Salud
El defensor de nuestro cuerpo

Todos los días el cuerpo enfrenta una lucha contra organismos agresores, como microbios, gérmenes, virus y alergias, que nos rodean y atacan. Sin embargo, cuenta con un poderoso arsenal para combatirlos.

Por Jeny Murcia

El sistema inmunológico “patrulla” el cuerpo humano a través de diversas células y proteínas que reaccionan y defienden el organismo.
Como cada agresor es diferente existen varias clases de células y proteínas que tienen una función específica en el frente de guerra: unas son de defensa, otras guardacostas, algunas van a la lucha y otras actúan como refuerzo.

Las armas de las que se valen son variadas. Cuando entra un agresor o antígeno, la respuesta en un inicio es natural; pero cuando sus fuerzas no son suficientes, respondemos a través de anticuerpos o células, de acuerdo con el tipo de invasor.

Para que la batalla contra las enfermedades sea victoriosa es necesario que conozcas los factores que debilitan el sistema inmunológico, cuáles son las principales manifestaciones de su deterioro y qué recomendaciones debes considerar para mantener tu cuerpo sano y fuerte.

Enemigos del sistema

El desvelo causa estrés y desajustes en tu cuerpo.

Partamos de que los órganos de nuestro cuerpo están interrelacionados. Cuando hay una enfermedad en determinado órgano se desatan efectos secundarios en otros. De esta manera consideraremos el eje neuro-endocrino-inmune, que aunque tenga un nombre complejo sólo explica la correlación entre los sistemas nerviosos, endocrino e inmunológico.

Estrés. Uno de los principales factores que afectan el sistema es el estrés prolongado, que como lo explicó el doctor Carlos Rubio, alergólogo e inmunólogo, “activa el sistema nervioso, que al estar conectado con los sistemas inmune y endocrino provoca más susceptibilidad sobre éstos”.

Edad. A medida que vamos envejeciendo, nuestro sistema inmune va presentando una capacidad de respuesta menor ante los organismos agresores.

Alimentación. Una dieta balanceada que incluya todas las vitaminas y minerales es la clave. Aunque resulta muy difícil evaluar los efectos de la dieta en este sistema, investigaciones han permitido identificar algunos factores dietéticos que afectan la respuesta inmunológica de nuestro organismo.

La desnutrición extrema, en la cual el individuo no cuenta con los requerimientos alimenticios básicos, se considera como uno de los grandes enemigos del sistema inmunológico, que incluso puede llevar a la muerte.

Al parecer, las dietas ricas en lípidos reducen la respuesta inmunológica, aumentando el riesgo de infecciones. Además, la procedencia de las grasas es importante, por lo que es necesario consumir frutos secos, soya o aceite de linaza para asegurar un aporte equilibrado de diferentes ácidos grasos.

El ejercicio combate el estrés y mantiene las defensas altas.

Situaciones como cambios bruscos de temperatura o el descanso insuficiente (en ocasiones relacionado con el estrés mental) también provocan que nuestro cuerpo se resienta y desciendan nuestras defensas, siempre y cuando se presenten de forma crónica.

Secuelas de un sistema debilitado


Cuando se presenta fiebre prolongada o diarrea crónica debes acudir de inmediato a tu médico para que evalúe las causas. Según el doctor Rubio, como éstos son síntomas de varias enfermedades, a veces se enmascaran y puedes tener un problema que desconoces completamente.

Lo mismo pasa con síntomas como un cansancio mayor del habitual, heridas que tardan en cicatrizar, dolores musculares sin haber practicado ejercicio o fragilidad del cabello, que pueden delatar que las defensas de tu organismo están bajas.

Debes estar alerta si presentas signos alérgicos como herpes, hongos, verrugas o mezquinos, forúnculos o pupas en los labios.


Recarga tus defensas

* Sigue una dieta variada, rica en alimentos frescos, vitaminas y minerales.

* Reduce el contenido de grasa en tu dieta.

* Lleva un ritmo de vida más relajado y combate el estrés.

* Mantén un régimen diario de ejercicios como caminatas, natación, bicicleta, yoga, etc
.
* Duerme lo suficiente, procura no desvelarte constantemente.

* Recurre a los baños de temperatura alterna (fría, caliente) que estimulan la circulación sanguínea y linfática y fortalecen el organismo.

* Emplea plantas medicinales que refuerzan tu sistema inmunológico (equinácea, albahaca, tomillo, ajo, etc.).

* Consume complementos alimenticios, como el polen o la jalea real, que son considerados como los alimentos más ricos que se encuentran en la naturaleza y que son capaces de regenerar las células.

* Incluye la miel como edulcorante natural de tus bebidas y postres.

   
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