Psicología
Pensamiento positivo un cambio de vida

¡Todo me sale mal!, No sé si lo podré hacer bien, ¡No creo que lo pueda conseguir! Estas expresiones nos asaltan en diferentes momentos de nuestra vida cuando nos domina por completo el negativismo.

Por CECILIA LOZANO

Temores al cambio, miedo de enfrentar retos nuevos y, sobre todo, no saber si seremos capaces de asumirlos son parte de nuestra forma de pensar y de percibir nuestra propia capacidad de desempeño. 

Según el doctor Ricardo Bracamonte, algunas personas presentan problemas emocionales, como depresión, ansiedad e inseguridad generados por su forma de pensar y la forma negativa de ver la vida.
Cuando se tiene una baja autoestima predominan los pensamientos negativos, de inferioridad y de minusvalía, lo cual es una percepción falsa de su propia realidad. 

Cuando los sentimientos negativos nos dominan afectan nuestra forma de percibir el mundo y las emociones, incluso hasta las relaciones interpersonales.
 
Fantasmas del pasado

Cada persona ve o percibe el mundo y la vida de una forma diferente y a esto se le conoce como esquemas mentales, los cuales se forman durante la niñez y en muchas ocasiones son distorsionados.

Las relaciones interpersonales que una persona tuvo cuando niño con sus padres, con sus hermanos, el modelo que obtuvo de ellos y de cómo éstos percibían el mundo influye directamente en la forma de afrontar la realidad.  

Si un niño es motivado por sus progenitores a sobresalir, si le reflejan pensamiento positivos y le ayudan a ver la realidad en un ambiente más gentil, lo fortalecerá y forjará una conducta positiva.  

Un poco de ayuda

Para modificar el pensamiento negativo primero se tienen que identificar cuáles son. Para eso se utiliza un tipo de terapia llamada cognoscitiva, en la que se le explica a la persona cómo su forma de pensar puede modificar sus sentimientos y sus emociones. 

Se le sugiere anotar todos los pensamientos negativos que tienen durante el día, y analizar por qué se originan y después se le ayuda a sustituirlos por otros. 

Con estas terapias se ayuda a distinguir entre un pensamiento y otro, a generar actitudes positivas “en forma automática” y a modificar el contexto que se tenía de circunstancias malas a buenas. 
Después de identificar cuáles son las áreas que necesitan sustituirse, se procura que todos los días se generen pensamientos positivos.

Crecimiento personal


El pensamiento positivo genera una energía sicológica conocida como autoestima, que los demás podrán percibir. Una persona con autoestima alta irradia seguridad, está motivada y no tiene problemas para socializarse.

El pensamiento es tan poderoso que puede influenciar el camino que tu vida tomará en el futuro. Es importante saber identificar cuáles son los pensamientos o las actitudes que nos impiden la superación.

Parte del crecimiento es saber aceptar los obstáculos que se puedan presentar y sacarles el máximo provecho para poder decir “yo soy muy inteligente, soy muy capaz y yo puedo”.

En algún momento de la vida cualquier persona puede necesitar ayuda profesional, es posible que su forma de pensar esté afectando sus emociones y es necesario que el terapeuta lo guíe para descubrir cuáles son sus pensamientos negativos automáticos y cómo modificarlos.

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Analízate
Si te identificas con alguno de estos pensamientos automáticos negativos, ¡manos a la obra y a superarlos!

• Lees la mente de otras personas. Asumes que sabe lo que los demás piensan, sin tener evidencia de ello. “Todos piensan que soy tonta”.

• Devalúas lo positivo.
Declaras que las cosas positivas que haces son triviales, no tienen ningún valor. “Esos éxitos que tuve fueron fáciles, por lo tanto no tienen importancia”.

• Filtras lo negativo.
Te enfocas casi exclusivamente en lo negativo y raramente notas lo positivo. “Nadie se interesa por mí”.

• Sobregeneralización.
Partiendo de un solo incidente percibes todo un patrón de negativos:
“Esto siempre me pasa a mí, yo fallo en todo lo que me propongo”.

• Comparaciones injustas.
Le das más importancia y valor a la manera en que otros hacen las cosas y después te comparas con ellos desfavorablemente. “Ella hizo el trabajo mejor que yo”, “todos tienen más éxito que yo en todo”.

• ¿Y si?
Te haces una serie de preguntas como “¿Y si algo pasa?”, “¿y si no lo puedo hacer?”.

Dr. Ricardo Bracamonte, siquiatra
Tel. 2226-1254

   
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