Trabajo y familia una mezcla posible

El Primer Congreso “Mujer y Liderazgo”, organizado por el Comité de Mujeres de la Cámara de Comercio, aglutinó a alrededor de 700 mujeres (madres, esposas, hijas y empresarias) con un mismo sueño: ser capaces de vivir el trabajo como un valor compartido con otros intereses en sus vidas, fundamentalmente su familia.

Por Yesenia Jaimes

Tres de sus ponentes hablaron para la revista Mujeres y plantearon, desde su experiencia, lo urgente que es humanizar la sociedad, lo difícil que es ser mujer en la empresa actual y cómo el apoyo familiar es la pieza clave para materializar un sueño.

* Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Navarra, máster en Economía y Dirección de Empresas por el IESE y licenciada en Derecho por la Universidad Central de Barcelona.
* Habla siete idiomas, es profesora del IESE y directora del Centro de Investigación Trabajo y Familia.  
* Ha recibido el premio FEDEPE (Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias) a la Mujer Directiva del año 2001.

Empresas familiarmente responsables

DRA. NURIA CHINCHILLA

Sólo desde la complementariedad (igualdad en la diferencia) Varón y mujer pueden afirmar “hagamos el mundo, la cultura, la empresa y la familia juntos”. (Chinchilla y León)

El impacto de la mujer en el mercado laboral ha sido grande en las últimas décadas. Las empresas, sin embargo, son muy demandantes en tiempo, lo cual ha redundado en problemas familiares.

Nuria Chinchilla afirma que “la ambición de la mujer es más amplia que la de los hombres; no sólo queremos tener un trabajo sino también amigos, familia, entretenimiento. El problema es ¿cómo hacer para manejarlo todo a la vez?”.

“La pareja debe tener la suficiente libertad para establecer un plan de vida familiar, que implica comunicación, negociación y diálogo”, apunta Chinchilla. 

Apoyo empresarial

Ante esto, la mujer pide que sus lugares de trabajo se flexibilicen sin que implique una reducción de sus condiciones laborales.

Las empresas deben elaborar un plan que apoye el papel fundamental de la familia.

En este sentido, Chinchilla habla de un nuevo concepto de empresa: la empresa familiarmente responsable (EFR), la cual deberá ser flexible para que padres y madres tengan el tiempo de atender a su familia. Esto implicará que su trabajo sea evaluado por resultado y no por presencia en el lugar de trabajo.

Además, según Chinchilla, una EFR deberá brindar ayudas extrasalariales que den tranquilidad familiar, como por ejemplo pensiones, seguros médicos, etc. “Éste es un tema de prevención social que ayudaría a los gobiernos a reducir la delincuencia en la medida en que padre y madre estén presentes en los hogares”, afirma.

“En España se está creando una certificación que da valor agregado a las empresas que se comprometan con la idea. Se debe tener claro que la sociedad tiene mucho que hacer en este campo, pues se trata de corresponsabilidad”.

Según Chinchilla, las empresas deben darse cuenta de que no implica gasto, sino más bien una reorganización de tareas y métodos de trabajo. Flexibilizar horarios, tiempos y espacios no cuesta dinero, sino más bien cambio de mentalidad.

En este sentido va su libro “Ambición femenina. Re-conciliar trabajo y familia” donde se plantea que la mejor forma de generar cambio es liderando la propia vida.

Chinchilla termina leyendo la dedicatoria de las primeras páginas: “A ti, mujer, que luchas por ser agente de cambio; a ti, varón, que crees en la mujer y compartes esta ambición. A ustedes dos, a nosotros dos”.

* Licenciada en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia en 1986. Comienza su actividad docente en 1988.
* Actualmente es Profesora Agregada de Filosofía del Derecho de la Universidad de Navarra y profesora visitante de la Universidad de Valencia. 
* Asimismo, es docente en varios master y ha impartido más de cincuenta cursos y conferencias en diversas universidades españolas y extranjeras.
* Ha sido designada observadora para diversas conferencias de la UNESCO.
* Actualmente es directora del Instituto de Derechos Humanos y directora del Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Navarra.

Juntos hacia el éxito

DRA. ÁNGELA APARISI MIRALLES

Con un aire delicado y sobrio, Ángela Aparisi Miralles, directora del Instituto de Derechos Humanos y del Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Navarra, expuso una idea clara: sólo desde la complementariedad se puede humanizar a la sociedad.

Esto plantea un compromiso serio para hombres y mujeres, quienes deben trabajar juntos persiguiendo un sueño común.

Si bien es cierto las estructuras han cambiado mucho y las mujeres están formando parte de la construcción de la sociedad, todavía existe una serie de obstáculos que les impiden dar lo mejor de sí.

El objetivo del congreso es claro: se trata de presentar las bases para una nueva sociedad en la que la mujer tenga la posibilidad de dar lo mejor de ella misma, no sólo en el ámbito familiar (que ya lo ha dado por siglos), sino también en lo público, en lo laboral.

Aparisi plantea que para lograrlo es necesario que el varón sea “corresponsable” con la mujer, es decir que si ella se incorpora al ámbito laboral, él debe hacerlo al familiar.

“No se trata de generar diferencias entre ambos, sino más bien llegar a comprender que la familia es el eje principal de la sociedad”, afirma.

