Cuerpo sano
Toxoplasma: Al acecho del feto
Los efectos en cualquier persona no van más
allá de malestares similares a los de una gripe,
pero en una embarazada pueden ser causa de pérdida
o daños en el bebé.
Por Betty Carranza
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La toxoplasmosis es una enfermedad
infecciosa causada por un protozoario (parásito)
llamado toxoplasma gondii, que cuando afecta a una mujer
embarazada puede ser causa de aborto o de graves secuelas
en el bebé.
Si se adquiere la enfermedad durante el embarazo las
posibilidades de transmitirla al feto a través
de la placenta varían dependiendo del tiempo
de gestación; si el contagio sucede en el primer
trimestre de embarazo, el riesgo de heredarlo es de
un 10% a 15%; si se da en el segundo trimestre es de
un 25% y si es durante el tercer trimestre, las posibilidades
se incrementan hasta un 65%.
Entre más temprano se contagia la madre, las
consecuencias en el bebé son más severas,
debido a que en el primer trimestre el feto está
en plena formación.
En general, las secuelas de la toxoplasmosis congénita
a nivel neurológico son hidrocefalia, microcefalia
y calcificaciones intracraneales; también puede
producir ceguera, pérdida de audición
o sordera y crecimiento anormal del hígado.
No siempre se manifiesta al nacer. De todos los neonatos
que tienen la enfermedad, sólo entre 15% y un
20% tienen las secuelas de forma explícita; el
resto corre el riesgo de presentar los síntomas
hasta su adolescencia o edad adulta. Por eso es que
hay adultos que han tenido un desarrollo normal y de
pronto empiezan a perder la visión sin razón
aparente, pero al indagar se detecta la presencia del
toxoplasma.
Esperanza
No hay vacuna para prevenir la enfermedad, pero sí
medicamentos para eliminarla, por ello es importante
detectarla a través de pruebas de sangre. El
tratamiento es básicamente con antibióticos
del tipo macrólidos, como la espiramicina,
la sulfadiacina y el fosamicin, entre otros. Éstos
disminuyen el riesgo aunque no de forma total
de transmitir la toxoplamosis al bebé.
Los fármacos producen molestias en la mujer embarazada,
sobre todo porque al inicio se recetan dosis altas y
producen náuseas y vómitos, incluso a
veces tienden a disminuir el ácido fólico
en la mujer, por lo se deben suministrar complementos
vitamínicos.
Durante el tratamiento se deben ir haciendo pruebas
de sangre para verificar la disminución y la
eliminación de la infección.
Pero la mejor forma de evitar cualquier riesgo al bebé
es la prevención, es decir, evitar que el protozoario
ingrese al organismo. La única forma de contagio
es a través del consumo de alimentos contaminados,
como carnes mal cocidas, leches no pasteurizadas o verduras
y legumbres no desinfectadas; por tanto, la madre tiene
en sus manos la protección de su bebé
con la sola práctica de hábitos higiénicos
alimenticios.
Riesgo para todos
Cualquier persona puede contagiarse
de toxoplasmosis, aunque sin duda las consecuencias
graves se dan en el caso de la transmisión congénita.
Puede ser asintomática, es decir que se adquiere
y no se percibe ningún síntoma, pero también
puede dar algunos malestares similares a los de la gripe,
como dolor de cuerpo y cabeza, fatiga, ganglios inflamados
y dolor muscular durante el período de incubación
(que dura alrededor de una semana), luego esas manifestaciones
desaparecen, pero el parásito queda.
El toxoplasma gondii vive en el intestino de los gatos,
por ello se les considera como focos de infección.
Cuando el felino infectado defeca en un área
de cultivo de legumbres y éstas se consumen sin
lavarlas de forma adecuada, el parásito se introduce
en el ser humano. De igual forma, los animales de corral
pueden comer alimentos contaminados y transmitir el
toxoplasma a través de su carne o leche no cocida.
El microorganismo tiene diferentes etapas de crecimiento.
En general entra al ser humano cuando está en
su etapa de huevo (oozito) y luego se convierte en taquizoito,
que es la forma más activa y puede alojarse en
cualquier tejido u órgano. Si el sistema inmunológico
del paciente funciona bien empezará a producir
anticuerpos para aislar ese organismo extraño
hasta convertirlo en un quiste sin mayor posibilidad
de acción.
Incluso, el cuerpo humano puede llegar a crear inmunidad
ante el toxoplasma, como sucede con otras enfermedades
como la rubeola. Éste puede ser el mejor de los
casos para las mujeres en edad fértil, porque
al estar inmunes no corren el riesgo de contagiarse
durante el embarazo.
La detección se hace a través de prueba
de sangre, llamada anticuerpos IGM e IGG. Con este examen
se puede determinar no sólo la presencia o ausencia
del parásito en el cuerpo humano, sino también
si se ha tenido contacto con él y se ha logrado
la inmunidad.
Fuente:
Dra. Judith Contreras, ginecóloga y obstetra,
Hospital Centro Ginecológico, teléfono
2247-1304. ilustración: josé santos.
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El
toxoplasma se detecta por prueba de
sangre llamada anticuerpos IGM e IGG.
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Prevención
* No comas carnes crudas y de dudosa preparación.
* Pela y lava con agua y yodo o lejía
las frutas y verduras antes de comerlas.
* Si estás embarazada, no vacíes
ni limpies la caja donde el gato defeca. Pide
que alguien más lo haga.
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Para
tener un bebé sano, lo mejor
es llevar un control previo y prenatal.
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Graves consecuencias
* La hidrocefalia produce un aumento del volumen
de la cavidad craneal e insuficiencia del
desarrollo intelectual.
* La microcefalia provoca un desarrollo insuficiente
del volumen del cráneo, a menudo acompañado
de atrofia cerebral.
* Las calcificaciones dentro del cerebro pueden
llegar a causar convulsiones.
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