Trabajo
Tiempo el mayor tesoro

“No tengo tiempo”, “no me alcanza el tiempo” son frases muy escuchadas hoy día, pero ¿qué es esto de cierto?

Por BETTY CARRANZA

Administrar el tiempo de forma inteligente y efectiva es todo un arte, la clave está en planificar de acuerdo con las prioridades y saber distinguir entre lo urgente y lo importante. Se escucha sencillo, pero demanda todo un cambio de mentalidad.

Hay personas acostumbradas a postergar todo, siempre están resolviendo urgencias, es decir, actividades relegadas en su momento y que si no se realizan “ya” desencadenan una crisis. Son las típicas personas que vemos siempre sumamente ocupadas, pero que en verdad se dedican a “apagar incendios”, como hacer grandes filas para pagar un recibo vencido. En definitiva, las urgencias las dirigen a ellas y no a la inversa.

Si sospechas que eres de este tipo de persona, hazte la pregunta ¿por qué estoy posponiendo esto?, ¿tengo que hacerlo? Si la respuesta es sí, no busques pretextos y hazlo.

Lo importante realizado a tiempo, sin duda evita las urgencias y permite disponer de tiempo para cosas más relevantes. Así, llevar el auto a su revisión y mantenimiento preventivo, evitará que más adelante colapse y surjan los molestos contratiempos e incluso gastos inesperados o accidentes.

En positivo


El reto es dar el paso para convertirse en alguien que planifica y administra su tiempo en función de lo importante, como la familia, el trabajo y los proyectos. Esto implica tomar papel y lápiz y definir las metas a largo plazo, como lograr un ascenso, incrementar las ventas de la empresa o tener hijos educados.

Una buena forma de saber si estás haciendo lo correcto es preguntarse: ¿qué puedo hacer en mi vida personal y profesional, que de hacerlo regularmente, representaría una diferencia positiva en mi vida?
Tal vez en el ajetreo diario no visualizado qué cosas —como hacer ejercicios— no son urgentes, pero sí importantes y, por tanto, vale la pena no postergarlas.

De igual forma, aprender otro idioma o leer un buen libro no son emergencias, pero si lo haces seguramente estarás mejor preparada para tu trabajo y hasta para asumir mayores responsabilidades.

Cuando ya tengas claras tus prioridades en la vida, planifica las actividades en función de ellas. Una buena idea es llevar una agenda semanal, donde distribuyas las actividades que te permiten lograr tus objetivos y ejecútalas lo más apegada a la programación que puedas; en este punto, es donde una voluntad firme es indispensable.



Diez causas de pérdida de tiempo


- Abuso del teléfono.
- Manejo constante de crisis.
- Falta de un plan semanal y diario
- basado en objetivos y prioridades.
- Escritorio en desorden, reflejo de
- desorganización personal.
- Intentar demasiado a la vez.
- Falta de comunicación y poca claridad.
- Indecisión y postergamiento.
- Incapacidad para decir “no”.
- Dejar tareas inconclusas.
- Falta de autodisciplina.



Consejo práctico
Un escritorio desordenado no indica productividad, sino una mente revuelta. Una tarde al mes o la última hora del viernes dedícala a las trivialidades, revisa lo que se ha acumulado y decide qué hacer: tirarlo, guardarlo, delegarlo o ejecutarlo tú misma. Deja a la vista sólo esto último, lo demás en un cajón de depósito. Con seguridad el 90% de este cajón puede tirarse.

Fuente: Ing. Ricardo Yohalmo León, consultor y catedrático del Instituto Americano de Ventas y Calidad, teléfonos 2211-4679 y 2211-4680.

 

   
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