Si se integran hombre y mujer, lo que se consigue es fortalecer las relaciones familiares en beneficio del núcleo y no de uno de sus miembros.

Aparisi está convencida de que éste es un proceso cultural difícil, porque deben involucrarse gobierno, instituciones y empresas. “Hay que cambiar los parámetros que hemos generado, ya que son rígidos e imponen funciones y roles determinados”, apunta.

Según Aparisi, hay que partir del hecho de que hombre y mujer son diferentes, pero complementarios.

La mujer desde su experiencia de madre puede aportar su capacidad de unir razón y corazón, es decir la eficacia y el sentimiento que la sociedad demanda.

Esto es lo que puede volver rentable a una empresa, ese aporte que humaniza los ambientes de trabajo, pues toma en cuenta las necesidades de quienes la conforman.

Están conscientes de que no son exclusivamente los medios técnicos los que producen utilidades, sino también su gente. “Si una empresa logra que sus trabajadores se integren de manera profunda está garantizando su fortaleza a largo plazo”, agrega convencida Aparisi.

* En 1967 se gradúa de cosmetóloga en la Academia Rostau en San Salvador. Posteriormente viaja a academias internacionales en España y Estados Unidos para perfeccionar sus técnicas.
* Funda en 1977 el primer salón Vidal´s Hair Design ubicado en la Calle Arce. Actualmente cuenta con ocho modernas sucursales, siete en San Salvador y una en la ciudad de Guatemala.
* En diciembre de 1997 funda la distribuidora PROBE que representa siete marcas (Tec Italy, Tahe, Bio Ionic, Amber, Orly, Gamma Italy y TeN), distribuidos en todo El Salvador a casi 800 salones de belleza.

Materializar un sueño

LETICIA DE TOBAR

“Las personas a las que les va bien en la vida son aquellas que van en busca de las circunstancias que quieren y, si no las encuentran, se las fabrican”. (Bernard Shaw).

Esa frase podría ser una descripción breve de Leticia de Tobar, presidenta de la cadena de salas de belleza Vidal´s Hair Design y de la distribuidora de productos profesionales de belleza PROBE, quien desde muy pequeña logró vislumbrar un futuro diferente para ella y para los suyos.

Con muchas limitaciones logró realizar estudios de cosmetología en la Academia Rosteau de San Salvador. “Mi madre hipotecó la casa para que estudiara cosmetología. Fue difícil porque perdimos la casa familiar”, comenta Leticia.

“Desde pequeña yo era la peinadora oficial de los eventos de la escuela, enrulaba a mis compañeras con el cartón tubular del papel higiénico, las mojaba con cerveza antes del evento y las maquillaba mojando papel de china”, agrega.

Aunque le es difícil hablar de ella misma ha logrado descubrir lo que la han hecho triunfar en su familia y empresa. Primero su madre y hermanos, después su esposo e hijos la han apoyado de cerca.

Con su trabajo logró, como dice ella, “salir de la pobreza”. En el camino, sin embargo, encontró envidia y egoísmo, factores que, como ella asegura, entorpecen el desarrollo y la superación. Por esa razón, en su empresa ha combatido estos sentimientos.

Tanto en la academia como en su primer trabajo enfrentó problemas, pero logró convertirse en la mejor peinadora del salón donde laboraba, lugar que tiempo después compró.

Unión de visionarios

Con el apoyo de su esposo funda en 1977 el primer Vidal´s Hair Design, ubicado en la Calle Arce. “Él me ayudó a salir de la comodidad del salón de belleza de colonia”.

El negocio creció a la igual que los problemas que debía resolver. “Tuve la intención de renunciar. Tenía que repetir hasta diez veces las cosas para que me entendieran”. En ese momento, su esposo la cuestiona y le sugiere ahondar en la vida de sus empleadas para descubrir por qué le estaban fallando.

“No se imagina lo desgarrador que fue”, apunta. Ella encontró, en la historia de cada una, situaciones de abusos y maltratos. Sabía que no podía con eso, pero ayudada de otras personas buscó elevar la autoestima de sus empleadas realizando capacitaciones y charlas.

La filosofía de su empresa se basa en que sólo el que enseña es capaz de crecer. Es decir que si la persona quiere ascender debe enseñarle al novato cómo hacer las cosas. “Pienso que si me hubiera cerrado en no enseñar lo que sé, jamás hubiera llegado aquí y no hubiera podido ayudar a tantas mujeres”, reflexiona.

En la actualidad, otorga becas para mujeres que no han tenido la oportunidad de superarse. Según Leticia, esa es la mayor fortaleza de su empresa: el interés por el crecimiento personal de sus trabajadores.

Lograr esto no ha sido fácil, tuvo que sacrificar tiempo con su familia. A pesar de eso, Leticia y su esposo buscaban involucrar a sus hijos en las actividades que realizaban.

Leticia sabe que su misión no termina con eso y agrega con humildad: “No tengo nada de extraordinario, simplemente hice lo que tenía que hacer con la mejor actitud. Invito a realizar los sueños, los proyectos, a desafiar los retos y a buscar esos talentos que Dios ha dejado en cada uno de nosotros para crear una mejor sociedad”.

   
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