Vulnerables al cansancio crónico

Si experimentas cansancio por un periodo considerable de tiempo, que no se alivia con el reposo y además te limita en el desarrollo de tus actividades, es posible que te encuentres frente al síndrome de fatiga crónica (SFC).

Por Mireya Amaya

Después de una actividadad física es normal sentirse extenuado, malestar que desde luego tiende a desaparecer con un poco de reposo.

Pero ¿qué ocurre cuando el cansancio se acrecienta y te impide realizar las tareas normales de cada día?

También conocido como síndrome de disfunción inmune de fatiga crónica, en los Estados Unidos, y como encefalomielitis miálgica en Inglaterra, el SFC es una enfermedad que se caracteriza por una debilidad o fatiga que va en aumento y se presenta de forma aguda o persistente.

Por su duración, el cansancio que produce es perfectamente diferenciable del causado por un esfuerzo físico.

De ahí que se den seis meses o más de evolución para ser catalogado como crónico.

Hasta hoy sus causas siguen siendo desconocidas, pero se ha comprobado que afecta a nivel físico, mental y neurosicológico.

De acuerdo con el doctor Carlos Colocho, médico internista y acupunturólogo, el padecimiento inicia con fatiga normal.

La persona se siente cansada, con mucho sueño y necesidad de reposar. Sin embargo, “el cansancio se va incrementando hasta causar una disfunción o incapacidad, ya sea educacional, si son jóvenes, y social o de actividades diarias en los mayores”.

Además del agotamiento, que se presenta en el ciento por ciento de los casos, se dan alteraciones en la memoria y en la concentración. También se presentan cefaleas (dolor de cabeza), mialgias (dolores musculares), dolores articulares, insomnio y algunas alteraciones siquiátricas como la depresión.

Asimismo se pueden presentar síntomas parecidos a la gripe, como goteo nasal, congestión nasal y ardor de garganta. Por otra parte, también son frecuentes los nódulos linfáticos dolorosos, sobre todo los cervicales y los axilares.

Mujeres, más vulnerables

Aunque el SFC afecta a cualquier grupo étnico y a ambos sexos se ve con más frecuencia en las mujeres y se presenta entre los 25 y 45 años.

A juicio del galeno, esto podría ocurrir porque las féminas somos más “hormonales”; esto concuerda con la teoría que atribuye su origen a desbalances hormonales, pero aún no se ha comprobado.

Ante el desconocimiento del mecanismo que lo desencadena, tampoco es posible prevenirlo. De ahí que el único tratamiento para este mal es sintomático, ya que no se cuenta con una cura específica.

“Los síntomas se tratan conforme aparecen. Así, para la fatiga se utiliza la vitamina B12; si el paciente presenta insomnio se agregan medicamentos para que pueda dormir, y si hay dolores de cabeza o articulares se dan antiinflamatorios no esteroideos”.

Pero además es conveniente mantenerse activa y no en reposo total, por supuesto haciéndolo de forma progresiva. La mentalidad positiva también cuenta para adaptarse mejor a la enfermedad, y en este sentido es básico al apoyo de familiares y amigos, a fin de que la persona afectada se habitúe a sus nuevas necesidades.

Las terapias naturales, como la acupuntura o la herbolaria china, entre otras, pueden ser efectivas para reducir las molestias asociadas con el padecimiento. De la misma manera la aromaterapia y la musicoterapia tienen principios que, aunque no están demostrados científicamente, producen efectos positivos.

Si sospechas que puedes padecer el síndrome de fatiga crónica, lo primero que debes hacer es acudir con tu médico para descartar que se trate de otras enfermedades que presenten síntomas similares. Y sobre todo dejar de lado la práctica insana de la automedicación, pues podría causarte serias complicaciones posteriores.

De importancia

Por sus manifestaciones, el síndrome de fatiga crónica puede confundirse con otras enfermedades, como las siguientes: síndrome fibromiálgico, neurastenia, sensibilidades químicas múltiples, enfermedades relacionadas con el VIH, depresión, hipotiroidismo y enfermedades parasitarias.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de CFS depende de dos criterios:

1. Severidad y duración. Debe haber una fatiga de origen inexplicable, reincidente y de comienzo agudo, que no se alivia con reposo, no es consecuente a un sobresfuerzo (como ejercicio) y causa una disfunción física de actividades diarias.

2. Número de síntomas. El paciente debe presentar cuatro o más de los siguientes síntomas:

* Deterioro por períodos cortos de la memoria, y deterioro severo de la concentración, lo suficiente para causar una disminución sustancial en los previos niveles ocupacionales, educacionales, sociales o actividades personales.     
     
• Dolor en la garganta.
• Sensibilidad de los ganglios linfáticos del cuello
y la axila.
• Dolores musculares.
• Debilidad muscular generalizada.
• Dolor en más de una articulación (codo, rodilla,
muñeca) sin hinchazón ni enrojecimiento.
• Dolor de cabeza generalizado, con una nueva
característica o severidad.
• Trastornos del sueño.
• Fatiga o malestar generalizado por más de 24 horas
después del ejercicio físico.
• Síntomas neurosicológicos (depresión,
angustia o pánico).
• Febrícula.

Fuente: Dr. Carlos Colocho, 9ª Calle Poniente Bis #5245, colonia Escalón. Teléfono 2263-4420.

   
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