Deudas “en cintura”

Más vale prevenir que lamentar. Este principio deberíamos aplicarlo a todas las áreas de nuestra vida y, sobre todo cuando de endeudarnos se trata.

Por Glenda Chávez

Dicen que adquirir deudas es una acción que no requiere de mucho tiempo, pero las consecuencias que generan pueden durar el resto de tus días.

Por lo tanto, el consejo de los expertos es que para no vivir agobiada preguntándote cómo salir del problema es importante no sólo pensar en la etapa previa al préstamo o contratación, sino también en los efectos que el mismo generará.

Preocúpate por buscar la mejor opción crediticia pensando en el porcentanje a aplicar. Esta es la base para que después hagas valer tus derechos como consumidora. Informarte sobre las condiciones que te ofrecen, el porcentaje a cobrar, cuál es el interés cargado a tu préstamo, las comisiones, si hay seguro de deuda, qué garantía te van a exigir, si necesitas fiador, etc.

Define claramente el destino del crédito, ya que de esto depende la búsqueda de mejores alternativas para poder tener un crédito que a la larga no te salga más caro de lo que esperas. Pide que te aclaren los posibles descuentos que te puedan realizar: comisiones, seguros, tazas de interés, normales y por mora.

Al momento de firmar el contrato, asegúrate de que entiendes qué tipo de documento es. Si no estás segura, pide mayor información, pues todavía estás a tiempo de arrepentirte.

Tómate todo el tiempo para leer cada una de las cláusulas del contrato, ya que cuando las condiciones están dictadas por la empresa, tú no puedes cambiarlas, sino solo adherirte a ellas.
Compara lo que te dijeron con lo que dice el contrato porque esto es lo que realmente vale.

Si estás asfixiada por las deudas y crees que te encuentras en un callejón sin salida, tranquilízate porque hay procedimientos legales para salir de este trance.

Todos nos proyectamos para cumplir con lo estipulado en el contrato firmado, pero caemos en mora y hay que pagar intereses. Salir del problema tiene que ver con tu capacidad de pago —tomando en cuenta todas tus obligaciones particulares—, con el tipo de contrato que firmaste y la garantía que ofreciste para sustentarlo.

Para saldar las deudas


* Pago en consignación, que es el pago efectivo de lo adeudado: “obliga”al acreedor a aceptar un porcentaje de lo adeudado, aunque se exija el 100%.
* Juicio ejecutivo: el acreedor exige el pago total a través de un embargo de bienes del deudor.
* Subrogación: el deudor no pagó y les toca pagar a los fiadores, quienes a su vez pueden exigir del primero el pago de la deuda una vez cancelada la misma.
* Remisión o condonación de la deuda: perdón de la deuda parcial o total, aunque es una figura casi imposible.
* Novación: se sustituye una obligación por otra, parecido al refinanciamiento; sin embargo la mera ampliación del plazo para el cumplimiento no necesariamente es una novación.
Esto normalmente pasa con las tarjetas de crédito cuando las instituciones ofrecen un refinanciamiento; sin embargo, ampliar el plazo no es novación, si pone fin a las obligaciones de fiadores.
* Compensación: dos personas son deudoras entre sí, ambas aceptan compensarse y dan por finalizada la deuda.
Estos procedimientos de cobro pueden parecer injustos, pero son legales.

Piénsalo

* No te crees necesidades que solo existen en tu mente.
* Ten cuidado con las tarjetas de crédito. Debes ser responsable en su manejo.
* Usa con mayor frecuencia tu tarjeta de débito, pues con ella gastas sólo lo que tienes.
* Aprende a ser un consumidor responsable y de conciencia crítica.

Fuente: Marielos Rodas, Centro para la Defensa del Consumidor. Teléfono 260-8611

   
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