El barco de Olga Piedrahita
Por segundo año consecutivo, Ésika patrocinó
la pasarela de la diseñadora antioqueña,
la cual estuvo inspirada en la moda infantil.
Por Karen Funes
Su
vocación por el arte se dio desde muy temprana
edad y se consolidó con sus estudios de Bellas
Artes en los Estados Unidos.
Ha impactado al público con sus colecciones
de estilo neorromántico y el uso de chifones,
crepés, tules y organzas que envuelven con
sutileza el cuerpo femenino. |
En un escenario especial,
conocido como las bodegas de Haceb, Piedrahita dio rienda
suelta a su imaginación con una puesta en escena
lúdica, con diseños urbanos y vanguardistas
inspirados en la moda infantil victoriana.
El silencio invadió el escenario, luego sonó
The Wall, de Pink Floyd, y se dio inicio a la presentación
de la colección Primavera-Verano 2006.
Treinta y seis modelos lucieron una silueta retro con
minicapas, abrigos de cortes impecables, vestidos de
bañistas de la época, moños y delantales.
El vestuario masculino invadió el femenino con
estilos en camisas, corbatas y sombreros. Pero la dulzura
femenina prevaleció con el uso de faldas boile,
vestidos y faldas plisadas con cenefas.
Los estampados jugaron un papel importante: gallinas,
peces, osos, barquitos de papel, flores y frutas y grafittis,
todo remitía a la infancia.
Para el montaje de esta pasarela se tomaron tres meses
de planeación, 210 personas de logística
y ocho días de montaje previo al evento.
La colección inyectó una dosis de nostalgia
en el ambiente y, además, una clara conciencia
de la femineidad, la frescura y sobriedad de la mujer
actual.
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| Fotografías
cortesía de Ésika. |
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