zona afectada antes de la aplicación.

El uso de estas sustancias da resultados temporales, así que deben usarse periódicamente de por vida. Otra solución química son los bloqueos neurales con inyecciones de alcohol, anestésicos o ácidos o el bloqueo neural a través del botox, ambos tratamientos no son definitivos.

Si no obtienes los resultados deseados está la opción quirúrgica o extirpación de la glándula o liposucción axilar, que rompe las terminales conectadas a las glándulas de los nervios.

Un neurocirujano también puede extraer el nervio simpático, pero esto puede traer complicaciones como dolor, debilidad o sudoración compensatoria en otras áreas.

Lo más recomendable en la mayoría de los casos es iniciar un buen control higiénico y seguir las indicaciones médicas sin interrumpir los tratamientos. La mayoría de veces el paciente no ve los resultados por falta de disciplina.

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Fuente: Dr. Juan Carlos Argüello Telles, dermatólogo. Calle y colonia La Mascota # 517.
Telefax 263-0674. e-mail: dermamedes@hotmail.com

   
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